El feminismo debe ser visto desde un enfoque de larga duración: investigadora de la UAM

La universidad convocó a expertas a analizar el avance del movimiento en los siglos XX y XXI

Seminario Movimientos Sociales Siglos XX y XXI.

La nueva ola del movimiento feminista en México y América Latina debe ser leída bajo el enfoque de historias de larga duración, sin desprenderse del reconocimiento de otras formas de hacer política u otras visiones provenientes de indios, afrodescendientes y sectores populares, apuntó la doctora Karina Ochoa Muñoz.

La profesora-investigadora de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), sostuvo que “hoy más que nunca”, se tiene que recurrir a otras perspectivas de sentido que apuestan por la vida y el buen vivir, como en Guatemala o Bolivia, donde luchan por defender el agua, el territorio y el cuerpo de las mujeres de las violencias generadas por el “proyecto capitalista imperial colonial”.

Al participar en el Seminario Movimientos Sociales Siglos XX y XXI, que fue moderado por la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, la escritora y activista subrayó que estas luchas en defensa de los territorios, contra la explotación y el extractivismo pueden dar pistas para la construcción de otro mundo que no se base en “políticas de la muerte” o militares como alternativas a la crisis mundial.

“Lo que está pasando hoy expone con toda claridad que estas apuestas del proyecto moderno colonial –que es profundamente imperial y patriarcal– tienen que ser buscadas en otras formas que evidencian horizontes que apelan a la interconexión y relación entre el sentir y pensar, frente a aquellas que no tienen una lógica de racionalidad y desconocen estos aspectos”.

Entonces, “para entrar al futuro hay que dialogar con el pasado para posicionarnos en el presente” y las revisiones que se hacen de otras perspectivas tienen como pretensión entender patrones de dominación que han tenido un proceso histórico continuo, por ejemplo, aquel que se expresa en los discursos del siglo XVI que desconocen la plena humanidad del indio y de la india.

No obstante, estas revisiones del pasado “no tienen como objetivo hacer arqueologías estáticas que no digan nada sobre nuestro presente, razón por la cual el debate descolonial resulta pertinente en la medida en que reconoce que esos patrones de dominación colonial tienen continuidad y permanencia en un arco de tiempo largo, lo que ayuda a comprender realidades presentes en nuestras propias sociedades”, refirió la miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I.

La doctora Ruiz Gutiérrez mencionó que aun cuando todos los movimientos “han aportado a los avances como los que hoy vemos”, todavía no es suficiente pues, por ejemplo, todavía no ha habido una rectora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o una presidenta de la República”.

En buena medida, el feminismo ha estado vinculado con la posibilidad de que mujeres tengan puestos de dirección, pues el movimiento nació como un fenómeno universal que se caracteriza por combatir el dominio masculino y la desigualdad de género en las sociedades, resaltó la funcionaria del gobierno capitalino.

La doctora Cintia Martínez Velasco, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordó cómo desde 2006 se hicieron más notorias las manifestaciones femeninas.

Más tarde, “se crearon círculos de confianza para hablar de aquello que no se hablaba en la esfera de la secrecía, de la violencia privada y con el tiempo ha quedado claro que dos factores esenciales son los que impulsan el feminismo hoy: el aumento de la violencia –de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía 66.1 por ciento de las mujeres del país fue víctima en 2016– y el incremento de feminicidios registrado durante la pandemia”.

La doctora Marisa Belausteguigoitia Rius, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, mencionó que esa institución ha puesto en marcha la “Escuela de la rabia”, espacio donde se propone la construcción de la memoria con relatos analíticos e imaginativos, basados en dos emociones relevantes como la rabia y la imaginación.

“Los nuevos feminismos no están enfocados en el fondo, sino en la forma, la manera en cómo se construyen y narran sus historias; por tanto, para el movimiento no sólo es importante generar los cambios, sino contar las historias de manera adecuada y veraz”, concluyó.

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