En el marco del 20 Aniversario del Departamento de Computación del Cinvestav, y como parte de la semana de actividades conmemorativas, se realizó la mesa redonda titulada “Supercómputo en Cinvestav. Pasado, presente y perspectivas a futuro”, un espacio cuyo objetivo consistió en reflexionar sobre la evolución del cómputo de alto desempeño en la institución.
La mesa reunió a investigadores del Cinvestav referentes en el campo del supercómputo, quienes compartieron sus experiencias y perspectivas en torno al desarrollo de esta tecnología mediante una conversación que tuvo como eje central los avances del Centro en el cómputo de alto desempeño, desde su introducción, primeras etapas, hasta su consolidación como una herramienta fundamental para la investigación científica y tecnológica.
Amílcar Meneses Viveros, investigador del Departamento de Computación y encargado de moderar el encuentro, señaló cómo la implementación del supercómputo ha sido clave para abordar en tiempos considerablemente menores los problemas científicos y tecnológicos que enfrenta la sociedad, y que anteriormente requerían meses o incluso años de cálculo.
“La simulación de fenómenos físicos, el estudio del clima, la dinámica molecular, la investigación de nuevos materiales, la explotación energética, la informática, la astronomía, el diseño de sistemas electrónicos y muchas áreas, dependen cada vez más de la arquitectura del cómputo masivo”, puntualizó Meneses Viveros.
A lo largo de la conversación se abordaron los principales cambios que ha experimentado el supercómputo, tanto en términos de infraestructura como de capacidades de procesamiento y aplicaciones científicas.
Sergio Víctor Chapa Vergara, fundador e investigador del Departamento de Computación, recordó sus primeros años en el Cinvestav y la evolución del área entre 1970 y 1980. En aquellas décadas, el desarrollo de la informática estaba acompañado por preguntas que hasta la fecha siguen siendo pertinentes para fijar el rumbo de la institución: qué se quiere hacer, qué se necesita hacer y qué es posible hacer con los recursos disponibles.
Las respuestas a estos cuestionamientos han permitido que el Departamento trascienda de equipos individuales y laboratorios especializados hacia arquitecturas robustas. Sistemas con varios procesadores, bases de datos, herramientas de visualización y posteriormente clústeres fueron formando una infraestructura que no se limitó a la adquisición de equipos, sino que estuvo vinculada con proyectos de investigación y formación de estudiantes.
Entre los ejemplos de trabajos realizados, Chapa Vergara mencionó la simulación de fenómenos en la Central Nuclear Laguna Verde, donde los resultados computacionales permitieron analizar historias de presión y problemas de resonancia; o la colaboración con Pemex en proyectos de sistemas geográficos y análisis sísmico, experiencia que contribuyó posteriormente a la adquisición de supercómputo.
Para Arturo Díaz Pérez, adscrito al Cinvestav Guadalajara, uno de los hitos fue el desarrollo de la Delta Metropolitana, iniciativa que buscó conectar nodos ubicados en distintas instituciones como el propio Centro, la UNAM y la UAM. Esta experiencia colaborativa posteriormente dio paso a un laboratorio nacional de cómputo de alto desempeño, mostrando así que el desarrollo de infraestructura puede trascender cuando se construyen capacidades compartidas.
También se reflexionó sobre los retos actuales del cómputo de alto desempeño, entre ellos la necesidad de fortalecer las capacidades tecnológicas, aprovechar de manera eficiente los recursos computacionales y formar especialistas capaces de responder a problemas científicos cada vez más complejos.
Alberto Vela Amieva, investigador del Departamento de Química, destacó que el Cinvestav ya participa en proyectos nacionales de escalas mayores, como el orientado a conformar un clúster nacional de cómputo orientado a la inteligencia artificial o Coatlicue (la supercomputadora pública de México), ambos concebidos como infraestructuras colaborativas entre distintas instituciones.
“Esta participación abre una perspectiva importante para el Cinvestav. Puede entenderse como la continuidad de una trayectoria que comenzó mucho antes de que existieran las actuales arquitecturas de supercómputo. La experiencia del Centro constituye una base para asumir con seguridad estos nuevos retos”, puntualizó Vela Amieva.
La mesa redonda permitió así recuperar parte de la historia del cómputo de alto desempeño en el Cinvestav, reconocer las aportaciones que han contribuido a su desarrollo y plantear algunas de las oportunidades y desafíos que marcarán su evolución en los próximos años.
En el evento también participaron David Garza Marín, miembro del equipo de atención a sector público y privado de Intel, y Carlos Almaraz Romero, gerente general y responsable de LUFAC Computación, quienes hablaron sobre las diversas colaboraciones que han entablado con el Cinvestav a lo largo de los años y su importancia para que el desarrollo en ese ámbito se dé.