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Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 / II

Continúa el análisis del programa, abordando aspectos relacionados con la educación, ciencia y tecnología

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Aprobar el plan y el presupuesto será crítico antes los desafíos que plantea la realidad internacional.

Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 / I

La semana pasada aquí se mencionaron las características generales de este instrumento fundamental para la planeación del país por parte de la Administración Pública Federal. Implantado desde 1983, el Plan, según se prevé en el Artículo 26 de la Constitución, es o debe ser desarrollado por varias normas secundarias, principalmente la Ley de Planeación. A este respecto, también se dijo que aunque se aparta parcialmente de la ortodoxia marcada en dicha Ley, mejora notablemente al de seis años atrás. De modo específico se expuso un equívoco en su elaboración: “La categoría de Plan queda reservada al Plan Nacional de Desarrollo” (Art. 22 de aquella Ley). El error u omisión, como se expone más adelante, no es de forma, y se extiende por tanto al Plan México.

En esta continuación del tema se abordan los principales aspectos relacionados con la educación, ciencia y tecnología; se identifican los potenciales asuntos de fondo implicados en la Ley de Planeación que deben ser atendidos por los legisladores; se examina la relación del PND con otros instrumentos o normas; Finalmente, se formulan algunas conclusiones.

Educación, Ciencia y Tecnología: Algunos de los puntos más importantes ahí consignados son los siguientes:

En torno a la primera, la declaración más importante sobre todo el Sistema Educativo Nacional es la correspondiente a que los planes y programas en dicho sistema, particularmente en el nivel básico, deberán estar acordes con el enfoque humanista contenido en la Nueva Escuela Mexicana.

Dentro de la Educación Media Superior se tienen dos grandes objetivos: a) incrementar la permanencia de los jóvenes en ese nivel (la actual tasa de abandono es de 11.2% anual); b) preparar a los estudiantes para adaptarse a los cambios tecnológicos en el sector productivo.

Tanto en ese nivel, como en el superior, la modalidad de educación dual (la combinación de estudio en aula y práctica en empresas productivas) debe impulsarse con mayor vigor, dando énfasis a las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, como se expresa en el documento. Actualmente el 20.5% de egresados de licenciatura provienen de esas áreas.

Sobre investigación ciencia y tecnología, el objetivo es “impulsar el desarrollo científico y tecnológico a través de la educación, formación y capacitación para el trabajo, garantizando servicios innovadores, pertinentes y actualizados que mejoren el bienestar y la calidad de vida de todas las personas”. En varias de las páginas del documento se consignan distintos datos de los cuales aquí se mencionan los principales: a) publicaciones científicas, con referencia a 2022, el país tuvo una producción de 19 mil publicaciones, frente a las 57 mil que, en promedio, tienen los países de la OECD; b) en lo que se refiere a investigadores y profesionales de alto nivel en las áreas de la salud, se llegaría a un 53% en 2030, partiendo de un 52.5 actuales; c) en patentes otorgadas a mexicanos se pasaría de 13.4% del total al 14%, en el mismo lapso.

Relación con Otros Instrumentos de Planeación: tal como se establece en el Artículo 26 constitucional: “habrá un plan nacional de desarrollo al que se sujetarán los programas de la Administración Pública Federal”. Este “plan” y su denominación, como ya se dijo antes en referencia a la Ley de Planeación, “queda reservada al Plan Nacional de Desarrollo” (Art. 22). En esa medida, no parece tratarse de un mero error o equívoco de forma. El PND está sujeto a diversas reglas y responsables en su ejecución a través de sus distintos programas (sectoriales, institucionales, regionales y especiales). La propuesta del Plan México, en sus dos versiones (la del 30 de enero y la del pasado jueves 3), aparte de las duplicaciones y traslapes en algunas temáticas, fue elaborado y es de responsabilidad por entero del poder ejecutivo; el legislativo y el judicial serán, jurídicamente, sólo espectadores.

