Como se expresó aquí dos semanas atrás, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) tiene ganadores y perdedores. La cobija de los dineros públicos no cubre a todos los sectores y dependencias, ya que el “jalón” de cada uno de ellos destapa a otros. A un año de gobierno de la Presidenta Sheinbaum, y con base en el Proyecto —abordándose ahora en el Congreso—, se constata que la imagen de la cobija cobra realidad. Algunos números y proporciones allí contenidos resultan sombras —algunas muy pálidas— de lo expuesto por las autoridades o por lo consignado en documentos oficiales. Tal es el caso de la ciencia (la tecnología e innovación), por un lado, y la cultura, por el otro.
Un botón de muestra en el caso de la ciencia. La titular del Ejecutivo federal ha enfatizado, como uno de los grandes objetivos del sexenio el relativo a que la economía nacional se sitúe en un mejor lugar en el mundo: pasar del lugar 12 o 13 al décimo, tal como se consigna en el Plan México. Para ello, y como un imperativo, se asegura que “México será potencia tecnológica y de innovación”, como se expresó en la campaña electoral y se ha reiterado desde la toma de posesión (el número 33 de los “100 Compromisos para el Segundo Piso”). Los resultados, por lo que toca al Presupuesto 2025 y el Proyecto 2026, son de reducciones reales en los últimos siete años. La situación es tan acuciante que ya con el PPEF en el Congreso, la doctora Sheinbaum ha sugerido modificaciones para mejorar ambos sectores.
Por lo que toca a la ciencia y la tecnología, desde el Presupuesto 2019 se dio una reducción al antiguo Conacyt, pasando de los 27.8 mil millones (nominales) del año anterior, a 25.4, llegando en este 2025 a 33.2 mil millones. En ese periodo de siete años se acumuló una reducción real de 13 por ciento. La actual Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) tiene asignado en el Proyecto 2026 una cantidad de 34.9 mil millones, un incremento nominal de 4.7 por ciento que, sin embargo, se reduce a un menos 0.1 por ciento en términos reales. Por lo que corresponde a la ciencia y tecnología en su conjunto, pero referido a la llamada clasificación funcional del gasto, dentro de la cual participa la Secihti, además de varias de las secretarías del gobierno federal, se llega a la cantidad de 160 mil millones para 2026.
En la Secretaría de Cultura el gasto se redujo notablemente. De los 14.2 mil millones de 2018 (nominales) se pasó a 13.1 mil millones en el primer año del sexenio anterior. En ese proceso se llegó a los 15.2 mil millones de este 2025, para que el proyecto para el próximo año repita esa misma cantidad, siempre a valores nominales. Resultado: entre 2018 y 2025 el valor real de las asignaciones disminuyó 24 por ciento. Para 2026, a lo anterior se acumula una desvalorización de 2.5 por ciento. Por lo que corresponde a la clasificación funcional (la cultura y sus asignaciones en otras secretarías del gobierno federal), los datos son: los 20.6 mil millones de 2018 se redujeron a 19.6 en 2019, para llegar en 2025 a 22.4, resultando una disminución real de 22 por ciento en los siete años comprendidos.
Comentarios:
• El contraste entre declaraciones, promesas y planes versus la realidad presupuestal no es, por lo menos de manera absoluta, lo que podría contenerse en la frase de “promesas no cumplidas”. Se trata, esencialmente, de una economía y finanzas públicas que no crecen con el ritmo adecuado (menos del 1 por ciento en el promedio de los últimos siete años), así como la prevalencia de prioridades de las políticas públicas, ante otras que derivan de la propia Carta Magna. La frase de “hacer más con menos” ha resultado una quimera en los dos casos descritos.
• Perseguir el gran objetivo de ser la economía número 10 del mundo no está marchando al ritmo adecuado para lo que son los dos primeros presupuestos del presente sexenio. El Plan Nacional de Desarrollo, el Plan México y ahora los Programas Sectoriales presuponen (por su volumen de programas y proyectos) un incremento importante en las asignaciones presupuestales, el cual no se reflejó en el PEF 2025 ni en el PPEF 2026.
• Los datos de la SHCP para este 2025 muestran (durante el cuatrimestre enero-abril, publicado en junio) que los recortes para educación pública y cultura se extendieron a 19 y 22 por ciento, respectivamente; proporciones muy difíciles de remontar en los meses restantes.
• En los documentos gubernamentales aquí mencionados se contienen grandes propósitos. Empero, para que estos lleguen a buen fin, se requiere también de grandes medios. Algunas dudas: ¿Las sugerencias de la Presidenta al Congreso serán atendidas? y, si tal fuese el caso:recortes ¿Serán cantidades suficientes para, por lo menos, alcanzar una compensación o corrección relevantes del PPEF?

Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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