El necesario equilibrio entre sequía y extracción
El estrés hídrico se refiere a cambios en la calidad y cantidad disponible de agua dulce necesaria para satisfacer todas las necesidades de éste recurso en una región. A veces se mide con respecto a la cantidad disponible de agua para extraer y distribuir, pero también aplica para situaciones que contemplan todos los cambios en el almacenamiento y disponibilidad del agua debido a la contaminación y degradación de los ecosistemas, incremento en la demanda por el crecimiento demográfico y económico, y por el cambio climático. Actualmente, se estima que el estrés hídrico afecta al 25 por ciento de la población mundial de manera general, no es un problema exclusivo de los países en desarrollo y afecta a más personas que cualquier otra contingencia natural.
Hay dos componentes clave del estrés hídrico: el abastecimiento y la extracción del agua. En materia de abastecimiento, la principal fuente en casi todo el planeta es la lluvia, que considera toda el agua que llega a la superficie terrestre y que se puede cuantificar mediante instrumentos llamados pluviómetros. El abastecimiento de agua se estima de manera periódica, por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para todas las regiones hidrológico-administrativas, y es la base para estimar cuánta agua puede ser dotada para todos los usuarios del recurso. La ausencia de lluvia por periodos mayores a los históricamente considerados como estiaje (la porción del año con menos lluvia), se le conoce como sequía. En sí, se define como un periodo prolongado con disminución o ausencia de lluvia y que afecta todas las actividades humanas; y es un fenómeno natural que, en años recientes, se ha convertido en un problema cada vez mayor y que puede ser agravado por el cambio climático. Durante las dos últimas décadas, las sequías han sido recurrentes y en los últimos años éstas se han intensificado. En regiones donde el abasto de agua es abundante, la sequía se mitiga con la extracción de más agua, quedando en riesgo la agricultura de temporal y las poblaciones donde la falta de infraestructura o la calidad del agua limitan su acceso.
La sequía puede ser hidrológica, agrícola y operativa, entre las más fácilmente identificables. La primera se refiere a la falta de abastecimiento de agua de todas las fuentes posibles de extracción; este tipo de sequía no es tan grave para regiones como la península de Yucatán, pero es muy importante para el bajío o el noreste de México. Por otro lado, la sequía agrícola se refiere a la falta de agua en el suelo, lo que impide el crecimiento de los cultivos. Esta sequía se amortigua con sistemas de riego, pero cuando no existe esta infraestructura, la agricultura de temporal sufre pérdidas económicas por bajo rendimiento de cultivos, desnutrición y muerte de ganado y colmenas de abejas, incremento en los costos de producción y mayor consumo de energía. Finalmente, la sequía operativa se debe a fallas, obsolescencia o destrucción de la infraestructura hidráulica o de suministro de energía.
En el ámbito de la extracción, específicamente del agua subterránea. La cantidad de agua que un particular puede extraer de un acuífero debe estar amparada con una concesión otorgada por el Gobierno Federal a través de la Conagua, vigente en el Registro Público de Derechos del Agua (REPDA). Las concesiones son otorgadas a personas físicas o morales, y determinan el volumen de extracción autorizado de acuerdo a las necesidades específicas de cada concesionario. El volumen de agua aprovechado nunca debe ser mayor al autorizado y no debe causar perjuicio a los derechos de terceros; es obligación de los concesionarios medir y controlar que el volumen de agua extraído corresponda al volumen máximo concesionado.
