El tema fue abordado por investigadores en el Ciclo Jueves de Interdisciplina, organizado por Comunicación del Conocimiento
Ligada al desarrollo de la humanidad desde hace al menos 11 mil años, la biotecnología –un campo que integra no sólo las ciencias de la tecnología y la ingeniería, sino también a los sistemas vivos, con el objetivo de obtener procesos o productos en beneficio de las personas– ha sido fundamental en el desarrollo de los alimentos, la salud y el medio ambiente, entre otras ramas, de acuerdo con investigadoras e investigadores de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al participar en la mesa La biotecnología sale del laboratorio: aplicaciones en la vida actual, Humberto García Arellano destacó que “a veces no somos conscientes del impacto que tiene esta disciplina en el día a día”, pero está presente en los alimentos, por ejemplo en la preparación de bebidas fermentadas y alcohólicas, jugos, así como en carnes y en plantas transgénicas que puedan ser utilizadas para el consumo humano.
También en la salud, con el desarrollo de algunos fármacos y vacunas, como sucedió recientemente con la pandemia, y en el área ambiental, con la generación de biocombustibles y de bioplásticos, entre otros ámbitos, sostuvo el académico del Departamento de Ciencias Ambientales y coordinador de la mesa, que forma parte del Ciclo Jueves de Interdisciplina, organizado por la Dirección de Comunicación del Conocimiento de la Institución.
Judith Jiménez Guzmán, investigadora del Departamento de Ciencias de la Alimentación, afirmó que en el tema de comestibles, la biotecnología implica procesos en los que haya inocuidad, conservación, identificación de patógenos y transportación segura para lograr que aquel que se obtiene en un país pueda llegar a otro y ser aprovechado.
“Todo esto lo ha resuelto la humanidad a lo largo de su historia, cuando se dio cuenta de que los animales daban leche y carne, y empezó a hibridar especies, o cuando se domesticó el trigo y le dio mayor tamaño, lo cual se hizo con otras variedades, lo que nos ha permitido mejorar la fertilidad de una gran cantidad de plantas” para aprovechar de mejor manera las provisiones.
Desde la producción primaria la biotecnología alimentaria se dedica a mejorar todos los tipos de obtención animal y vegetal para generar nuevos insumos y satisfacer las necesidades de la sociedad.
Hypatia Arellano Varela señaló que en la esfera de la salud esta disciplina ha sido vital, en primer lugar para la longevidad, pues la esperanza de vida ha aumentado notablemente al ser capaces de controlar infecciones que hace 50 años eran mortales y “esto tiene que ver con la biotecnología y la fabricación de fármacos”.
“Hoy existe más acceso a la secuenciación masiva de genomas, proteínas, metabolomas y además contamos con herramientas bioinformáticas para analizar toda esta información”, lo que permite hacer que la calidad de vida tenga cada vez mayor nivel de bienestar.
Esta rama de las ciencias biológicas recurre a productos de organismos para propiciar bienes, entre ellos aquellos derivados de plantas para la fabricación de fármacos como microorganismos, tal es el caso de los hongos Penicillium chrysogeum o Penicillium rubens, que dieron paso a la penicilina y representó un avance importante para la salud.
Por ejemplo, con la secuenciación masiva y la edición de genomas hoy se habla de medicina personalizada y de “la capacidad de generar órganos enterólogamente en cerdos, y esto es un proceso que sigue avanzando, en términos de salud”.
Marcos López Pérez, investigador del Departamento de Ciencias Ambientales, expuso que el auge de la “mal llamada biotecnología ambiental” –ya que es una sub-rama de la ecología microbiana– tiene su causa en el incremento de la población, cuya consecuencia es la afectación al hábitat y, por tanto, al aumento de sus necesidades energéticas.
La biotecnología ambiental tiene el propósito fundamental de mitigar, atenuar, limitar o erradicar aquellos impactos derivados de la actividad y el requerimiento energético humano”.
La biorremediación es uno de los campos principales de este campo y resultan de especial relevancia sobre todo los compuestos químicos extraños al organismo –fármacos, aditivos de alimentos y contaminantes– que tienen efectos muy drásticos en los entornos.
El ecosistema tiene un papel intrínsecamente regenerativo y adaptativo al mismo tiempo, pero si se contamina al punto de no regresar al inicio, es problemático y la biotecnología ambiental, a lo largo de varias décadas, ha desarrollado diversas técnicas, desde la utilización de plantas y microorganismos de aproximación a estas problemáticas.
Hay dos grandes categorías de organismos, una cuando se trata de identificar sus características en forma aislada para luego usarlos en estrategias de biorremediación y, la otra, que es valerse de las comunidades o consorcios para atenuar, limitar o erradicar consecuencias, con base en su capacidad combinatoria. Esta última parte tiene “más visión de futuro, porque involucra el empleo de técnicas avanzadas”.