La insistencia. Aunque ya arrancó el año fiscal, varios rectores de universidades públicas estatales continúan buscando alternativas para allegarse recursos adicionales para tener una mejor operación en este 2026. Los acercamientos con el gobierno federal se mantienen, pero el margen es muy estrecho. Algunas instituciones saben que la situación será complicada, sobre todo en cuestiones salariales y laborales, como ha ocurrido en años recientes. Lo más grave es que, por ahora, no se vislumbra una alternativa o un plan de acción desde la óptica de las autoridades hacendarias para sacar adelante a las instituciones de educación superior del país. Los retos que enfrentan van en avanzada, pero los recursos para enfrentarlos son cada año más limitados.
Nueva etapa. Con el inicio del año, Juan Carlos Arredondo Hernández asumió la rectoría de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA). Luego de una elección competida, que fue decidida en gran parte por los votos de la comunidad estudiantil, el nuevo rector, que estará al frente para el periodo 2026-2028, llega con la idea de concretar varias líneas del plan de trabajo presentado durante el proceso de elección. Entre las prioridades que busca impulsar destacan el fortalecimiento de la docencia, la investigación y la vinculación con la sociedad. También apunta a la diversificación de las fuentes de financiamiento y al respeto y defensa de la autonomía universitaria. Veremos qué suerte tiene este nuevo proyecto en la UAA.
Posicionamientos encontrados. La polémica desatada hace unos días, en plenas fiestas decembrinas, en torno a una posible o deseable reestructuración del papel de la Secretaría de Educación Pública (SEP), es solo un atisbo, que se ventiló en los medios, con toda la intención. Se trata de las disputas que se dan al interior de la institución entre los grupos que coexisten en las oficinas de Brasil. Esas mismas rencillas son las que han puesto sobre la mesa versiones sobre el cambio de estafeta en esa dependencia, aunque hasta ahora no ha pasado de discusiones internas. Cierto es que uno de esos grupos ha cobrado más fuerza en los últimos meses y se ha asentado en posiciones clave, pero por ahora solo eso. Acaso esa postura de cambiar radicalmente a la SEP venga de aquellos que en un tiempo distaron la línea ideológica a seguir.
Inminente conflicto. Allá en la Universidad Autónoma de Campeche (UACam), las aguas comenzarán a agitarse con fuerza en unos cuantos días para el proceso de sucesión de José Alberto Abud Flores, quien concluye su gestión en el mes de febrero. Desde su llegada, la inconformidad de varios grupos fue más que evidente, sobre todo porque regresaba al cargo después de un primer rectorado que también fue muy cuestionado. La UACam requiere de un proceso muy estable para retomar la calma que en otros años había logrado. Muchos son los cambios que se han dado en los últimos tiempos, y eso ha mermado la calidad de la institución. Ahora, si el cambio se da de manera ordenada, sería una buena noticia para esa casa de estudios. La comunidad confía en que no haya ninguna treta legal que quiera ampliar el periodo de Abud Flores.
Otro cambio. A finales de este año que está iniciando, el rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), Oswaldo Chacón Rojas concluye su gestión. La Junta Directiva lo eligió para concluir el periodo que quedó incompleto tras los cambios que se dieron en esa casa de estudios, con la renuncia, a finales de 2024 de Carlos Faustino Natarén Nandayapa. Por ahí podría haber una posibilidad de que ocupara un segundo periodo, aunque eso dependerá de lo que decidan las autoridades universitarias a su debido tiempo. Hasta ahora, el rectorado de Chacón Rojas se ha dado sin mayores contratiempos ni complicaciones. Podría ser esa una buena señal para quienes lo impulsan a continuar en el cargo, una vez que concluya la misión para la que fue electo.
Al rojo vivo. Donde se prevé que las cosas se pondrán a flor de piel, junto por las mismas fechas, es en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde tendrá que elegirse, desde el gobierno federal, a un nuevo director, una vez que el actual ya estuvo al frente por los dos periodos que le permite la ley orgánica. Así como van los tiempos, la promesa de revisar el formato de elección de la máxima autoridad del IPN tendrá que ser para otra ocasión. Al menos no en esta ocasión, a menos que se quiera hacer de manera precipitada e improvisada. Desde ahora, aquellos que ventilaron los recientes escándalos de malos manejos en algunas áreas del instituto, ya se frotan las manos para impulsar un par de nombres de los que más adelante daremos detalle.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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