La enseñanza remota dificultó el aprendizaje de los alumnos sobre todo en ciencia dura: investigador de la UAM

Especialistas participaron en el Conversatorio Retos y oportunidades de la docencia en la pos pandemia

UAM.- Conversatorio Retos y oportunidades de la docencia en la pos pandemia.

En matemáticas aplicadas como en otras ramas de la ciencia dura, la enseñanza remota dificultó enormemente la comprensión y el aprendizaje de los estudiantes, dejando al descubierto la fragilidad y vulnerabilidad del sistema tradicional y la urgente implementación de nuevas técnicas y tecnologías para el mundo educativo, aseguró el doctor Julián Alberto Fresán Figueroa, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Al participar en el Conversatorio Retos y oportunidades de la docencia en la pos pandemia dijo que esta crisis sanitaria, que aparentemente va quedando atrás, ha dejado reflexiones sobre el sistema de enseñanza aprendizaje y los vacíos que deben llenarse, pues los maestros se vieron forzados a reinventar los materiales didácticos y atreverse a hacer videos, contenidos interactivos, infografías, cursos asíncronos, paquetes SCORN y reactivos masivos, “porque creíamos que sabíamos usar las tecnologías de la información, pero no teníamos ni idea de sus verdaderos alcances”.

Además con la implementación del Proyecto Emergente de Enseñanza Remota se borró de golpe la interacción habitual con los estudiantes, la mayoría apagó su cámara y micrófono y evitó al máximo la vinculación, sin embargo, las dudas permanecieron, haciendo que la relación individual con el docente se incrementara considerablemente, colapsando los horarios de trabajo, apuntó el doctor Fresán Figueroa, jefe del Departamento de Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la Unidad Cuajimalpa.

Por ello, “no podríamos regresar a la prehistoria en las que se daban clase sin más herramientas que las de un gis y pizarrón, algo tendría que cambiar para aplicar el aula invertida, tareas autocalificables, plataformas especializadas con un sinfín de ejercicios y cualquier otra forma de conseguir que los alumnos ejerciten dentro y fuera del salón sus conocimientos, auxiliados también por el avance tecnológico.

Porque si bien la Universidad regresa a las aulas, la docencia se resiste a esta evolución pese a que el propósito final es preparar a los estudiantes para salir al mundo laboral, pero si este retorno se hace sin la incorporación de estos componentes, los matriculados de la UAM estarían en desventaja respecto de otras instituciones que sí los preparan para este nuevo futuro.

El doctor Diego Antonio González Moreno, académico adscrito al mismo Departamento aseguró que los profesores deben redefinir su papel, adaptarse y ser facilitadores de nuevas plataformas educativas para dejar de ser el catedrático que lo enseña todo y comprender que hay herramientas que tendrán que adoptarse de inmediato.

Además los estudiantes ahora están acostumbrados a prestar su máxima atención por cortos periodos y al regresar a clases presenciales les esta siendo muy difícil mantener la atención por ciclos largos de al menos dos horas, por ello un modelo pos pandemia tendría que ser híbrido, entre las clases presenciales y a distancia.

Sin duda romper el esquema tradicional en el que la interacción era inmediata para enfrentarse a la fría pantalla repleta de cuadros negros que posiblemente representen a alguien que presta o no atención, fue sin duda lo más difícil de la modalidad de enseñanza remota, afirmó el doctor Ricardo Romero Ochoa, investigador del Departamento de Ciencias Naturales de la Unidad Cuajimalpa.

Hubo entonces que buscar nuevas formas a través del correo o diversas plataformas, pero “la docencia como la conocíamos había cambiado en absoluto, nuestros dos últimos años de mis clases están ahí en la red de manera pública con todo y los errores que hubiéramos querido no cometer, eso fue un gran aprendizaje”.

Dar clase y luego hacer una prueba es arcaico, deben cambiar los modos de evaluación y seleccionar ejercicios significativos de acuerdo con los contenidos, implementar formas sincrónicas y asincrónicas de educar y continuar con un modelo híbrido, pero evitando mezclarlos en el mismo momento, porque impartir asignaturas presenciales y en línea requiere esfuerzos distintos que no deberían mezclarse, pues entorpecen.

Durante este conversatorio, moderado por el doctor Tiburcio Moreno Olivos, académico del Departamento de Tecnologías de la Información de la Unidad Cuajimalpa, los participantes coincidieron en que no es viable regresar al modelo antiguo, pues ahora hay muchas más herramientas y recursos para la innovación en las prácticas de enseñanza, pero también se requiere cierta disposición del aprendiz, atención, concentración, disposición física y mental para que el círculo del aprendizaje complete su círculo.

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