¿Conocemos realmente a nuestras amigas? ¿Qué pasa cuando esa amiga que inicia un negocio improbable en su casa guarda algo o a alguien en el clóset? Con esa pregunta como detonador, La casa de mis amigas llegó a la FIL UABC Ensenada en una presentación que reunió a sus creadoras con el público ensenadense.
La antología, escrita por seis autoras, reúne cuentos que exploran distintas etapas del desarrollo humano a través de un hilo conductor: la invitación a entrar en la casa de una amiga. Desde ese umbral, los relatos transitan por lo fantástico, el suspenso y el terror, hasta llegar al vínculo profundo que une a quienes consideramos familia. El libro está pensado para todas las generaciones.
El proyecto nació durante la pandemia del deseo de colaborar entre las autoras, y el resultado es una obra plural donde cada voz aporta su propio universo estilístico.
Las voces detrás del libro que participaron en la FIL Ensenada fueron las de Elsa Cuevas, abogada y cuentacuentos. Su amor por la lectura nació de la narración oral; escribe con prosa poética cargada de misterio. Jazz Ángel, escritora publicada en múltiples antologías; experta en ciencia ficción. Sandra Fontes, psicóloga de oficio y escritora por necesidad; su voz es íntima y profunda. Bertha Denton, participó como comentarista, acompañando la presentación con reflexiones sobre la obra y su universo literario.
Algunos cuentos del libro son: Lloviendo en Nueva York, Vitaminas esenciales, Un secreto en el jardín, La furia donde crecen las flores amarillas, El trocito de fuego.
Estas historias parten de algo real: un sentimiento, una preocupación, un baúl de recuerdos que las autoras deseaban abrir frente a sus lectores. Comienzan con anécdotas, memorias, ideas y lugares que van desarrollándose hasta convertirse en cuentos de ficción. Con su prosa, las tres autoras logran adentrar al lector en una atmósfera única, construida desde la experiencia vivida y transformada por la imaginación.
Uno de los momentos más destacados de la presentación fue una dinámica que involucró a los asistentes. Se invitó al público a leer en voz alta un fragmento aleatorio del libro, para que la autora correspondiente lo repitiera a continuación, comparando así las dos voces e intercambiando reflexiones sobre los pasajes leídos. La actividad generó una conexión instantánea entre los presentes y la narrativa de la obra.
Mariana Catalina Camacho García
Foto: Guillermo Yee Vizcarra