Independencia, identidad y tiempo

En estas fiestas patrias vale la pena recordar que los símbolos que nos dan identidad contienen más significado del que se percibe a simple vista.

El “reloj chino” de Bucareli fue un regalo del gobierno de ese país al gobierno mexicano.

Hace 112 años el gobierno chino obsequió al gobierno mexicano un reloj público con motivo de la conmemoración por el centenario del inicio de la gesta independentista, este reloj se colocó sobre paseo de Bucareli y hoy lo conocemos popularmente como “el reloj chino”.

“Las voces del mismo sentir hacen ecos” es una de las inscripciones que se lee en la torre de este reloj, símbolo de fraternidad y buen comercio entre ambas naciones, ubicado frente a la Secretaría de Gobernación.

Hace unos días circulando por esta zona del centro de Ciudad de México, tan retratada por Roberto Bolaño en sus Detectives salvajes, me di cuenta de que, en la placa conmemorativa de este reloj, se aprecia la fecha “27 de septiembre de 1921”, lo cual, coincide más bien con el centenario de la consumación de la gesta independentista, no con sus inicios.

Este reloj es parte de nuestra identidad desde hace 100 años y brevemente su historia es la que sigue. Después de haber sido colocado por órdenes de Porfirio Díaz en 1910 sobre el entonces llamado Paseo de Bucareli, este obsequio del lejano oriente marcó las violentas horas de la Revolución Mexicana.

En 1913, durante la “decena trágica” -golpe de Estado de Huerta sobre Madero- este reloj quedó destruido, tal como narran los testigos gráficos que se pueden encontrar en la Mediateca del INAH. Por este motivo se reconstruyó y fue reinaugurado en septiembre de 1921, para conmemorar el Centenario de la consumación de la Independencia de México.

Como se sabe, 1921 también fue el año de la fundación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las conmemoraciones por la consumación de la Independencia fueron realmente extensas y con una marcada presencia internacional, sobretodo de los países de la región latinoamericana, según relata la prensa de la época.

En fin, a lo largo del tiempo México ha ido configurando su identidad como su soberanía. El día de hoy, podemos hablar de un México mestizo, el cual, rescata cada vez con mayor ahínco su pasado mesoamericano, pero también cada vez con mayor vehemencia ha ido adquiriendo una faz global, propia de los tiempos donde la Internet ha compactado el mundo.

Uno de los trajes más típicos y representativos del país, fue configurado justamente por una oriental, la cual, con el paso del tiempo, hoy identificamos como “la china poblana”, la panadería tan querida y requerida por los mexicanos, es en realidad un legado gachupín, vamos, como toda la arquitectura del virreinato, de la cual, la SEP es un gran ejemplo. La banda sinaloense tan gustada por amplios sectores, tiene su origen en la influencia de las bandas alemanas y francesas, somos un verdadero crisol cultural.

México y su nombre
Desde 1917, el nombre oficial de nuestro país es Estados Unidos Mexicanos, algunos han querido nombrarla América Mexicana y otros más “Anáhuac”, denominación que identificaba el territorio de la cuenca durante el auge de las culturas mesoamericanas.

La traducción sencilla divide en dos palabras el nombre de nuestra nación “metztli” (luna) y “xictli” ombligo, luego entonces: “ombligo de la luna”, pero en este mismo espacio hemos desdoblado el concepto profundo del nombre de nuestro país, según la novela Tlacaélel el Azteca entre los Aztecas.

De acuerdo con su autor Antonio Velasco Piña, cuando los tenochas se libraron del yugo de los tepanecas, en la contienda, Tlacaélel interviene animando el bélico acento de su pueblo, con la arenga de una palabra conjuro: Me-xíhc-co. O sea, son tres palabras que hacen una con un significado doble:

“por una parte, simbolizaba la expresión del principio de dualidad existente en todo lo creado -manifestado por la presencia en el cielo del sol y la luna- y por otra, el ideal de alcanzar la unidad y la superación de la humanidad (hasta entonces conocida), mediante la integración de una sola y armónica sociedad en la cual quedasen superadas las contradicciones que separan a los diferentes grupos humanos”. Entonces los tenochas construyeron y justificaron su imperio y dominio al amparo de este conjuro.

La Bandera
Este espíritu de unión ha acompañado la historia de nuestro país; y si en los siglos XV y XVI bajo este conjuro se quiso reunir a los distintos pueblos Anahuacas, en el siglo XIX, al consumarse la Independencia se hizo algo similar con otro gran símbolo: nuestra bandera.

Recordemos que, al unir fuerzas realistas e independentistas, los ideales del “Ejército trigarante” fueron representados en una bandera con los colores verde (independencia), blanco (religión católica) y rojo (unión).

En fin, un día como hoy, pero hace 212 años inicio esta gran aventura llamada México, paradoja del tiempo, territorio conquistado por españoles e independizado por sus hijos, españoles nacidos en esta parte del mundo. Hoy todavía, reflexionar sobre nuestra Historia sigue siendo hacer Patria.

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