Alicia Bárcena, titular de Semarnat, advirtió en la IBERO que el cambio climático es ya un asunto de seguridad nacional y llamó a fortalecer las capacidades de adaptación de México. Fotos: Mariana Domínguez Batis
El cambio climático dejó de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en un asunto de seguridad nacional que México debe incorporar a sus decisiones sobre agua, agricultura, infraestructura, protección civil y desarrollo, advirtió la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, durante una conferencia en la Universidad Iberoamericana.
“El cambio climático es un tema de seguridad nacional, no es ya un tema técnico”, afirmó al explicar el Plan Nacional de Adaptación que México llevará a la COP31, programada del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Türkiye.
Su advertencia ocurre en medio de una temporada marcada por fenómenos meteorológicos extremos. Este 23 de octubre, los medios de comunicación reportaron inundaciones, erosión y daños asociados a un fortalecimiento de El Niño en distintos puntos de América Latina, mientras organismos meteorológicos prevén un fuerte calentamiento del Pacífico central hacia finales del año.
Saber qué riesgo existe en cada municipio
Uno de los ejes de la estrategia será ADAPTAMX, una plataforma que permitirá consultar vulnerabilidades climáticas con información territorial y georreferenciada: qué puede ocurrir con la temperatura, el agua u otros riesgos en el lugar donde vive cada persona y qué medidas pueden adoptarse.
“Si yo estoy en esta colonia, o sea, yo vivo en este municipio, ¿qué me va a pasar?, ¿cuál es mi vulnerabilidad? Esa para mí es la clave”, explicó Bárcena. El proyecto forma parte del Plan Nacional de Adaptación que el Gobierno mexicano prevé presentar en la COP31.
Semarnat ya había informado que la plataforma se desarrolla con las 32 entidades federativas y busca ayudar tanto a la ciudadanía como a gobiernos locales a anticiparse a inundaciones, sequías y otros riesgos.
Bárcena señaló que los impactos obligarán también a replantear dónde y cómo se produce alimento en México, ante cambios en los regímenes de lluvia; enfrentar el estrés hídrico y la erosión de costas; proteger manglares, bosques y selvas; y preparar infraestructura estratégica para nuevas condiciones climáticas.
“No puede haber justicia social sin justicia ambiental”
La secretaria insistió en que la crisis climática no golpea a todas las personas por igual. Los países que menos han contribuido históricamente al calentamiento global se encuentran entre los más vulnerables y, dentro de México, los mayores impactos recaen con frecuencia en comunidades pobres y poblaciones asentadas en territorios de alto riesgo.
“No puede haber justicia social sin justicia ambiental”, resumió.
También puso el foco en el acceso a la justicia y en la protección de quienes defienden el territorio. En 2025, 10 personas defensoras del ambiente y la tierra fueron asesinadas en México, de acuerdo con Global Witness, que además documentó un incremento de agresiones no letales y criminalización.
Una nueva legislación para una crisis distinta
Bárcena recordó además que se encuentra en discusión una nueva Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, destinada a incorporar temas que hace décadas no ocupaban el lugar actual en la legislación, como adaptación climática, restauración y economía circular.
El Parlamento Abierto sobre la iniciativa comenzó el 28 de septiembre en la Cámara de Diputados con participación de academia, comunidades, sociedad civil y sectores productivos.
Durante el Seminario Interinstitucional Justicia Climática y Ambiental, moderado por la Dra. Alejandra Elizondo Cordero, directora del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (CENTRUS IBERO), Bárcena planteó que el desafío ya no consiste solamente en reducir emisiones, sino en preparar al país para impactos que ya están modificando territorios y formas de vida.
La adaptación, sostuvo, pasa por algo tan concreto como que una persona pueda saber qué puede ocurrir donde vive y qué puede hacer frente a ello. En esa capacidad de anticiparse, organizarse y exigir respuestas públicas, dijo, también se juega la justicia climática.
Mariana Domínguez Batis