Antonia Torres, testimonio de excelencia del Programa de Equidad Regional de la UG

Antonia Torres, testimonio de excelencia del Programa de Equidad Regional de la UG

La egresada de la Licenciatura en Administración del Campus Celaya-Salvatierra es la primera beneficiaria del programa

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Aunque la pandemia modificó sus actividades, nunca consideró abandonar sus estudios.

Antonia Torres Pérez, egresada de la Licenciatura en Administración del Campus Celaya-Salvatierra de la Universidad de Guanajuato (UG) es la primera beneficiaria del Programa de Equidad Regional (PER) en titularse por Excelencia Académica.

Para lograrlo, tuvo que aprobar todos sus exámenes finales en primera oportunidad y obtener un promedio general de nueve punto cinco. Antonia explica que se siente satisfecha por el esfuerzo realizado, ya que los resultados hacen que todo valga la pena.

Antonia egresó en junio de este año y aunque la pandemia modificó sus actividades, nunca consideró abandonar sus estudios, a pesar de las dificultades técnicas o las complicaciones para realizar sus prácticas. De hecho, este nuevo reto la motivó a dar lo mejor de sí para adaptarse a las circunstancias.

Llegar a este punto no fue sencillo, y recuerda que desde que comenzó el proceso para ser beneficiaria del Programa de Equidad Regional -en el año 2016- constantemente tuvo que asumir nuevos retos. Pero reconoce que, sin ese apoyo, habría estudiado los sábados y trabajado entre semana, por lo tanto, no se hubiera dedicado de lleno a su carrera.

Al entrar a la UG con la beca del PER pudo dedicarse completamente a sus estudios, pues el apoyo económico que recibió mientras estudiaba la licenciatura alcanzaba para solventar sus gastos básicos. “Esta era una gran oportunidad y debía aprovecharla”, comentó.

Recuerda que su estancia en esta institución fue llena de aprendizaje. El primer semestre fue el más complicado para Antonia, porque estaba lejos de su hogar. No obstante, logró adaptarse y cumplió el reto de salir adelante por ella y por su familia.

Como parte del proyecto que se comprometió a desarrollar por ser beneficiaria del PER, trabajó en dos vertientes: tradiciones y el rescate de la práctica de elaborar flores de “Chimal de Sotol”. Estas se utilizan para eventos y para una fiesta religiosa en la comunidad de Realito, en el municipio de San Luis de Paz.

Antonia implementó nuevos modelos e invitó a los jóvenes a seguir con esta tradición con el apoyo de las personas adultas de la comunidad. Estas actividades se llevaron a cabo de manera virtual, a través de las redes sociales.

Ahora, luego de haber cumplido la meta de concluir sus estudios de Licenciatura, comparte un mensaje para la comunidad estudiantil: “Les quiero decir que nunca que rindan, que le echen ganas en sus semestres, en sus clases y en sus materias. Sean responsables, hagan lo que tengan que hacer y verán, que, a fin de cuentas, vale la pena, porque como yo, podrán titularse por promedio y terminar en tiempo y forma su carrera”, finalizó Antonia.

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