La trayectoria de Claudia Sheinbaum es descrita en Claudia Sheinbaum: Presidenta, libro que surge a partir de una entrevista a Arturo Cano
Seguramente, cuando estas líneas vean la luz estará ya definida la candidatura de Morena (escribo esto el martes 5). Me refiero con ello a quien tendrá el eufemístico nombramiento de Coordinador(a) de la Defensa de la Transformación, subterfugio para no violar la Constitución ni la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, ya que sólo hasta el 1º de noviembre deberían iniciarse las precampañas para que los partidos elijan a sus candidatos. Como se expresó en los tres capítulos precedentes, este proceso se califica como sui generis, debido a los llamados actos anticipatorios de campaña, consentidos por el INE y el Tribunal Electoral, al cual la oposición se sumó con una argumentación que pareciera resumirse en la frase de “legítima defensa”. Se evitó pragmáticamente lo de “pagar justos por pecadores”. Así, dicha oposición ya tiene también, desde la semana pasada, su Responsable Nacional de la Coordinación del Frente Amplio por México.
Pero no hay mucho espacio para divagar. A diferencia de Ebrard, quien firmó su propio libro, cuya síntesis ya se expuso en este espacio (Campus 1003 y 1005), Claudia concedió una amplia entrevista a Arturo Cano, la cual fue convertida en libro (Claudia Sheinbaum: Presidenta), y de donde se desprenden varios temas importantes. Desde la trayectoria estudiantil y política de la doctora y ahora candidata, pasando por su relación con AMLO y su itinerario como funcionaria, hasta sus desafectos y rivalidades políticas.
El primer tema se refiere a la vida estudiantil y su inicial militancia política. Su presencia en la UNAM: a partir del ingreso al CCH; su paso por la Facultad de Ciencias, donde obtiene la licenciatura (mención honorífica), para luego cursar la maestría y el doctorado en la Facultad de Ingeniería; hasta su estancia en las universidades de Berkeley y de Stanford. Todos ellos estudios con desempeños sobresalientes.
En el CCH tiene su bautismo político, participando en un movimiento favorable a los aspirantes rechazados en los exámenes de admisión. Se constituye en líder durante el movimiento en contra de las reformas impulsadas por el rector Carpizo en 1986, cuando se crea el CEU. Se afilia y colabora con la organización Punto Crítico. En Stanford encabeza una manifestación contra el presidente Salinas, quien allí festejaba sus logros gubernamentales. Pero (como se resalta en el libro con todo y foto), “una joven delgada y con una pañoleta en la cabeza sostiene en alto” un cartel que dice: “Fair Trade and Democracy Now”. En la UNAM desarrolla su carrera docente y científica, ésta última de alto nivel y reconocimiento (miembro del SNI).
Su relación con AMLO representa un capítulo esencial en su experiencia política. Aunque coincidieron en la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, por la jefatura del DF, en 1997, uno lo hizo de dirigente y ella de base como líder en el ámbito universitario. Fue una partidaria con responsabilidades en 2000, cuando AMLO se postuló también para el DF; pero, sólo lo conoció en vivo una vez obtenido el triunfo por aquél. El primer encuentro personal, dice Cano, se dio en el Sanborns de San Angel. Allí recibió y aceptó la propuesta para ocupar la Secretaría del Medio Ambiente. Sin embargo, dado su buen desempeño, recibió de parte del jefe de gobierno varios “encargos especiales”, entre otros: a) el segundo piso del periférico; b) la primera línea de Metrobús; c) diseñar y establecer una central de cómputo para controlar los verificentros; d) la creación del Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación (Fimevic).
Ante la derrota del 2006 por la Presidencia, AMLO establece el “gobierno legítimo”. Claudia ocupó la cartera de Patrimonio Nacional» y en los meses siguientes se manifestó, además, como una eficaz organizadora de actos y protestas diversas. Entre estos últimos, destacadamente, las “13 líneas rojas de la reforma petrolera”, un debate llevado a la escena pública y al Senado en el que trabajaron unidos varios de los militantes del ya naciente Morena con intelectuales y figuras de la izquierda socialdemócrata.
Posiblemente, su verdadera prueba política se sitúa en las elecciones intermedias de 2021, en que la mayoría de las alcaldías de CdMx fueron ganadas por la oposición. En aquel momento algunos grupos y analistas le atribuyeron la responsabilidad política por la deficiente operación electoral a la jefa de gobierno. Claudia ofrece en el libro una explicación a ese respecto. Con esto se continuará la próxima semana.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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