La Feria Internacional del Libro de la UABC en Ensenada vivió tres momentos editoriales de singular relevancia durante sus jornadas más recientes. Las presentaciones de El desierto que nos habita, de Angélica Valdez; Todos los fines del mundo, de Andrea Chapela; y Una cabeza rodando en el desierto, del ensenadense Antonio León, ofrecieron al público un recorrido que atraviesa el cuento, la novela de ciencia ficción y el poema, unidos por una sensibilidad compartida hacia el paisaje desértico como espacio de introspección.
El desierto que nos habita
Angélica Valdez, arquitecta de formación y escritora por vocación, presentó esta compilación de cuentos y relatos que retrata a mujeres en situaciones límite, buscando su identidad frente a la densidad de lo cotidiano.
A través del formato del cuento, la autora abre una pequeña ventana hacia algo mucho más grande: la exploración de aquello que suele callarse. El desierto aparece en su obra como un espacio de recuerdos e infancia, un territorio emocional desde el cual reflexionar sobre la injusticia y la valentía de abandonar los lugares donde ya no cabe uno. Valdez invita a sus lectores a identificarse con sus personajes y encontrar en ellos el impulso de moverse.
Todos los fines del mundo
Andrea Chapela comenzó a escribir esta novela de ciencia ficción desde una pregunta personal sobre los vínculos y la posibilidad del fin. Concebida durante una estancia en España justo antes de la pandemia, la historia encontró en los años que siguieron una resonancia inesperada con la realidad.
Chapela trabaja en dos tiempos: un primer borrador rápido para volcar la historia tal como la imagina, y un proceso posterior de pulido que frecuentemente incorpora materiales de la vida misma. Para la autora, la ciencia ficción y lo emocional son inseparables; su literatura no aspira a dar respuestas, sino a plantear preguntas que nacen de una necesidad genuina de comprender algo que se siente como un vacío en la realidad.
Una cabeza rodando en el desierto
El poeta ensenadense Antonio León protagonizó una de las presentaciones más íntimas de la feria. Su libro de poemas orbita alrededor de lo familiar: la casa, la vida cotidiana, los padres, los abuelos. Sin grandes acontecimientos, sus versos confieren otro peso a los momentos y recuerdos más sencillos.
Los animales funcionan como metáforas que construyen escenas y sensaciones sin sobreexplicarlas, mientras el desierto actúa como fondo simbólico que le da unidad a todo el poemario. León leyó en voz alta durante la presentación, lo que permitió al público escuchar el ritmo y el tono de primera mano, acercando al oyente a ese mundo personal que el libro propone.
Las tres obras comparten, desde géneros distintos y voces muy personales, una preocupación por aquello que el lenguaje ordinario difícilmente alcanza: la identidad de las mujeres, la fragilidad de los vínculos en un mundo que puede acabarse, y la memoria que habita en los objetos y paisajes de la infancia. La FIL UABC Ensenada continúa consolidándose como espacio de encuentro para la literatura del noroeste mexicano y de otras latitudes.
Camila Monroy Estrada / Gustavo Ángel Valerio Figueroa
Foto: Camila Monroy / Gustavo Valerio