Como se reconoce ampliamente, uno de los acontecimientos más relevantes para el Estado Mexicano fue la fundación de la Secretaría de Educación Pública en 1921. José Vasconcelos y Álvaro Obregón fueron los artífices principales de ese hito institucional. Dentro de la SEP sobresale la iniciativa correspondiente al establecimiento de la educación secundaria, misma que llega, en este 2025, al siglo de vida. Sus números actuales son enormes: 6.28 millones de estudiantes matriculados, de los cuales 5.7 millones se corresponden con los de su naturaleza pública, fundamentalmente federal, todo esto dentro de un Sistema Educativo Nacional cuya matrícula general se sitúa en 36.8 millones (de preescolar a posgraduación). El logro de todo esto se debe a Moisés Sáenz. Demos un vistazo a su vida y obra.
1. Moisés Sáenz fue esencialmente un educador, pero también, como se dijo la semana pasada, un hombre de acción. Sólo así se explica la cantidad y la calidad de su obra: tanto la propia como en la que colaboró con la SEP a lo largo de dos décadas. Podría decirse que en su formación se conjunta lo mejor de los dos mundos en los que fija su impronta en esa época: México y Estados Unidos. Estudió en la Normal de Xalapa. Graduado a los 21 años, emigra a Estados Unidos donde cursa la high school. Vuelve a México donde, a partir de 1915, ocupa sucesivamente los puestos de titular de la educación pública en Guanajuato, director de la Escuela Nacional Preparatoria y director de la educación pública del Distrito Federal. Con esa experiencia, retorna a los Estados Unidos, obteniendo una maestría en la prestigiada Universidad de Columbia. Tenía 33 años. Se sigue de largo y estudia en La Sorbona, institución donde se impregna de la educación europea de la época.
2. Su maestría en Columbia fue definitiva para su formación y trayectoria. Ahí abreva en la filosofía educativa de John Dewey, de quien fue alumno distinguido y luego colega, no obstante la diferencia en edades (casi 30 años). Su estancia en París le sirvió para afianzar y contrastar su credo en la Escuela Nueva de su maestro (“Una corriente educativa que muestra una escuela basada en la experimentación y la reflexión, en contra de las ideas de la escuela tradicional y el aprendizaje sistemático”) para luego adoptarla y adaptarla en México. Interactúa e influye en los principales educadores nacionales de ese tiempo: Gregorio Torres Quintero, Ezequiel Chávez, Rafael Ramírez, Eugenio Latapí, Lauro Aguirre, Roberto Medellín, Ana María Berlanga y otros más.
3. La presencia de Sáenz en la SEP fue larga. Desde una parte del cuatrienio de Obregón, todo el de Calles, y aún se extiende a los gobiernos de Portes Gil, Ortíz Rubio y Abelardo Rodríguez. El Decreto Presidencial que funda la escuela secundaria federal lo propuso Sáenz y lo expide Calles el 29 de agosto de 1925. En él se le otorga a la SEP la encomienda de “Crear escuelas secundarias, dándoles la organización que, dentro de las leyes establecidas y los postulados democráticos educativos, estime conveniente. Las escuelas secundarias cuya creación se autoriza, serán equivalentes en programas y sanciones al llamado ‘ciclo secundario’, de la Escuela Nacional Preparatoria”. Además, el Decreto tiene como sustento dos elementos o vertientes de filosofía educativa: en la concepción de la educación en general y en su nivel de secundaria; así como en las finalidades que se le asignan a la SEP y a la política educativa de ese tiempo.
Por lo que se refiere a lo primero, se afirma que la secundaria mexicana se basa, o tiene su influencia, en los moldes pedagógicos de su similar alemana y en los postulados democráticos de la estadounidense (R. Mejía Zúñiga). Con base en ello, y asentada en la doctrina de la Revolución, cuatro principios orientan a ese nuevo tipo educativo: a) preparar para la vida ciudadana; b) propiciar la participación en la producción y en el disfrute de las riquezas; c) cultivar la personalidad independiente y libre; d) cuatro cuestiones acompañan a estos principios que serían cruciales en la integración de los currículos: cómo conservar la vida, cómo ganarse la vida, cómo formar la familia, cómo gozar de la vida.
Por lo que atañe a lo segundo, con fundamento en su maestro Dewey, Sáenz tiene la convicción relativa a que “la educación está íntimamente ligada con la vida humana… hablar de valores educativos es hablar de valores humanos… hablar de finalidades de la educación es hablar de finalidades de la vida.” Con un sentido actual, no obstante la distancia de un siglo, sostenía que las finalidades educativas no son absolutas, no pueden serlo, “lo resuelto hoy para un pueblo o un individuo, se presenta mañana cuando las condiciones de este pueblo o de este individuo hayan variado”.
Congruente con esa filosofía, junto con Lauro Aguirre, funda en 1922 la revista Educación, al igual que la Sociedad de Estudios en Educación. El propósito de la primera era emprender investigaciones que guiaran la introducción de innovaciones en el aula y en las formas de la enseñanza. En ambas iniciativas están presentes como colaboradores buena parte de los educadores antes mencionados.
Al hacer un recuento de la obra de Sáenz se constata esa característica de hombre de acción que acompañó siempre la faceta del educador. Así, como lo destaca Larroyo, intervino en la creación o fomento de un sinnúmero de instituciones, entre ellas: las primarias rurales, las misiones culturales, las escuelas al aire libre, la casa del estudiante indígena, los procesos de estabilidad y mejoría del profesorado, los congresos de estudios pedagógicos, la Escuela Normal Superior, la unificación del sistema federal en los estados, la enseñanza técnica industrial y comercial, y muchas más.
Permanece en la SEP con esa diversidad de tareas hasta 1933. En ese año renuncia por discrepancias con su titular, Narciso Bassols, durante el mandato de Abelardo Rodríguez. Falleció en Lima, siendo embajador de México ante el gobierno peruano. Tenía 53 años: una vida breve pero intensa que llegaba a su final. Ironías de la vida: su maestro Dewey fallece once años después.
Posdata
Chimalistac-Oxtopulco: vecinos de estas dos colonias se han propuesto regenerar y hermosear el camellón que recorre de Miguel Ángel de Quevedo a la Avenida Insurgentes. Lo hacen con su esfuerzo y enorme entusiasmo. El camellón cubre el último río (el único con un flujo de agua permanente), de la cuarentena que existió originalmente en la cuenca hidrológica del Valle de México. El apoyo de quienes quieran sumarse a esta noble tarea puede manifestarlo a Gloria Esparza (55 6533-7536), coordinadora de la organización Proyecto Paseo del Río (es el Magdalena que proviene desde los Dinamos de Magdalena-Contreras).

Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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