En Yucatán y Quintana Roo se presenta un fenómeno llamativo, ya que una parte de las concesiones para extracción de agua que existen en estos estados, se encuentran en las zonas de menor precipitación, cercanas a la costa y de alto crecimiento poblacional. Hasta el 31 de diciembre de 2023, según el REPDA, el total de títulos y permisos de aguas nacionales era de 52 mil 7950, de los cuales 2 mil 4997 corresponden a Yucatán, con un volumen concesionado de extracción de 2 mil 383,761,260 m3/año, y Quintana Roo con 5225 títulos y extracción de 1 billón 246 millones 134 mil 903 m3/año. No se tiene certeza respecto a si el actual número y volumen de concesiones afectará la disponibilidad de agua en el futuro cercano, pero hay algunos cálculos recientes que indican que la presión sobre la disponibilidad total es muy elevada, dado que se han otorgado concesiones bajo el supuesto de una gran disponibilidad, el cual no ha considerado aún la disminución en la cantidad de agua de lluvia que recarga a los acuíferos. No se puede distribuir la misma cantidad de agua (o menos) entre más usuarios.
El hecho de tener un abasto limitado y una extracción de agua no supervisada, invita a tomar conciencia y acciones en conjunto que permitan tener acceso a agua de buena calidad en cantidad adecuada. Por ejemplo, es necesario considerar la variabilidad en los registros históricos de la cantidad de lluvia en cada región, identificando los eventos de sequía y los notables cambios en los regímenes de lluvia asociados al cambio climático global. Por su amplia variación en el espacio y en el tiempo y su dificultad de estimación, la evapotranspiración (que es la suma del agua movida por las plantas y evaporada directamente de la superficie) es la variable de la cual se tiene menor precisión en su medición. Se estima que la evapotranspiración representa aproximadamente 70 por ciento del total de la precipitación pluvial, es posible que su cálculo actual no sea el más acertado a nivel nacional, debido a diferencias regionales en precipitación, temperatura ambiental e irradiación solar.
Es de resaltar que la disponibilidad de agua subterránea en determinado lugar no siempre está relacionada a la cantidad de precipitación. Por ejemplo, al centro de la península de Yucatán, en los límites entre Campeche y Quintana Roo, en la región de Xpujil, el agua subterránea está a bastante más profundidad que otras zonas (100 o más metros de profundidad), la extracción de agua es más costosa y con desafíos técnicos mayores. Qué ironía que, a pesar de ser una zona de mucha lluvia, hay escases de agua, y se recurre a colecta de agua de lluvia o a compra de autos pipa.
Lecturas de referencia
• Batllori-Sampedro EA y Canto-Mendiburu SN. 2024. Water Balance by Planning Units in the Yucatán Peninsula. J Earth Envi Sci: JEES-121.
• Caballero Güendulain K. 2017. Estrés hídrico y desigualdad, factores que encarecen el agua. Gaceta UNAM. Disponible en https://www.gaceta.unam.mx/estres-hidrico-y-desiguldad-factores-que-encarecen-el-agua/
• CONAGUA. 2023. Actualización de la disponibilidad media anual de agua en el acuífero península de Yucatán (3105), estado de Yucatán.
• Estrada-Medina H, Cobos-Gasca, V., Acosta-Rodríguez, J. L., Peña-Fierro, S., Castilla-Martínez, M., Castillo-Carrillo, C., Franco-Brito, S., López-Castillo, D., López-Díaz, M., Luna-Flores, W., Maldonado-Repetto, A., Álvarez-Rivera, O., Cámara-Romero, J. L., Morales-Guadarrama, A., Moreno-Arjona, A. M., Pérez-Niño, B., Rodríguez-Lara, P., & Zapata-Luna, R. L. 2016. La sequía de la península de Yucatán. Tecnología y Ciencias del Agua, 7(5), 151-165.
• Ríos Ponce J.D., Acosta González G., Cejudo E. 2020. La precipitación histórica y la extracción del agua subterránea en la península de Yucatán: una reflexión. Desde El Herbario CICY, 12:110-118 (04/junio/2020).

Eduardo Cejudo Espinosa
Investigador por México del Conahcyt, Unidad de Ciencias del Agua, CICY.
Biólogo por la Universidad Autónoma del Estado de México, Maestro en Ciencias con especialidad en Biotecnología Ambiental por el Cinvestav.
Doctor en Ciencias de la Tierra por la University of Waterloo (Canadá).