El impulso a la ciencia y la tecnología en el país ha tenido ciertos avances a lo largo de varios sexenios, pero aún resulta insuficientes el apoyo que se destina a este sector.
Las políticas públicas que se han implementado han tenido efectos favorables, pero quedan asuntos pendientes que resolver como la asignación de un presupuesto acorde con la importancia del desarrollo científico.
Por ello, para alcanzar metas pendientes como la inversión del uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la ciencia, es fundamental implementar una estrategia más cercana a los tiempos y necesidades actuales.
Así lo plantea Daniel González Mendoza, Director del Instituto de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
En entrevista con Campus, el investigador señala que se debe valorar, a través de una buena política pública, el aporte científico a la solución de diversos problemas de la sociedad, como el medio ambiente, la salud, la justicia social, la alimentación y la nutrición, entre otros.
En ese sentido, dice González Mendoza, quien es Ingeniero Bioquímico por el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se han generado esfuerzos que pueden potencializar el impulso al sector.
“Ha habido una mayor apertura y cambio de reglas en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), lo cual ha permitido incrementar el número de investigadores”, dice.
Además, añade, “se han fomentado políticas transversales en investigación buscando favorecer el desarrollo de la ciencia con sentido social y humanístico”.
Nuevo horizonte
Otro de los aspectos que puede incidir en un mayor apoyo al sector científico, comenta González Mendoza, quien cursó sus estudios de doctorado en Ciencias Marinas en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) unidad Mérida, es la conformación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
“Se abren posibilidades de generar un acercamiento con los diferentes sectores sociales y productivos del país, que impacte de forma positiva la generación y aplicación del conocimiento científico”, apunta.
Bajo ese esquema, considera el director del Instituto de Ciencias Agrícolas de la UABC, el escenario de la ciencia para México presenta grandes retos.
Uno de ellos es “una mayor inversión en ciencia y tecnología, a través de fondos de apoyo a investigadores, sueldos dignos a investigadores o docentes universitarios”.
Asimismo, plantea, se deben “garantizar las becas a los estudiantes de los posgrados, apoyar de forma equitativa a los estados de la República, ya que muchos apoyos se han aplicado al sur-sureste, con mínimos resultados en desarrollo tecnológico”.
En suma, dice González Mendoza, quien se incorporó en 2008 a la UABC como profesor investigador de tiempo completo en el Instituto de Ciencias Agrícolas, el panorama de la ciencia en México es relativamente bueno, pero con un potencial de crecimiento a mediano plazo.
Esto, advierte, “siempre y cuando exista el trabajo colectivo entre gobierno-universidad y sociedad”.
Insistir en financiamiento
Para Daniel González Mendoza, quien fue Premio Estatal de Ciencias en 2017, por sus aportes en Biotecnología Agrícola, se debe trabajar también en la búsqueda de financiamiento para garantizar los programas de apoyo de a los estudiantes que se forman como científicos y en el futuro serán recursos humanos altamente calificados.
También, argumenta, se debe asegurar la “generación de espacios o centros de investigación de nueva creación y programas de retención de jóvenes investigadores en universidades o centros de investigación”.
Eso, sin olvidar que se tienen que conformar planes o estrategias que fomenten el “apoyo a la infraestructura de las universidades públicas del país para la generación de conocimiento innovador y aplicado”.
Al hablar, precisamente, de la educación superior del país, González Mendoza sostiene que los rezagos en el sector son resultado de una “situación multifactorial, derivada de diversas políticas de gobiernos anteriores y actuales, que han impactado a la educación superior”.
Ello se refleja, dice, en la falta de inversión en “las universidades existentes para la aplicación de la gratuidad a la educación, porque no se han definido las reglas ni la forma en cómo se apoyará a las universidades para compensar el ingreso al hacer a un lado la cuota de inscripción, que es mínima, pero de gran ayuda a las universidades”.
Apoyo decidido
El Director del Instituto de Ciencias Agrícolas de la UABC apunta que tampoco se deben dejar en el tintero otros aspectos de suma importancia, como la injerencia del Estado en la autonomía Universitaria, como ocurrió en el caso de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
Incluso, dice González Mendoza, se debe atender “el incremento de violencia que afecta a las comunidades y limita el acceso de los jóvenes a las universidades”, señala.
Por ello, detalla el investigador, las universidades e instituciones de educación superior del país deben abogar por impulsar políticas mucho más eficaces.
Hasta ahora, considera “la actitud que actualmente las universidades han tomado mediante la ANUIES ha sido acertada, pero sí se requiere que apoyen la inserción y retención de un mayor número de jóvenes en la educación superior”.
Al mismo tiempo, puntualiza, se tienen que “fomentar las buenas prácticas que han funcionado en algunas universidades para evitar el rezago educativo”.
En suma, finaliza González Mendoza, quien recibió el Premio al Mérito Académico por parte de la UABC en 2015, hay que “promover, a través del diálogo, la atención del Gobierno a las necesidades de las universidades en infraestructura y personal”.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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