En un volumen presentado por el INAH presenta aspectos interesantes sobre los albores de las culturas prehispánicas, hace unos 16,000 años
Hace una semana, el pasado jueves 13 de enero se presentaron dos libros en la conferencia mañanera en Palacio Nacional, México. Grandeza y diversidad y la obra Historia del pueblo mexicano, en esta ocasión hablaremos del primero de ellos.
No es tarea fácil atrapar en una obra lo que el poeta José Emilio Pacheco consideraba “el fulgor abstracto e inasible de la patria”, no obstante, el libro al que nos referimos logra asir la esencia del país a través de su devenir milenario.
América se descubrió hace 16 mil años: INAH
Esta obra coordinada por el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, aporta elementos que comúnmente obviamos o perdemos de vista. Usualmente nos sentimos orgullosos por la valía de las civilizaciones prehispánicas, pero ¿cómo se formaron esas civilizaciones y esas culturas? El INAH nos da la respuesta.
De acuerdo con esta publicación, hace unos 16,000 años empezaron a habitar nuestro continente los primeros grupos humanos. Fueron ellos, entonces, los verdaderos descubridores de América. Venían de la masa continental que ahora conocemos como Asia y entraron por Alaska, por el estrecho de Behring y tal vez después también por la costa sudamericana, desde las islas del Pacífico Sur.
Los primeros grupos humanos llegaron al actual territorio de México, hace unos 14,000 años (afirma este enorme libro, nuevo patrimonio de México) entonces no había culturas, “el planeta se encontraba todavía en el periodo conocido como Pleistoceno”, los habitantes de estás tierras vivían de la caza y eran nómadas.
El maíz que tejió las culturas
Tuvieron que pasar cerca de 10, 000 años para que a través de la domesticación que proporcionó el cultivo las civilizaciones se asentaran, las culturas surgieran. “El eje articulador de este portento civilizatorio fue el maíz, que para muchos pueblos de nuestro territorio representa la carne y el sustento de las personas” se afirma de forma categórica en esta obra.
Un dato maravilloso que, no sé si usted amable lector participaba de éste, y es que “México está considerado entre los ocho centros de origen, diversificación y difusión de la agricultura y de las especies cultivadas –vegetales y animales– que alimentan a la inmensa mayoría de los habitantes del planeta y constituyen la base de la civilización humana”. Es decir, la grandeza de México surge por su diversidad.
El México antiguo
Hablar del México antiguo es realmente remontar en los milenios. La cultura madre, los olmecas se expandieron por 15 siglos consecutivos formando alianzas, favoreciendo las relaciones comerciales, culturales y políticas desde el año 3,000 antes de nuestra era. Aquí una sinécdoque que sintetiza el fundamento de las civilizaciones mesoamericanas, el “Altépetl”.
Altépetl, del nahua: agua y tierra o agua y cerro. El Altépetl fue el sistema de organización comunitaria, es decir, para que hubiera una comunidad establecida, se requería de este principio básico de nuestra civilización: agua y tierra, luego entonces el dominio del cultivo.
La grandeza de México
Este libro de casi medio millar de páginas, editado por encargo del presidente López Obrador, no acaba con el recuento milenario del México prehispánico, aborda el virreinato, las invasiones extranjeras, la Reforma, la Revolución, la lucha por la democracia, la formación de la institución, hasta la vida pública de nuestros días.
Las plumas que lo tejen son voces calificadas y está destinado a su distribución gratuita a los maestros de educación secundaria que imparten materias como historia, ciencias sociales o civismo, también está disponible para consulta o descarga gratuita en línea. Pronto el Fondo de Cultura Económica (FCE) editará un tiraje de más de 100 mil ejemplares para su venta.
Siempre es edificante ponderar la tierra donde uno vive, al inicio de la obra se advierte como de los 193 países soberanos que reconoce la ONU, México es el décimo más poblado, el décimo tercero en extensión y la décimo quinta economía más grande del mundo. Sin duda, somos un país rico, sólo hace falta distribuir de forma más equitativa nuestra riqueza.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
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