21 Aniversario
La educación es el camino para que nuestro país sea competitivo, sostiene Carlos Alberto Estrada Pinto en entrevista con Campus
Las universidades públicas del país juegan un papel fundamental en el futuro de las nuevas generaciones y la expectativa de millones de jóvenes porque son, sin lugar a dudas, motores de cambio y movilidad social.
Se trata de instituciones que regulan y son garantes del acceso a las oportunidades para una superación y un crecimiento personal.
Así lo percibe Carlos Alberto Estrada Pinto, rector de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), quien está a punto de cumplir su primer año de gestión al frente de esa casa de estudios.
En entrevista con Campus, sostiene que la educación es la mejor herencia que se puede dejar a la sociedad.
“La educación es la base el crecimiento de las comunidades, es el espacio de fortalecimiento integral del individuo. Educar es garantizar el bienestar general”, puntualiza.
Virtud y fortalezas
De acuerdo con Carlos Alberto Estrada Pinto, quien asumió el cargo como rector el 2 de enero de este año que está por concluir, la educación superior es una herramienta que permite la especialización por áreas del conocimiento y debe apuntar hacia la innovación.
“Es el camino para que nuestro país sea competitivo en el ámbito internacional, a través de un desarrollo sostenible y sustentable”, propone.
Por ello, comenta Estrada Pinto, quien es Ingeniero Químico egresado de la Facultad de Ingeniería de esta institución, las universidades tienen que estar atentas y ser lo suficientemente flexibles “para adaptar con rapidez nuestros planes y programas de estudio, así como los proyectos de investigación a las demandas y necesidades del entorno”.
“La educación es un pilar fundamental para brindar equidad salarial, democratización de las oportunidades de crecimiento”, enfatiza el rector de la UADY.
Al mismo tiempo, detalla, “es necesario diseñar programas de estudio flexibles que permitan al estudiante distribuir su aprendizaje atendiendo a sus compromisos y cargas extraescolares”.
“Es necesario fortalecer la oferta de programas de estudio mixtos o virtuales que posibiliten a estudiantes con horarios muy comprometidos o que habiten en localidades con nula o baja oferta educativa tener posibilidades de acceso a la educación”, añade.
Asimismo, considera Estrada Pinto, quien cuenta con estudios de maestría en Ciencias en Integración de Procesos por la University of Manchester, en Reino Unido, es necesario desarrollar modelos de atención, acompañamiento y tutorías que permitan y fomenten un seguimiento cercano de estudiantes en riesgo de abandono.
“Es necesario que las instituciones de educación superior estemos cerca de la sociedad, que seamos nosotras las que llevemos la educación a la población más allá de los muros de la institución”, apunta.
Porque, en ese esquema, subraya Estrada Pinto, el acercamiento de las instituciones a la población puede contribuir considerablemente a reducir las desigualdades que persisten en el sistema educativo.
Apuntalar y equilibrar
De acuerdo con Carlos Alberto Estrada Pinto, rector de la UADY, quien es especialista en Gestión de Instituciones de Educación Superior, el gobierno, en sus tres niveles, debe ser parte también de estas estrategias.
“Deben garantizar, a través de la asignación de presupuesto suficiente y esquemas de rendición de cuentas, la impartición de una educación de calidad en todo el país”, enfatiza.
Porque, agrega, “el gasto público debe dirigirse de manera estratégica para revertir las desventajas de aquellos grupos sociales históricamente menos favorecidos”.
Una forma, considera el rector de la UADY, de contrarrestar la concentración de la oferta educativa en los espacios urbanos, lo cual contribuye a hacer mayor la brecha de la desigualdad.
“Es necesario dotar de infraestructura educativa básica a las escuelas de zonas rurales y/o con altos índices de marginación, es necesario que las universidades públicas cuenten con la infraestructura y recursos humanos para cumplir su misión de educar con calidad y pertinencia, fomentando los programas de estudio virtuales o mixtos de alta calidad”, comenta Estrada Pinto.
Bajo esta premisa, propone el rector de la UADY, quien fue director general de Desarrollo Académico de esta casa de estudios, toda persona que curse estudios superiores en una universidad pública tendrá igualdad de condiciones para competir en el mercado laboral.
Ello, sin olvidar el tema de becas para estudiantes, ya que “es sumamente relevante y éstas podrían estar asociadas a ciertos indicadores como nivel socioeconómico y porcentajes mínimos de asistencias o porcentaje mínimos de aprobación”.
