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Las mujeres se encuentran en una situación de obstaculización material y simbólica en el ejercicio pleno de sus derechos: especialista

El Colegio Nacional transmitió en vivo el 23 de agosto por sus plataformas digitales la segunda conferencia del ciclo Las masculinidades y el feminismo, coordinado por el colegiado Vicente Quirarte y la psicóloga Verónica Corona

La defensa de los derechos humanos, los modelos tradicionales asociados con el patriarcado y los códigos de conducta de hombres y mujeres fueron parte de los temas que se abordaron en la segunda conferencia del ciclo Las masculinidades y el feminismo, coordinado por Vicente Quirarte, integrante de El Colegio Nacional, y la psicóloga Verónica Corona.

Las masculinidades fue el título de la sesión, transmitida en vivo el 23 de agosto por las plataformas digitales de la dependencia, en la que participaron la psicóloga clínica Geru Aparicio Aviña; Darío Ibarra Casals, director del Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género OSC, de Uruguay; y Fernando Rodríguez Añón, especialista en derechos humanos, género y masculinidades.

Al tomar la palabra, Geru Aparicio Aviña, maestra en Victimología por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, afirmó que hay una crisis de legitimación del modelo social de masculinidad tradicional. Sucede que “caen estas ‘verdades’ masculinas de la ‘naturalidad’ de la subordinación de la mujer, lo que genera inquietud y desconcierto en los varones. Éstos atraviesan por un proceso de negación, de situación de pérdida y de querer mantener sus privilegios”.

La psicóloga clínica recordó su paso por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y aseguró que los hombres detenidos en ese lugar por violencia de género desconocían los derechos humanos de las mujeres. “Los hombres se habían estructurado dentro de una cultura en donde la mayoría de las mujeres estaban en una circunstancia de subordinación y cuando se encontraban con una mujer que ejercía sus derechos había un choque.”

En una metáfora de lo anterior, la especialista retomó la frase de Michel Foucault: “de la misma manera que un pez nunca se da cuenta que vive en el agua, una conducta que se normaliza en un ambiente cultural dominante se vuelve invisible”.

Explicó que desde hace más de una década se promovió la importancia de incidir en la política pública y en los programas sobre la construcción, deconstrucción y reflexión de las masculinidades. Agregó que, en países democráticos como México, el desafió es incorporar la condición de derechos humanos, el principio de igualdad y la no discriminación en un contexto que implica una interpelación subjetiva.

“No podemos ser indiferentes al escenario de igualdad y discriminación que se deriva de la construcción cultural de la diferencia sexual. Existe la discriminación biologizada, el sexismo, que son todas aquellas prácticas y actitudes que promueven el trato diferenciado de las personas en razón de su sexo. Lo que coloca a las mujeres en una situación de subordinación, pero, sobre todo, en una obstaculización material o simbólica en el ejercicio pleno de sus derechos”.

En palabras de la docente de la Facultad de Psicología, de la Universidad de la República de Uruguay, “tenemos el desafío de ser las primeras generaciones que estamos tratando o intentando hacer realidad la igualdad, no sólo la igualdad jurídica, que ya está en las leyes, sino sustantiva o materializada”. Puntualizó que las mujeres se han deconstruido y han realizado un trabajo personal y colectivo para desplazarse de ese lugar de subordinación histórica.

Agregó que el feminismo ha sido un proceso histórico, dialéctico y heterogéneo en la construcción de ciudadanía para las mujeres, que alude a los derechos y responsabilidades de ambos géneros. “El conocimiento sobre los derechos humanos llega cada vez más a las mujeres y las mujeres se apropian como ciudadanas de éstos. Sin embargo, hay un aspecto en las políticas públicas que se ha olvidado y es la deconstrucción de una masculinidad que, a mí parecer, va quedando obsoleta.”

En este sentido, la violencia cumple la función de ser el dispositivo para sostener, mantener y controlar a las mujeres que no están dispuestas a seguir en la subordinación. “Consideramos que el pacto patriarcal es la defensa, normalización o justificación del abuso y la discriminación biologizada.”

Por su parte, Fernando Rodríguez Añón, especialista en derechos humanos, género y masculinidades, habló de un sistema de relación que invita a pensar más en respuestas sociológicas, “construimos subjetividad transversalizada por género. Desde ese lugar debemos hacernos responsables por las acciones que llevamos adelante y los vínculos. Los varones presionamos con la forma que hemos aprendido, con violencia, para que las cosas sucedan como creemos que deben suceder”.

El psicólogo aseguró que las violencias basadas en género se despliegan por varones que no entienden a priori que están ejerciendo violencia. Lo anterior “afecta nuestra vida, nuestros vínculos y la forma de relacionarnos. Cuando pensamos en varones o en mujeres o en el género, nos tenemos que dar cuenta que eso implica un lugar en la sociedad con una asignación de poder particular, con una vulneración de derechos y un lugar en la escala jerárquica con impactos y consecuencias”.

