El devenir de las universidades públicas del país ha ido de la mano de las diferentes administraciones gubernamentales que se han hecho cargo de la educación.
Parte de los problemas o factores que impiden su mejor desarrollo tiene que ver con la forma en la que se han redirigido los esfuerzos y el impulso que se le ha dado al sector.
Así lo plantea Margarita Martínez Gómez, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista con Campus, Martínez Gómez, quien cuenta con el doctorado en Ciencias Fisiológicas por la UNAM, señala que, en la actualidad, esos esfuerzos se han canalizado hacia la ampliación de la cobertura.
“En los últimos años, se nos pide ampliar la cobertura en las instituciones de educación superior, pero sin invertir en infraestructura, procesos y condiciones”, comenta.
En ese sentido, agrega Martínez Gómez, quien fue fundadora del Centro Tlaxcala de Biología de la Conducta, adscrito a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), “se ve difícil ofrecer una educación adecuada y digna a los estudiantes y a los mismos docentes e investigadores”.
Retomar el camino
Debido a estas contadas excepciones, dice Margarita Martínez Gómez, se ha perdido, por momentos, o en ciertos sectores, la idea central de ofrecer una educación superior de calidad a los mexicanos.
Bajo ese esquema, detalla, “las universidades no deben ser pensadas solo como fábricas de profesionales, deben seguir siendo espacios de discusión y reflexión intensa y transformadora”, enfatiza.
Al mismo tiempo, señala Martínez Gómez, las instituciones de educación superior también deben ser un espacio para “los desacuerdos, pero también de propuestas integradoras, sociales, humanitarias, de respeto a nuestro entorno natural”.
Además, dice la investigadora, quien ha realizado estancias en Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Hungría y Francia, “debe considerarse que las instituciones de educación superior, aunque se aboquen a aportar, a construir soluciones a muchos problemas, tampoco son las responsables de resolverlos todos los problemas”.
Repensar dinámicas
En ese sentido, dice Margarita Martínez Gómez, las instituciones de educación superior del país deben tomar una actitud más decidida y más solidaria.
“Aunque es natural que, con menos recursos disponibles, a veces se invierta más tiempo en allegarlos a nuestra institución descuidando a veces lo mucho que se ha logrado, sin perder la personalidad propia, digamos”, explica.
Por ello, argumenta la investigadora, “a pesar de las dificultades que enfrentan las IES del país, seguirán siendo espacios privilegiados de saber, de aprender a vivir con dignidad y plenitud, y de transformación social que con colaboración y diálogo lograrán cumplir con su amplio cometido y extraordinaria función”.
Vicisitudes de la ciencia
Al hablar del escenario para la ciencia en México, Margarita Martínez Gómez señala que “se vislumbra más apoyo a la investigación científica y en más áreas de conocimiento que el sexenio pasado”.
No obstantes, “se sigue identificando, claro, la necesidad de encauzar recursos a la solución de grandes problemas como la crisis climática y el manejo del agua, por mencionar algunos”, reconoce.
Sin embargo, lamenta Martínez Gómez, quien recibió en 2009, el Reconocimiento “Sor Juana Inés de la Cruz” por la UNAM, “el escenario nacional y mundial hace prever que los recursos seguirán escasos y sin esa base se necesitará de mucha comunicación e integración entre los diferentes sectores para no dejar que decaiga lo mucho logrado”.
Asimismo, entre los principales retos del sistema científico en el país, Martínez Gómez ubica la falta de apoyo a los jóvenes investigadores, como un asunto central.
“Es una tragedia ver tantos jóvenes talentosos y bien preparados que no tienen una perspectiva de desarrollo profesional segura”, apunta.
Cerrar brechas
Otro de los retos que percibe Margarita Martínez Gómez, quien recibió en 2003 el Premio” Patria” por parte del Gobierno del Estado de Tlaxcala, es la falta de igualdad de condiciones para el desarrollo científico en las diferentes entidades del país.
“No es lo mismo hacer investigación en Tlaxcala que en CdMx. En proporción se sigue apoyando más a las grandes instituciones, en parte porque tienen más personal calificado para justificarlo”, detalla.
Otro reto, añade, es que “los investigadores logremos trabajar en equipos. La investigación científica es, en un inicio, un trabajo creativo en solitario, y las trayectorias normalmente se construyen con mucho esfuerzo personal; pero ese mismo ensimismamiento, hace difícil dar espacio al esfuerzo y al consenso grupal”.

Carlos Reyes
- Carlos Reyes
- Carlos Reyes
- Carlos Reyes