Con la Inteligencia Artificial (IA) como eje de discusión, el XVI Coloquio de Investigación en Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) colocó al centro del debate los cambios que esta tecnología provoca en la redacción, la enseñanza, la producción audiovisual y la protección del trabajo intelectual.
El evento, realizado en la Unidad Cuajimalpa, abrió un espacio de análisis para revisar cómo las herramientas de IA inciden en los procesos de interlocución. El intercambio académico reunió a alumnado, profesorado e investigadores para discutir su implementación, alcances y riesgos dentro de la producción académica y cultural.
En el encuentro se cuestionó el papel que conserva la autoría humana cuando una plataforma digital interviene en la generación de ideas, textos, materiales didácticos o estructuras narrativas.
El debate no partió del rechazo al desarrollo tecnológico, sino de la necesidad de definir criterios para su empleo, reconocer sus límites y evitar que el empleo de sistemas automatizados diluya la responsabilidad de quienes investigan, enseñan o crean documentos.
En ese contexto, la conferencia La IA en la escritura de guiones. Magia, oráculos y esperanzas en la creación para la escritura en medios audiovisuales, impartida por el maestro Daniel Cuitláhuac Peña Rodríguez, recuperó la aplicación de recursos generativos como apoyo para ordenar conceptos, ensayar escenas, proponer personajes, revisar diálogos o construir rutas de conflicto.
Ante la necesidad de distinguir entre asistencia técnica y construcción autoral, el especialista del Departamento de Ciencias de la Comunicación indicó que esta innovación puede ofrecer alternativas.
Sin embargo, la mirada, el tono, la intención narrativa y la selección final pertenecen al creador. En ese tenor, el experto de la Unidad Cuajimalpa reflexionó sobre el oficio del guionista.
Para él, la escritura de un guion no se reduce a unir escenas; exige ritmo, conflicto, tensión dramática, coherencia interna y una postura frente al tema tratado.
Por ello, la utilización de IA no elimina la formación, la lectura ni la experiencia. Al contrario, obliga a fortalecer el criterio para revisar propuestas, descartar lugares comunes y sostener una voz propia frente a resultados producidos por sistemas de entrenamiento masivo.
Por su parte, el cineasta, editor y docente mexicano C’Cañak Weingartshofer Coronado compartió con los asistentes la ponencia El botón rojo IA. Derechos de autor y docencia, un análisis crítico sobre la aplicación de estos elementos digitales en las dinámicas educativas.
De acuerdo con el profesor, la inteligencia artificial aplicada a la labor educativa puede apoyar la elaboración de contenidos, ejercicios o recursos de consulta. No obstante, abre dudas sobre plagio, citación, fuentes, propiedad intelectual y uso de obras previas.
Declaró que la enseñanza universitaria requiere formar estudiantes con capacidad para reconocer la procedencia de la información.
No basta con producir textos, es necesario saber qué se tomó, de dónde proviene y en qué condiciones puede utilizarse. Agregó que los derechos de autor no son un asunto ajeno a la vida académica.
Por ello, la Inteligencia Artificial debe asumirse desde una perspectiva ética, vinculada con la práctica docente y con el aprendizaje de quienes participan en el campo comunicativo público.
Maribel Lozoya Escalante