Relecturas de cuarentena – Juan Domingo Argüelles

Juan Domingo Argüelles

Juan Domingo Argüelles

FABULACIONES
Poeta, ensayista, editor, divulgador y promotor de la lectura.

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Relecturas de cuarentena

Los escritores frecuentemente han expuesto su visión, rara vez halagüeña, sobre poderosos y gobernantes

Gatopardismo

Desde el primer capítulo de El gatopardo, la novela inmortal de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, aparece la famosa frase que el joven Tancredi le dice a su tío, el príncipe Fabrizio de Salina, ante la inminente llegada de las fuerzas garibaldinas que sepultarán a la realeza, ya un tanto en ruinas, en el Reino de las dos Sicilias. Cuando el príncipe se entera de que su amado sobrino irá al encuentro de los revolucionarios y se unirá a ellos, lo reconviene de la siguiente manera: “Estás loco, hijo mío. ¡Ir a mezclarte con esa gente! Son todos unos hampones y unos tramposos. Un Falconeri, debe estar a nuestro lado, por el rey”. Es cuando Tancredi, al responderle a su tío, pronuncia la famosa frase que resume de algún modo toda la novela y a partir de la cual nace el neologismo “gatopardismo”: “Si allí no estamos también nosotros, ésos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”. Y razón no le faltaba a Tancredi. En la historia, más de una vez o, mejor dicho, casi siempre, este sustantivo es encarnado por la más variopinta multitud de oportunistas, incluso antes de tener nombre esta costumbre. El sustantivo “gatopardismo” y el adjetivo “gatopardista” definen al oportunismo y a los oportunistas que se montan en la ola del “cambio” o la “revolución” para que, al final, nada cambie para ellos y mantengan sus privilegios. Guardadas las distancias de los finos aristócratas como don Fabrizio de Salina, hoy vemos, a los que se beneficiaron con los anteriores gobiernos y regímenes, incrustados como mugre en las uñas de los que asumieron el poder con discursos de cambio y transformación. Algunos no sólo fueron beneficiarios en los buenos tiempos de los adversarios de hoy, sino incluso cómplices, y hoy fingen amnesia y, lo que es peor, se muestran más papistas que el papa. La razón es obvia: desde el furgón de cola, quieren avanzar rápido para llegar a los vagones delanteros, y, para ello, tienen que hacer mayores méritos de sumisión con el nuevo poder y de combate con los adversarios (sus antiguos amos) que los que llegaron “químicamente puros” y van a la cabeza del tren transformador.

Tolstoianas

“Los poderosos del mundo les parecen grandiosos únicamente a las personas que están de rodillas frente a ellos. Basta con que la gente deje de estar de rodillas y se ponga de pie para que vea que aquellos que le parecían grandiosos son personas exactamente iguales a ella”. “Las personas ponen todo su esmero en atarse de forma que un solo hombre o, en su defecto, unos cuantos puedan moverlos a todos juntos; después, le dan el hilo que mantiene atada a la multitud al primero que pasa, y [todavía] se asombran de lo mal que viven”. (Aforismos.)

Dostoievskianas

“El valor artístico en el escritor es el don de escribir bien. Por tanto, a los que no les importa el valor artístico admiten que es lícito escribir mal. Y, si admiten que es ‘lícito’, están ya muy cerca de decir, sencillamente, que ‘se debe’ escribir mal. Y casi lo dicen”. “La belleza es la normalidad, la salud. La belleza es útil simplemente por serlo, porque la humanidad siente ansia eterna de belleza y de su ideal supremo. Si el pueblo conserva el ideal de la belleza y siente su necesidad, es señal de que también siente anhelos de salud, de normalidad, lo que garantiza, por ese solo hecho, el supremo desarrollo de este pueblo”. (Diario de un escritor.)

Vargas Llosa y la tentación del poder

Al igual que otros intelectuales y escritores, Mario Vargas Llosa cayó en la tentación del poder. En 1990 se presentó como candidato a la presidencia del Perú y, en la segunda vuelta, perdió (¡bendito sea Dios!) con Alberto Fujimori. Es decir, el pueblo peruano prefirió al delincuente Fujimori y no al escritor y pensador Vargas Llosa. La tentación del poder es tan grande que es capaz de sumir en la ceguera hasta a los más inteligentes. Mario Vargas Llosa olvidó lo que había escrito, como divisa poética, en agosto de 1982, en las primeras páginas de su libro Contra viento y marea: “que la literatura, a fin de cuentas, importa más que la política, a la que todo escritor debería acercarse sólo para cerrarle el paso, recordarle su lugar y contrarrestar sus estropicios; que la libertad es inseparable de la justicia social y que quienes las disocian, para sacrificar la primera con el argumento de alcanzar más pronto la segunda, son los verdaderos bárbaros de nuestro tiempo; que, por oportunismo, cobardía o ceguera, el intelectual contemporáneo suele ser un diligente aliado de la barbarie”.

