Proceso electoral de 2018, un parteaguas en la historia de la democracia en México: académico de la UAM

Expertos participaron en la presentación del libro El proceso electoral 2018. Retos y desafíos de la democracia en México

La obra, sostuvo el autor, constituye una oportunidad de diagnosticar el desempeño del gobierno elegido.

El proceso electoral de 2018 en México marcó un parteaguas en la historia de la democracia procedimental en el país, pues logró una transición de alternancia política del poder, que en el año 2000 significó mucho para el país, expresaron algunos investigadores que participaron en el libro El proceso electoral 2018. Retos y desafíos de la democracia en México.

Los resultados reflejaron una nueva manifestación social que mediante el voto buscó expresar su inconformidad, no sólo por la economía prevalente, sino por las deficiencias en la democracia, el desempeño de los partidos políticos y las candidaturas independientes, señalaron durante la presentación organizada por la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Cuajimalpa, la Casa del Tiempo y la Coordinación General de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)

El doctor Carlos Luis Sánchez y Sánchez, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y autor de un capítulo de la publicación, afirmó que los comicios de hace cuatro años destacaron por la certeza de sus resultados.

La obra, sostuvo, constituye una oportunidad de diagnosticar el desempeño del gobierno elegido en dos grandes dimensiones: reformas, instituciones y democracia, y cultura política, participación y actores.

El especialista afirmó que el apartado que abre el texto, de la autoría de su coordinador –el doctor Gabriel Pérez Pérez, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Cuajimalpa– inicia la discusión sobre las aristas aún pendientes y el rol del Instituto Nacional Electoral (INE), pues “estamos en la antesala de una posible reforma que confronta visiones distintas sobre la democracia participativa”.

El segundo capítulo se centra en la figura del INE, institución que ha sido altamente polémica, cuestionada por unos y aplaudida por otros, que tuvo a su cargo las votaciones de 2018, y especula sobre su futuro. El tercero aborda el análisis de la izquierda contemporánea y su dinámica en la cuestión electoral y legislativa –dos campos inherentes entre sí– que les permitió, junto a sus aliados, una amplia mayoría.

El cuarto apartado reflexiona sobre los conceptos que definen la llamada Cuarta Transformación (4T) y su rol desde que empezó su gestión, vinculado a las características propias del sistema político mexicano, una categoría conceptual por demás vigente. En el cinco, Alberto Escamilla analiza el ejercicio presidencial de Andrés Manuel López Obrador con un mandato de gobierno mayoritario.

En la segunda parte del texto sobre la dimensión de cultura política, participación y actores, el capítulo seis, escrito por Sánchez y Sánchez, refiere a la elección de jefe de gobierno en la Ciudad de México, el declive del perredismo y la composición social e ideológica de Morena. El siete aborda la legitimación de la democracia en el proceso electoral de 2018.

Otro de los artículos trata la alternancia política de cara al fortalecimiento de la rendición de cuentas, y como un horizonte lejano por la dominancia del partido en el poder, mientras que en el nueve se examina el desempeño de los candidatos independientes en la contienda electoral y si esa figura podrá tener presencia en 2024.

El último capítulo exalta el papel de las minorías indígenas que ahora tienen mayor representación en las cámaras legislativas. Cada uno de los temas contenidos en esta obra brinda elementos de discusión para imaginar el desarrollo de la gestión de Morena y las posibilidades que se vislumbran frente al próximo proceso electoral de 2024.

El optimismo generado hace tres décadas por las transiciones democráticas se ha tornado en una preocupación por la sustentabilidad de éstas; lo que parecía algo promisorio, hoy corre peligro ante una ola de desencanto que puede destruir lo que parecía el andamiaje para erradicar la democracia institucionalizada, advirtió Óscar Flores Jáuregui, investigador del Departamento de Ciencias Sociales en la Unidad Cuajimalpa.

La democracia es un sistema que vive en crisis permanente; se trata de una fórmula de gobierno inacabada, abierta al futuro y sin un destino predeterminado que desata, por su propia naturaleza, expectativas y promesas que no pueden cumplirse del todo, en contraparte con el autoritarismo que no admite ningún tipo de disidencias mediante la cooptación y la intimidación implacable de la mano dura del régimen para anestesiar a la población.

Podría afirmarse que la transición hacia la democracia en México no ha terminado, porque ésta no implica necesariamente un proceso lineal y progresivo, sino uno susceptible de experimentar retrocesos.

El libro resalta la importancia de analizar, desde una nueva perspectiva, el proceso electoral de 2018, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, lo que permite ver que hay transformaciones significativas.

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