“Cuando hablamos de masculinidades es importante mirar toda esta globalidad. No podemos pensar el tema de masculinidades para y por los hombres. En realidad, es un enfoque más para pensar en los estudios de género, en las formas en las que nos vinculamos las personas y en los mecanismos código-culturales que tenemos.”

De acuerdo con el también docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República de Uruguay, la igualdad de género es la utopía. “No estamos logrando la igualdad de género sustantiva a nivel general. Todos estamos siendo vulnerados en este sistema desigual y ahí es donde aparece la equidad, trabajando desde ese nivel de equidad, es que vamos a llegar a la igualdad sustantiva que es nuestro horizonte.”

Puntualizó que es clave pensar que en toda la sociedad y en cada persona habitan modelos tradicionales asociados con lo patriarcal; después están los modelos transicionales, personas que se dan cuenta que tienen que cambiar, como los hombres que dicen ayudar en casa, pero se olvidan de que también es su tarea y no se trata de ayuda; y hay modelos más innovadores, modelos de masculinidades donde realmente la cuestión patriarcal está minimizada.

“Estos tres modelos habitan la sociedad y generan conflictos, pero también coexisten en cada persona y generan tensiones internas. Por eso la necesidad de avanzar lo más rápido posible en la sensibilización, trabajo, educación, formación, derechos y obligaciones de cada quien. Es necesario que los varones nos hagamos cargo individualmente y también colectivamente de luchar por los derechos humanos de todas las personas. Pero lamentablemente los varones estamos lejos de construir un movimiento significativo como el feminismo”, finalizó.

En su participación, Darío Ibarra Casals, director del Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género OSC, de Uruguay, recordó al filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien propuso que las personas se encontraban inmersas en la sociedad del cansancio, dividida en tres etapas, entre ellas la referida a la sociedad disciplinaria, descrita por Michel Foucault y castigada ante la violación de la norma; y la sociedad del rendimiento, donde se ubicaban los sujetos sometidos a la culpa y en la que prevalecían nuevas formas de violencia.

De acuerdo con el especialista, en ese sentido, el término control está relacionado directamente con uno mismo. “Nos sometemos a la autoexplotación, no sólo por la tendencia a constituirnos como sujetos workaholics (adictos al trabajo), sino al apartamiento de una emocionalidad saludable. En una sociedad del rendimiento sólo existe la noción del poder, es decir el ‘yo’ puedo. De la disciplina pasamos a la autodisciplina, es así como nos convertimos en nuestro propio jefe y esclavo.”

En palabras del experto en masculinidades, lo anterior muestra que las personas viven en su propia cárcel social, lo que genera un desarrollo del déficit atencional, “no sólo por vivir en la sociedad del rendimiento, sino por habitar bajo el sistema social patriarcal y neoliberal, que exige, sobre todo a los varones, que hagan, produzcan y atiendan sus multitareas dejando de lado el sí mismo y la introspección”.

Agregó que con la pandemia de covid-19 se comenzó a experimentar la sociedad paliativa. “Esta sociedad nos sumerge en la generación del dolor; es decir, estamos en un momento histórico donde tendemos a negar el dolor y, a su vez, negamos también el sufrimiento. El dolor que nos produce el miedo, por ejemplo, a morir de covid, el miedo a la vacuna, el miedo a quedarnos sin trabajo, el miedo a la situación económica que va a quedar post-covid.”

Comentó que la sociedad paliativa involucra una política, que no es capaz de lograr cambios profundos a nivel subjetivo social, porque para lograrlos se tiene que enfrentar el dolor. “En ese contexto, podemos preguntar ¿cómo los varones podrán tener control y dominio en esta sociedad del cansancio?, si hoy en día estamos viviendo en modo supervivencia; y si a eso le sumamos las necesidades de ser feliz, sin dolor y sin miedo, llegamos a nuevas formas de ejercer violencia, porque hemos sofisticado las maneras en las que dominamos al otro.”

Explicó que, en la postmodernidad, la violencia ha mutado de visible a invisible, de directa a inmediata, de real a virtual y de física a psíquica. “La violencia simbólica masculina es el ejercicio de poder de un sujeto sobre un agente social o mujer en un escenario naturalizado y de legitimidad para ambos miembros de la pareja. La sociedad del cansancio nos conduce a los varones a ejercer otro tipo de violencia. La violencia simbólica siempre pasa desapercibida.”

“Son importantes las ventajas que estamos teniendo los varones que nos estamos pensando y repensando. Los varones que vinimos socializados del patriarcado tenemos que vivir cuestionándonos, porque la sociedad patriarcal lo que hace es generar varones que necesitamos mostrar constantemente que no somos mujeres, que tenemos poder, que podemos dominar a otras personas y tenemos que competir, eso es algo que no tenemos consciente y que por eso la idea es hacerlo consciente y comenzar esta deconstrucción”, finalizó el especialista.

La conferencia Las masculinidades, coordinado por el colegiado Vicente Quirarte y la psicóloga Verónica Corona, como parte del ciclo Las masculinidades y el feminismo, se encuentra disponible en el canal de YouTube de la institución: https://www.youtube.com/user/elcolegionacionalmx.

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