La felicidad

Suele la demagogia, en el poder, prometer la felicidad, que puede ser cualquier cosa parecida a un buen estado de ánimo, cierto carácter alegre o una incurable candidez. Un gran poeta dijo: “Sólo el canalla o el idiota pueden ser absolutamente felices, porque son los irresponsables o los ajenos a lo que está a su alrededor. No se puede ser absolutamente feliz en un mundo como el nuestro”. Hasta el compositor (Felipe Gil) y el cantante (Gualberto Castro) lo supieron (¡felices ellos y felices nosotros!) sin darles a las cosas demasiadas vueltas: “La felicidad no es un cuerpo,/ la felicidad no es un lugar,/ la felicidad es una forma de navegar/ por esta vida que es la mar”. No hay peor demagogia política que prometer la felicidad.

El precio de la amargura

Lo escribió Carlos Fuentes en “La Ilíada descalza”, a propósito de la novela Los de abajo, de Mariano Azuela: “No nos engañemos, nos dice Azuela el novelista, aun al precio de la amargura. Es preferible estar triste que estar tonto”.

Freudiana

“Si dos personas siempre están de acuerdo en todo, puedo asegurar que una de las dos piensa por ambas”.

De los diarios de Sándor Márai

“13 de marzo de 1985. Los sin techo de la ciudad se han refugiado en la biblioteca municipal de San Diego. El Ejército de Salvación y otras organizaciones del mismo estilo ya no alcanzan para dar abrigo a los miles de hombres y mujeres que vagabundean por las calles y duermen en los portales. Aunque muchos de ellos proceden de México, algunos han llegado con pasos sigilosos desde estados de clima más frío y han invadido la biblioteca, la oficina central de correos, las estaciones de tren. Aferrando sus grandes bultos, se sientan a las mesas y cogen periódicos como si fuesen hojas de higuera, o libros a los que no echan ni una mirada, mientras se pasan allí sentados todo el día al tiempo que los empleados se quejan del insoportable olor. Estos sin techo de la biblioteca no son la peor raza de parásitos. Los ‘intelectuales progresistas’ han invadido ya todos los ámbitos del trabajo especulativo: son parásitos que no leen ni piensan, se limitan a vivir a costa de otros”.

De Mark Twain

“Los políticos y los pañales se tienen que cambiar a menudo, por la misma razón”.

Borges y los políticos

“No sé hasta dónde un país debe ser juzgado por sus políticos, que, en general, son la gente menos admirable que hay en cada país”.

Relatividades

Todo es mediocre hoy o, peor aún, simplemente malo. Volvió a ganar Perón. ¡Y hay que ver qué peronismo ha llevado a la cúspide a este nuevo Perón! Un Perón demodé peor que el original, che. Y, para estar a tono, y al ras, quien lo lamenta es este escaso escribidor… que, por supuesto, no es Borges. 

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*Poeta, ensayista, editor, divulgador y promotor de la lectura. Sus libros más recientes son ¿Qué leen los que no leen? (Océano, 2017, nueva edición definitiva), Antología esencial de la poesía mexicana (Océano/Sanborns, 2017), Por una universidad lectora y otras lecturas sobre la lectura en la escuela (Laberinto, nueva edición definitiva, 2018), Las malas lenguas: Barbarismos, desbarres, palabros, redundancias, sinsentidos y demás barrabasadas (Océano, 2018), La lectura: Elogio del libro y alabanza del placer de leer (Fondo Editorial del Estado de México, tercera edición, 2018) y Escribir y leer en la universidad (Anuies, 2019). En 2019 recibió el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Juan Domingo Argüelles
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Poeta, ensayista, editor, divulgador y promotor de la lectura. Sus libros más recientes son ¿Qué leen los que no leen? (Océano, 2017, nueva edición definitiva), Antología esencial de la poesía mexicana (Océano/Sanborns, 2017), Por una universidad lectora y otras lecturas sobre la lectura en la escuela (Laberinto, nueva edición definitiva, 2018), Las malas lenguas: Barbarismos, desbarres, palabros, redundancias, sinsentidos y demás barrabasadas (Océano, 2018), La lectura: Elogio del libro y alabanza del placer de leer (Fondo Editorial del Estado de México, tercera edición, 2018) y Escribir y leer en la universidad (Anuies, 2019). En 2019 recibió el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

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