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En la red también hay normas que se deben cumplir: Conversatorio en la UNAM

Especialistas internacionales analizaron las prácticas irregulares en la supercarretera de la información, dentro de los trabajos del Día del Libro y la Rosa 2021

El manejo de contenidos, obras y marcas que están en internet ha potencializado los problemas relacionados con los derechos de autor y de propiedad industrial, coincidieron en señalar especialistas internacionales en el tema.

Al moderar el conversatorio “¿Enredados en la red? Derechos de autor, internet y redes sociales”, Yesica Maribel Coronel Rivera, jefa del Departamento de Derechos de Autor de la Dirección de Propiedad Intelectual de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la UNAM, destacó: el avance de la tecnología y el acceso a internet para la difusión del conocimiento, junto con la situación de pandemia, han propiciado un cambio radical en la manera de comunicarnos y de difundir la cultura.

El uso de las redes sociales promueve el intercambio, casi inmediato, de información y contenidos, que en diversas ocasiones están protegidos por la propiedad intelectual (ya sea por derechos de autor en el caso de obras literarias, musicales o audiovisuales) o industrial (como las marcas), agregó durante el evento que se realizó como parte de las actividades del Día del Libro y la Rosa 2021.

En tanto, Bianca Amaro, coordinadora del Programa Brasileño de Acceso Abierto, del Instituto Brasileño de Información en Ciencia y Tecnología, consideró que del encantamiento con las redes sociales pasamos a la adicción. “La gente no puede vivir lejos de sus móviles, porque siente que le falta algo. Las redes forman parte de nuestras vidas”.

La mayor parte del tiempo los usuarios suben contenidos porque consideran que parte de la naturaleza de las redes sociales es la comunicación. Pero podemos hacer que ésta se dé de la mejor manera, atendiendo a los derechos que se les confieren a los autores y a los titulares de marca. Actualmente “todo se hace por WhatsApp”, en términos sociales y profesionales, expuso.

Una situación que sucede con el uso de las nuevas tecnologías digitales es que casi nadie lee los contratos de uso de las aplicaciones. Simplemente “damos un click en ‘acepto’”; algunas empresas han visto la oportunidad “para negociar con nuestros datos personales. Cuando aceptamos formar parte de una red decimos que pueden utilizar nuestros datos, sin pensar en cuál es la extensión de esa utilización”, refirió Bianca Amaro.

La especialista subrayó otra situación: la apropiación de obras ajenas porque existe la falsa idea de que “si está en internet, está libre para su uso y eso es un gran equívoco. Grandes corporaciones comenzaron a buscar a la gente que estaba utilizando sus imágenes y música; el caso más emblemático es el de Disney”. Pensábamos que internet era un espacio sin leyes.

Paraíso de mercancías apócrifas

Jorge Otamendi, exsecretario permanente de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual, coincidió en que las redes sociales crean más problemas para la protección, pero de ninguna manera modifican los principios básicos de los derechos de propiedad intelectual y de marca.

Ya existía el e-commerce, y creció por la pandemia. Aquí se presentan problemas que hasta hoy no están resueltos por la jurisprudencia, como la venta de productos con marcas falsificadas, precisó el experto argentino.

Aseveró que distintas plataformas son el paraíso para quienes quieren vender mercadería con esa característica. “Los sitios tienen una cantidad importante de productos que no son originales” y surge la discusión de cuál es la responsabilidad de las empresas de comercio electrónico.

Debido a que se considera que las plataformas son sitios para que los interesados hagan publicidad y ofrezcan sus productos, se ha determinado que esa responsabilidad no existe porque no hay manera de comprobar que el producto ofrecido tiene o no marca falsificada. No obstante, cuentan con programas de protección de los derechos de propiedad industrial y sanciones que pueden terminar con la baja del anunciante.

No se puede usar un contenido sin autorización previa de quien lo produjo o de su actual propietario, a menos que se trate de una obra que haga parte de un bien público, acotó Fredy Forero, coordinador jurídico del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, así como profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia.

El experto dijo: “hay nuevos escenarios de creación intelectual, pero en general las normas de protección y disfrute de los bienes culturales se mantienen igual”.

Cuando alguien entra a una red social debe aceptar las condiciones o no podrá ingresar. Las empresas establecen las reglas de funcionamiento del derecho de autor y las aplican dentro de esa herramienta en específico, por lo que se debe tomar en consideración lo que se realiza en una u otra red. En general, la explotación económica de una obra requiere de autorización previa, precisó Forero.

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