Suplemento Campus

Carlos Pallán Figueroa

Carlos Pallán Figueroa

Ex secretario general ejecutivo de la Anuies

capafi2@hotmail.com

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Parte del equipo que desarrolló la obra había elaborado el Plan de Desarrollo de la UNAM 1968-70.

La Pandemia: Lecturas y Recuerdos / XIII

Continuamos con el análisis de La Planeación Universitaria en México, un libro que ejerció una enorme influencia en los trabajos relacionados con el desarrollo de las casas de estudio del país

Como ya se había expresado en este espacio (Campus 868, 24 de septiembre), La Planeación Universitaria en México fue un libro que ejerció una enorme influencia en los trabajos relacionados con el desarrollo de las casas de estudio del país desde medio siglo atrás. Las cuatro preguntas básicas ahí consignadas para prever el futuro de dichas instituciones (formación de profesionales, vigencia de los métodos de enseñanza, características de los planes y programas de estudios, y duración de los programas de licenciatura) siguen siendo, en amplia medida, actuales. El libro, un esfuerzo conjunto de la Anuies y la UNAM, reproducido en mimeógrafo y aún en transcripciones mecanográficas completas de capítulos o resúmenes (Xerox aún no aparecía), fue el vademécum  para las dependencias de planeación que empezaron a instalarse en las universidades públicas de la época. Con la “explosión demográfica estudiantil” (derivada, entre otras causas, de aquél crecimiento demográfico del 3.5% anual) había que prever el crecimiento de las instituciones, intentando anticiparse a los problemas que se enfrentarían en materia de acceso de estudiantes y que, en el caso de la UNAM, era ya una realidad insoslayable. 

Buena parte del equipo humano que elaboró los 15 capítulos del libro estaba integrado por jóvenes profesionales que recién habían pulido sus primeras armas intelectuales  en una dependencia pública. Ahora, se reunían nuevamente en un texto que tendría circulación pública, ya que meses atrás habían elaborado el Plan de Desarrollo de la UNAM 1968-70.  Entre aquellos jóvenes se contaban  varios de los que en los siguientes años tuvieron carreras  destacadas en la administración pública del país. Entre otros: Yolanda de los Reyes,  Manuel Pérez Rocha, Jorge Efrén Domínguez, Alfonso Cebreros, Enrique Rubio, Armando Labra. En la conducción del grupo: Fernando Solana, Pablo González Casanova, Roger Días de Cossío, Ernesto Flores de la Peña y  Alfonso Rangel Guerra. En fin, una generación que abrió caminos para una nueva  especialidad disciplinaria. 

Una subjetiva selección de los principales contenidos del libro, dividida en cuatro campos, sería la siguiente:

  • Papel de la Universidad. La idea de que cada una de estas instituciones se convierta en “un elemento de transformación de la estructura social, y no un mero reflejo de la misma”. El fin primordial de la universidad es la formación de personas íntegras, capaces no sólo de cumplir con eficacia sus labores profesionales, sino de entender, valorar y criticar su circunstancia histórica y la realidad económica, social, cultural y política de su país.
  • Planeación. Es un instrumento idóneo en la” racionalización del crecimiento” de las instituciones, pero debe tener como base el criterio de promover no sólo el desarrollo económico sino también el social, el político y el cultural. La planeación sirve, o debe servir para “racionalizar el avance de la universidad . . . pero también como agente promotor del desarrollo”. El conjunto de planes institucionales debería concluir en una planeación nacional que considerara el crecimiento demográfico del país, el cual seguiría a un mismo ritmo (3.5%), mientras que el crecimiento económico conservaría un ritmo anual del 7% del PIB, y una población escolar, que en los niveles de media superior, continuaría con incrementos oscilantes entre el 10 y el 14% anual. La planeación descansa en la elaboración de programas, pero en estos deben “cuantificarse los recursos  financieros necesarios y estudiarse las posibilidades reales de ejecutar el plan”
  • Administración y Planeación. Las casas de estudio deben contar con un aparato administrativo que se convierta en un instrumento fundamental para un funcionamiento eficiente y ágil de las tareas académicas. La administración debe dejar de ser un obstáculo para una “realización adecuada y efectiva de las funciones básicas”. La modernización de los sistemas administrativos es uno de los trabajos que deben realizarse de inmediato (la UNAM acababa de implantar, dos años atrás, una comisión de administración y el presupuesto por programas).
  • El Futuro. En las universidades ya se tiene la capacidad técnica para iniciar los trabajos de un plan nacional de educación superior. Pero también, es necesario solicitar al gobierno federal la promulgación de una ley de educación superior. Esta disposición debería establecer los lineamientos para la creación de nuevas instituciones y la apertura de carreras, así como un organismo específico que regulara este nivel educativo.

Como podrá observarse, varios de estos contenidos, novedosos en 1970, siguen siendo actuales. Por ello, aunque el libro esté cumpliendo cincuenta años, una nueva edición parecería indispensable,  ya es un clásico. Varios de sus autores podrían hacer una presentación que revele el camino recorrido y a lo que se ha llegado medio siglo después.

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