¿Dónde se guarda el deseo en el cerebro? ¿Podemos acceder a él y controlarlo artificialmente? La ciencia lo ha localizado en el sistema mesolímbico
El deseo es el combustible de nuestras acciones. El más poderoso y quizá el único combustible que realmente importa para producir nuestras conductas.
Deseamos sentir un sabor y hurgamos en la alacena en busca de él, o nos movemos en la ciudad hasta encontrar ese restaurante que nos lo ofrece. Deseamos un amor y lo cortejamos durante meses o años hasta conquistarlo; invertimos dinero, nos mudamos en románticos poetas, en intelectuales, en los más perseverantes, en el mejor partido, todo con tal de agradar y conseguir nuestro objetivo.
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Genaro A. Coria-Avila
Instituto de Investigaciones Cerebrales / Universidad Veracruzana /
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