Aunque es importante atraer a los mejores egresados de la educación media a la formación inicial docente, existen pocos los estudios que brinden diagnóstico preciso sobrelos conocimientos, las habilidades y competencias con los que llegan estos estudiantes de primer ingreso
Durante décadas se ha considerado que lo más importante en cualquier sistema educativo es el aprendizaje de los estudiantes, evaluado mediante exámenes regionales, nacionales o internacionales. Sin embargo, los resultados dependen de diferentes factores: el contexto sociocultural, los antecedentes familiares, las habilidades individuales e incluso la motivación, aunque uno de los más importantes ha sido el papel que desempeñan los docentes. Garantizar que sean profesionales de excelencia ocupa un lugar destacado en la mayoría de las agendas de políticas públicas en el mundo.
Los sistemas educativos más exitosos —Finlandia y Singapur, por ejemplo— parten del supuesto de que atraer a los mejores egresados de la educación media a la formación inicial docente impacta de manera positiva en los programas de preparación de maestros. Por ello, seleccionan a quienes demuestren ser los mejores candidatos en términos académicos y emocionales. En México, la Estrategia Nacional de Mejora de las Escuelas Normales contempla convocar y seleccionar a los mejores aspirantes.
Actualmente, los requisitos de ingreso a los diferentes programas en educación los establecen las instituciones, aunque, en general, los aspirantes deben cumplir con tres: un examen médico, que certifique su condición física; promedio mínimo de egreso del bachillerato, entre 6 y 8.5; y un examen de admisión. Cada institución o secretaría elige el examen que presentarán sus aspirantes; por ejemplo, en Jalisco aplican el Examen de Ingreso a la Educación Normal; en el Estado de México, el Examen Diagnóstico Extendido para Ingreso a Licenciatura; y en la Ciudad de México, la Evaluación de Saberes Imprescindibles para Ingresar a Educación Superior. Sin embargo, uno de los instrumentos que ha tenido mayor continuidad, ya que se ha aplicado desde hace varios años, es el Examen Nacional de Ingreso a la Educación Superior (EXANI-II), que diseña y califica el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superiorr A.C. (Ceneval).
La Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM) establece, como perfil de ingreso para cursar cualquiera de las licenciaturas que ofrecen las escuelas normales, un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que deben demostrar los aspirantes: a) capacidad para aprender a aprender, solucionar problemas a partir de métodos establecidos, trabajar de manera cooperativa, comunicar y expresar sus ideas de manera oral y escrita; y b) habilidad para buscar, sintetizar y transmitir información, comunicarse e interactuar en diferentes contextos culturales y lingüísticos.
Son pocos los estudios que dan cuenta de un diagnóstico preciso respecto a los conocimientos, las habilidades y competencias con los que llegan los estudiantes de primer ingreso. Uno de ellos, liderado por la maestra Elisa Bonilla Rius, asesora del Ceneval, reúne las percepciones de los docentes de las escuelas normales sobre los alumnos que ingresan a la Licenciatura en Educación Primaria. Estos jóvenes, futuros docentes, no cuentan con las competencias disciplinarias necesarias en matemáticas y español, pero tampoco las adquieren durante su paso por la licenciatura.
Estas percepciones fueron la principal motivación para un reciente estudio realizado por el Ceneval sobre el desempeño que los aspirantes a la Licenciatura en Educación Primaria mostraron en el EXANI-II.
El objetivo de este instrumento es evaluar, de manera integral, habilidades académicas y conocimientos específicos de los aspirantes a ingresar a la educación superior. Está conformado por 138 reactivos de opción múltiple con tres opciones de respuesta (solo una es la correcta), divididos en el examen general (90 reactivos) y el de conocimientos disciplinares (48 reactivos).
Para este estudio, solo se analizaron los resultados del examen general, que incluyen tres áreas: comprensión lectora, la cual valora la habilidad para identificar, interpretar y evaluar la forma y el contenido de diversos materiales escritos a partir de tres contextos en los que se realiza la actividad lectora: ámbitos de estudio, literario y de participación social; redacción indirecta, que evalúa la habilidad para identificar, en textos escritos, tanto su propósito comunicativo como su lógica interna, determinada por rasgos gramaticales y semánticos, así como por el cumplimiento de las convenciones ortográficas; y pensamiento matemático, que evalúa la habilidad para reconocer y emplear lo matemático en la vida cotidiana, incorporando un lenguaje para construir conceptos, procedimientos y representaciones necesarias al resignificar conocimientos aritméticos, algebraicos, geométricos, estadísticos y probabilísticos en la formulación y resolución de problemas pertenecientes a diversos contextos para la toma de decisiones fundamentadas matemáticamente.
Este examen no se aplica por solicitud individual. Las instituciones de educación superior lo solicitan y a estas se les entregan los resultados.
Resultados del estudio1
Los aspirantes a la Licenciatura en Educación Primaria mostraron mayor habilidad para leer noticias o documentos administrativos, identificar en ellos la información relevante, interpretarla, tanto de manera general como particular, así como evaluarla proporcionando ejemplos o argumentos para incluir o no cierta información. Les resultó más difícil leer textos argumentativos periodísticos, ensayos académicos (ámbito de estudio), cuentos y poemas (ámbito literario). En cuanto a la redacción indirecta, identificaron la correcta redacción empleando convenciones gramaticales, semánticas y ortográficas propias de la lengua, en un artículo de opinión, una crónica y una noticia (ámbito de participación social); sin embargo, en un prólogo, un ensayo y una reseña (ámbito de estudio), obtuvieron menores porcentajes de acierto.
Estas áreas no evalúan contenidos, conocimientos curriculares ni conceptos memorísticos o teóricos, aunque se tornan relevantes según el perfil de ingreso señalado por la DGENAM, ya que se requiere, entre otras cosas, que los aspirantes a las licenciaturas que se imparten en las escuelas normales cuenten con la habilidad para comunicarse y expresar ideas de manera escrita, así como con la de buscar y sintetizar información, lo cual se evalúa en el EXANI-II por medio de las áreas de comprensión lectora y redacción indirecta.
Respecto al área de pensamiento matemático, a los futuros docentes de primaria se les dificulta incorporar en su lenguaje conceptos, procedimientos y representaciones matemáticas, lo cual puede afectar su toma de decisiones, ya que no estarán fundamentadas en estas disciplinas y, por lo tanto, es muy probable que no las reconozcan ni las empleen en su vida cotidiana.
Estos resultados refuerzan lo reportado por Bonilla y sus colaboradores, quienes recabaron la opinión de los docentes de educación normal, y enfatizan la importancia de redoblar los esfuerzos que hasta ahora se han hecho para proporcionar una educación óptima a los futuros maestros, en especial de primaria, ya que para poder enseñar lengua y matemáticas es necesario que cuenten con los conocimientos disciplinarios necesarios. Sin esa garantía, no será posible incrementar la calidad de la educación en México, lo cual conlleva diferentes retos, entre los que destacan hacer uso de sus conocimientos y saberes para responder a las exigencias de los distintos contextos educativos y asegurar que sus alumnos logren un desarrollo integral.
Este contenido fue adaptado de un artículo original publicado en el número 12 de la revista Ceneval Investiga. Para leer la información completa y profundizar en el análisis de los resultados, visite: https://bit.ly/3WEri2a.

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