Atentos a la UAEM. Aunque desde un inicio el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Alfredo Barrera Baca, cuestionó, y con mucha razón, la intromisión de los legisladores locales en las modificaciones a la legislación universitaria, para que desde el terreno político se impusiera a un contralor interno, en un tono muy cordial y con actuación institucional, el encargado de la máxima casa de estudios mexiquense le dio la bienvenida, en días pasados, a Victorino Barrios Dávalos, como titular del Órgano Interno de Control de la UAEM. Se acabaron así los rumores y las versiones, que querían poner en entredicho la actitud de Barrera Baca en todo este asunto. En atención a lo dictaminado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el rector se reunió ya con Barrios y Dávalos y concluye así, por ahora, este capítulo en el que la UAEM tuvo que ceder, a pesar que la autonomía universitaria recibió un golpe fraguado desde el Poder Legislativo local.
Con lupa y detenimiento. Ahora, el contralor de la UAEM, Victorino Barrios Dávalos, deberá comprometerse a realizar su labor más allá de filiaciones partidistas o grupos de presión que quieran intervenir. Durante 16 años se dio a conocer en el congreso local por ser riguroso en la revisión de las cuentas y los gastos. También marcó una etapa en la que se disminuyeron muchos gastos a los que estaban acostumbrados los diputados mexiquenses. Capacidad la tiene y, como egresado de la UAEM y catedrático de esta institución, sabe del valor que tiene preservar la autonomía universitaria. Atentos, entonces, a su trabajo, y que éste no sea pretexto para incidir en la próxima elección de rector en los primeros meses del 2021, una vez que Barrera Baca deje el cargo después de una gestión que cerrará a tambor batiente en los próximos meses. A final de cuentas, las universidades públicas del país han dado muestras de transparencia y rendición de cuentas. No podía ser distinto en esta ocasión.
Mayor reciprocidad. Eso sí, mientras las instituciones de educación superior se ajustan a estas nuevas formas impuestas, incluso contra su voluntad, para dar cuenta de los dineros públicos que ejercen, no se percibe, de nuevo, un trato equitativo y justo en la asignación del presupuesto que ejercen. Precisamente la UAEM requiere, cuando menos, que se le destine un monto similar al de este año, que es de alrededor de 5 mil millones de pesos. Sin embargo, hasta ahora nada, ni nadie, le garantiza que haya un ajuste que la ponga en predicamentos financieros. Que este llamado tenga eco entre los legisladores para evitar el colapso de las universidades públicas del país. Se sabe que las prioridades están en otra parte, pero abandonar a las instituciones en momentos tan complejos es colocarlas en una posición desventajosa y en riesgo de no ofertar la calidad educativa que demandan y merecen miles de jóvenes que ven en ellas una puerta a un mejor futuro en lo personal y en lo profesional. Las universidades no pueden, por sí solas, responder a esta expectativa.
Señales en el IPN. A menos de dos meses para que concluya su gestión al frente del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Mario Rodríguez Casas, los movimientos al interior de la institución van a ser mucho más perceptibles en los próximos días. Tal y como lo permite la Ley Orgánica del IPN, el actual Director General va a pelear, hasta lo último, la posibilidad de ser ratificado para un segundo periodo al frente de esa institución. Aspirante al cargo son muchos, pero pocos los que tienen el apoyo de sectores significativos y de trascendencia que puedan mover apoyos a su favor. Por lo pronto, si va bien en su camino para quedarse tres años más en las oficinas de Zacatenco, basta con echar un vistazo a los invitados que tuvo durante la apertura de la nueva Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería del IPN. Asimismo, no debe pasar inadvertido el significado que le dio a este nuevo plantel para incentivar “los grandes proyectos de infraestructura del gobierno federal y de los sectores productivos de esta región”.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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