“Se trata”, añade, “de estimular el esfuerzo, permitiendo a los estudiantes avanzar al ritmo que sus condiciones lo permitan, se trata de generar un cambio que tenga como base a una población altamente capacitada que innove y mire hacia el entorno global sin perder sus nexos con su realidad inmediata y su herencia cultural”.
O como en el caso de la UADY, donde, explica “la mejor estrategia es brindar una educación humanista, enseñar con respeto a las herencias culturales de los pueblos originarios, atentos al futuro, pero atesorando nuestro legado.
“Educar cercanos a los avances de las disciplinas y las necesidades de la población, ofrecer a la ciudadanía los servicios que se generan en el ámbito universitario, acercar el conocimiento a toda aquella persona que quiera crecer con luz, ciencia y verdad”, dice.
Camino a la innovación
A decir de Carlos Alberto Estrada Pinto, rector de la UADY, quien fue director de la Facultad de Química y coordinador del Sistema de Licenciatura de esta institución, otro de los factores que deben impulsarse es el desarrollo científico.
“La ciencia nos permite generar explicaciones del mundo en el que vivimos, así como brindar soluciones para transformarlo, nos ofrece la posibilidad de sistematizar las experiencias adquiridas y ponerlas al servicio de los demás”, considera.
Bajo esa perspectiva, comenta que en México se requiere “una ciencia comprometida con los problemas nacionales, instituciones y programas científicos congruentes que cuenten con los recursos humanos y económicos necesarios para generar acciones que impacten en el bienestar de sus habitantes”.
“Una ciencia con la capacidad de innovar y ofrecer soluciones; una ciencia democrática al alcance de todas y todos, ya sea desde su estudio o desde el disfrute de sus logros”, dice Estrada Pinto.
Por eso, apunta el rector de la UADY, “necesitamos políticas educativas y de desarrollo científico que impulsen una ciencia cercana a la población que permita poner a México en diálogo con los avances, experiencias y desarrollos que se llevan a cabo a nivel internacional.
“Una ciencia con un fuerte soporte ético y comprometida con la sustentabilidad. Es sumamente relevante que todas las áreas del conocimiento cuenten con las posibilidades de desarrollar proyectos de innovación, intervención o aplicación del conocimiento útiles a las necesidades particulares de cada región”, sostiene.
Pero, sobre todo, difundir entre las nuevas generaciones toda la labor que realizan los científicos mexicanos y el impacto que tiene el desarrollo científico.
“Hoy, ante los tiempos de la inmediatez, acercar la ciencia a las infancias y juventudes del país es construir un futuro sólido y capaz de enfrentar los retos por venir, entre ellos: el calentamiento global, la escasez alimentaria, la crisis del agua, la inequidad educativa, entre otros”, considera.
“Acercar la ciencia a estos sectores de manera constante es vital para cambiar la dinámica de desarrollo que nos rodea, es decir, despertar su imaginación, su deseo de conocer y descubrir cómo funciona el universo, la maravilla de los seres vivos, los átomos, las moléculas y los colectivos sociales; permitirá agudizar su capacidad de observar, de deducir y de crear”, puntualiza.
Y en esa cadena, al final, los avances y esfuerzos científicos deben traducirse en mejores condiciones de vida para la población.
“Los avances científicos ofrecen análisis y datos certeros que deben servir para soportar las decisiones en materia de políticas públicas”, enfatiza.
Pero también, dice Estrada Pinto, quien fue coordinador del Programa de Ingeniería Química Industrial de la UADY, “es necesario fortalecer los estímulos a la ciencia para agilizar los beneficios a los sectores menos desfavorecidos, democratizar a la ciencia es tarea de las naciones ante los contextos actuales”.
Por ello, asume, las brechas deben resarcirse desde el nivel básico del sistema educativo, en el que se han alcanzado ciertos logros.
“En términos de cobertura, pero los recursos con los que cuentan los estudiantes en las escuelas y en sus hogares son muy desiguales.
“Los estímulos educativos, los materiales didácticos, las bibliotecas, la conectividad y equipos de cómputo al servicio de profesores y estudiantes son totalmente distintos en las diferentes regiones de México y eso condiciona la calidad de la educación que reciben los estudiantes”, expresa.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres