La selección de Leonardo Lomelí Vanegas se trata de una decisión conservadora que da continuidad a las políticas de Graue
La Junta de gobierno de la UNAM ha decidido quién será el próximo rector de esa institución: ha designado al doctor Leonardo Lomelí Vanegas como rector de la máxima casa de estudios para el periodo 2023-2027. Ha sido una competencia abierta, con un amplio periodo de consulta, en un escenario no democrático de decisión. En efecto, el autoritarismo en el gobnierno de la UNAM se ha reiterado; otra vez, un pequeño grupo de ilustrados ha decidido por toda la comunidad. Todo el proceso de escucha a la comunidad y exposición pública de los programas de trabajo fue una enorme simulación con tintes de apertura, pero en realidad las decisiones se tomaron en corto, privilegiando el conservadurismo y la continuidad en la administración central. Nunca hubo la disposición de consultar a la comunidad, de ampliar los espacios de deliberación y debate, de favorecer la participación estudiantil y magisterial.
La estructura que sostiene el régimen autoritario de gobierno se reforzó durante este proceso. Los directores nombrados por la Junta a propuesta del rector, los miembros de la Junta designados por influencia de Graue y el funcionariado de la adminstración central jugaron un papel clave para imponer la idea de que Lomelí era la mejor opción… para sus intereses. Se trata de una decisión conservadora, que da continuidad a las políticas de Graue imponiendo a su principal operador y quien ha sido su Secretario Académico. Una continuidad que se visualiza gris y sin sobresaltos. Para que todo cambie sin cambiar.
Es también una decisión conservadora que impone a un hombre, cuando había varias aspirantes mujeres de primer nivel.
Es una decisión política, para imponer a un funcionario que pretendidamente sea capaz de entenderse con Claudia Sheimbaum y con Rosaura Ruiz.
Una decisión de grupo, que restaura la fuerte presencia del grupo Nexos en la conducción de la Universidad. El nuevo rector es coautor de importantes textos académicos con Rolando Cordera, Emilio Zebadúa, Ciro Murayama, y claramente se inscribe en esa tendencia nacionalista revolucionaria impulsada por Carlos Tello. Habremos de ver qué tanto suscribe, siendo rector, los postulados del Grupo Nuevo Curso de Desarrollo encabezado por Rolando Cordera, Cuauhtemoc Cárdenas, Julia Carabias, Lorenzo Córdova, Mario Luis Fuentes y otros prominentes intelectuales que han publicado sus Propuestas para los próximos años (http://www.nuevocursodedesarrollo.unam.mx/docs/Propuestas_Proximos_Anios_FINAL.pdf). Por su parte, la comentocracia está de júbilo, los medios conservadortes desbordan entrevistas a modo, felicitaciones y sinceros deseos de éxito. Se le ve como un valladar frente a las fuerzas más oscuras de Morena.
La Junta habrá pensado que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo. El nuevo rector representa a una corriente universitaria enfrentada históricamente -desde el campo de la izquierda- con la corriente de Sheimbaum que siempre ha sido más radical. Seguramente se consideró su experiencia como director de la facultad de Economía durante dos periodos, donde estas corrientes tienen expresiones importantes, pleitos constantes e interacciones cotidianas que los hace conocerse muy bien.
En su plan de trabajo el nuevo rector propone siete ejes rectores para organizar las tareas del próximo rectorado de la UNAM: Impulso a la carrera académica; Fortalecimiento y renovación de la docencia; Consolidación y apoyo a la investigación; Ampliación de la difusión cultural y la extensión académica; Vinculación nacional e internacional; y Administración y gestión institucional. Cada uno de estos ejes incluye líneas programáticas específicas. Además, propone dos ejes transversales: igualdad de género y sustentabilidad.
En el plan de trabajo presentado a la Junta, el nuevo rector imagina una relación en la que la Universidad Nacional convoca periódicamente a la reflexión y a la generación de propuestas para la atención de los principales problemas del país, tanto los estructurales como los coyunturales. Además de las aportaciones que cotidianamente realizan sus académicos al análisis y la generación de alternativas para estos problemas, la Universidad puede y debe desplegar un esfuerzo institucional y convocar a otras instituciones, públicas y privadas, a sumar esfuerzos para contribuir a su solución. En este sentido, la universidad debe estar al servicio de la nación, ofreciendo soluciones viables y sostenibles a los problemas que enfrenta México.
El nuevo rector propone una universidad más moderna, innovadora y comprometida con la sociedad y el Estado. Se busca renovar la enseñanza en la UNAM, atendiendo las necesidades específicas de cada nivel educativo y fortaleciendo la formación y actualización del personal académico. También se propone impulsar la producción de textos y materiales de apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje, así como explorar modalidades híbridas de enseñanza. Además, se busca consolidar la oferta académica y mantener un crecimiento equilibrado de su matrícula y de los programas académicos que ofrecen.
Su perspectiva sobre los profesores por horas sólo pretende atender el problema salarial, pero no parte de una postura favorable a la profesionalización de la enseñanza.
No se trata de un nuevo rector que se proponga cambios importantes en la UNAM, ni tampoco se plantea una reforma progresista de la Institución. No se ha decantado por la ampliación de los espacios democráticos y a favor de la apertura del régimen autoritario de gobierno. Es tibia su postura a favor de la reforma de género que requiere la UNAM y que exigen los movimientos feministas. De acuerdo con su trayectoria y su experiencia como Secretario, tampoco ha hecho mucho por desburocratizar el enorme aparato administrativo de la UNAM. No es muy próximo al campo científico duro de la Universidad. Su discurso a favor de la incorporación de las tecnologías en la educación no pasa de las generalidades compartidas por todos como sentido común y carece de una perspectiva para impulsar la renovación tecnológica de la UNAM.
La agenda interna de problemas en la UNAM es suficientemente grande y compleja como para exigir toda la atención del nuevo rector; sin embargo, además, le tocará ser rector de la universidad más grande de México en el marco de una coyuntura política inédita, con una presidenta mujer dotada de un fuerte capital científico y un amplio grupo de referencia al interior de la Institución. Ojalá y prevalezca el diálogo y el entendimiento; esperemos que sea una oportunidad de fortalecimiento académico para la UNAM y por tanto para toda la educación superior del país.

Miguel Casillas
Es licenciado en Sociología por la FCPyS de la UNAM, Maestro en Ciencias por el DIE-CINVESTAV-IPN, y doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de Paris. Es socio del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., se interesa por temas como la educación superior, historia institucional, políticas educativas y agentes educativos y profesores, estudiantes y TIC.
Es investigador en la Universidad Veracruzana y Coordinador del Doctorado en Innovación en Educación Superior del Centro de Investigación e Innovación en Educación Superior de la Universidad Veracruzana (CIIES-UV) del 10 de febrero del 2020 a la fecha.
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