El sector privado, al menos en el campo de la computación, no tiene interés en los desarrollos científicos de largo alcance. Así lo advierte Adolfo Guzmán Arena, profesor emérito del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y Premio Nacional de Tecnología y Diseño 2015.
En entrevista con Campus, Guzmán Arena, quien obtuvo la maestría y el doctorado en Ciencias de la Computación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, apunta que ese es uno de los factores que complican el escenario de la ciencia en México.
El investigador, quien fue profesor del Departamento de Inteligencia Mecánica de la Universidad de Edimburgo, sostiene que, en este contexto, el impulso que se da a este sector es pobre y limitado.
“El apoyo principal para la ciencia en México lo da el gobierno, a través de su Secretaría de Ciencia, en tanto que las empresas no tienen interés en apoyar los desarrollos científicos, no les ven utilidad”, comenta.
Sin embargo, del otro lado de la mesa, tampoco existe el suficiente interés para incidir en un mejor desarrollo de la ciencia y la innovación en el país.
Y es que, explica Guzmán Arena, quien fue profesor del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, donde fundó la maestría y el doctorado en Computación, los científicos tampoco asumen mayor responsabilidad.
“Los científicos, repito, me estoy refiriendo a los que trabajamos en computación, por su parte, no se interesan en desarrollos útiles para las empresas y el sector productivo, por lo que se ignoran mutuamente”, dice.
Por ello, detalla el investigador, quien fue director fundador del Centro de Investigación en Computación (CIC), que dirigió hasta 2002, los desarrollos “tienen poca o poquísima aplicación práctica, y no hacen avanzar al sector productivo del país”.
Esta inercia, comenta Guzmán Arena, ha sido percibida por el gobierno federal, lo cual también incide en el apoyo limitado que otorga a la ciencia.
Trabajar en los pendientes
Al hablar de los principales retos que enfrenta el sistema científico del país, Adolfo Guzmán Arena, quien ha contribuido a la ciencia de la computación, a la investigación aplicada y a la transferencia de tecnología, asegura que se debe desarrollar más la ciencia aplicada y la transferencia de tecnología.
Sin embargo, lo más importante, apunta el investigador emérito del IPN, más allá de incrementos presupuestales, se deben desarrollar aplicaciones que sean más útiles para resolver problemas prácticos.
“Deben desarrollarse aplicaciones mucho más útiles, productivas, que resuelvan problemas reales, no se debe trabajar en problemas ficticios”, enfatiza.
Y es que, ante los recursos limitados, se debe buscar una forma más eficiente y una mejor forma de aplicar los fondos que llegan a la ciencia básica.
Rezagos de antaño
Sobre los problemas que aquejan a la educación superior en México, Adolfo Guzmán Arena, quien en 1997 recibió la presea “Lázaro Cárdenas”, máxima distinción que otorga el IPN, dice que uno de los inconvenientes principales es la pobre enseñanza que reciben los niños en primaria y secundaria.
Esto se ha visto reflejado, agrega, en la caída en el nivel de excelencia académica que se tenía, en comparación con otros países.
“Un gran problema de México es la educación. En 1950 estábamos mejor que Corea, enfrascada en una guerra y con menos recursos naturales. Ahora, miren cómo están las dos Coreas”, lamenta el investigador.
Apunta que, si bien se trata de una nación que quedó dividida, el avance tecnológico logrado tiene que ver con el escaso nivel educativo.
“Dividida, con pocos recursos naturales, pero hasta autos y refrigeradores nos venden. La mala educación comienza en la escuela primaria. Me refiero a la educación primaria pública”, cuestiona Guzmán Arena.
En ese sentido, plantea el investigador, quien es miembro vitalicio del Instituto de Ingenieros en Electricidad y Electrónica, el sindicato magisterial tiene mucho que ver en este rezago.
“El sindicato de profesores de la educación básica, primaria y secundaria, influye de manera importante sobre el problema de la pobre educación primaria y secundaria en México”, finaliza.

Carlos Reyes
- Carlos Reyes
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