En su versión dos, el Plan México contiene aspectos que toman en cuenta las situaciones surgidas a partir de la política Trumpista relacionada con los aranceles y sus efectos en la economía y finanzas nacionales. Así, ya no sólo se trata de empleos bien remunerados en sectores de manufactura e innovación, de incrementar el valor agregado en proveeduría local y cadenas globales, así como desarrollar vocaciones regionales en los polos de bienestar y corredores industriales. Ahora, en la nueva versión se pone el acento en el fortalecimiento del mercado interno, la inversión pública y privada, y la producción nacional. A partir de ello se presentan 18 estrategias o ejes de acción inmediata, siendo una de ellas (la 15) dedicada a impulsar “la inversión para la investigación científica”.

A las dificultades de la relación del PND con el Plan México se suman las que se corresponden con el documento de Pre-Criterios de Política Económica para 2026, dado a conocer el pasado primero de abril por la SHCP. Este documento es el primer paso para todo el proceso presupuestal del próximo año, mismo que debe concluir con el proyecto de Paquete Económico y Presupuesto Federal de Egresos para 2026. Los dos documentos, PND y Plan México, fueron concebidos en un momento en que no estaba presente la emergencia derivada del gobierno Trump. Esto tendría que ser tomado en cuenta a la hora de discutir y aprobar el PND en el Congreso en los próximos días.

Otra relación del PND es con su financiamiento. Como ya se expresó en la primera parte, el PND debe contemplar la previsión de recursos que permita que se puedan llevar a buen puerto “los objetivos nacionales, la estrategia y las prioridades del desarrollo integral, equitativo, incluyente, sustentable y sostenible del país (Art. 21, Ley de Planeación). Lo más cercano a este requisito se encuentra en el capítulo del PND relativo a los llamados “indicadores de seguimiento”. Ahí, bajo el título de “ingresos tributarios como porcentaje del PIB”, se indica que se parte de un 14.2% del PIB en el 2023, para alcanzar un 14.4% en el 2030. Un 0.6% adicional en cinco años y medio.

Conclusiones. A partir de todo lo expuesto, y como resumen, se ofrecen las siguientes:

El PND tiene una regulación establecida en la Constitución y en varias leyes secundarias, principalmente la de Planeación. En un Estado de Derecho el tratamiento que se le otorgue debe estar en conformidad con lo establecido sistemáticamente en toda la normatividad nacional. El Plan México contiene un equívoco al denominarse de esta manera, “Plan”. Técnicamente debería ser un programa especial del primero, sujetándose a las reglas que están presentes en todo el capítulo cuarto de la Ley de Planeación. Aunque la mayor difusión, enorme, se le ha dado a ese último, el Congreso tendrá una prueba de fuego para discutir y, eventualmente, corregir el equívoco.

El PND tiene algunas metas muy modestas para 2030. En esta entrega se han incluido tres: el incremento de los profesionales de alto nivel en áreas de la salud, la de patentes otorgadas a mexicanos y la correspondiente a los ingresos tributarios. En los tres casos se trata de fracciones de un punto porcentual, particularmente significativo, por su potencial limitación para toda la vida nacional, como es el caso de la parquedad en los ingresos tributarios.

El PND es omiso en considerar el largo plazo en sus previsiones, tal como se consigna en la Ley de Planeación. Esta última le otorga al largo plazo un horizonte de 20 años.

Con un promedio de crecimiento económico anual menor al uno por ciento, en el pasado sexenio, y sin una reforma fiscal que asome a corto plazo, pareciera que el PND tendría una gran limitación en el cumplimiento de sus metas, no obstante la parquedad de alguna de ellas.

Lo que se ha denominado “equívoco” u “omisión” no es un asunto de forma. Como ya se dijo, si se revisa el contenido del capítulo cuatro de la Ley de Planeación en sus respectivos artículos, se podrá constatar que la calificación certera es que se trata de acciones de fondo.

En función de todo lo anterior, el Congreso tendrá la grave responsabilidad de examinar el PND y eventualmente aprobarlo. Empero, la relación de aquél con el Plan México y con los Pre-Criterios de Política Económica debería llevar al órgano legislativo a aprovechar el momento, revisar (o programar una revisión) de los tres instrumentos, de tal forma que pudieran alinearse para enfrentar lo que, sin lugar a duda, será un momento crítico para la vida del país. Buena parte del desafío viene del Norte, pero habría que ofrecer soluciones nacionales en materia de planeación.

Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com | Web |  + posts

Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies. 

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