En un país donde los feminicidios y las desapariciones son noticia cada día, hablar de creación feminista implica ir más allá de gestos simbólicos o poéticos. Al respecto, la culminación de la exposición Las mujeres al centro: desde la gráfica y el artivismo, en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), abrió un espacio de discusión sobre el papel del arte frente a la violencia de género.
En el marco del Día Internacional de la Mujer (8M), la jornada de talleres, activaciones y una intervención performática transformó el cierre de esta muestra en un territorio de encuentro entre experiencia social, quehacer cultural y acción colectiva, ocasión en la que las participantes compartieron procesos artísticos y colocaron en el centro una inquietud que atraviesa a los feminismos contemporáneos: qué puede hacer la creación cuando la violencia hacia las mujeres persiste.
La doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la UAM, recordó que la Universidad nació en un contexto marcado por los exilios latinoamericanos y destacó que la Institución “ha entendido la cultura como un espacio de interlocución con la sociedad. A través de sus recintos, impulsa la creación estética como un medio para dialogar con su entorno, propiciar reflexión pública y vincular la actividad cultural con las preocupaciones contemporáneas”.
Esta exposición, en colaboración con la colectiva Hijas de la Luna Gráfica y aliadas, reunió distintas piezas impresas, así como procesos de creación e intervenciones compartidas de manera colectiva.
En su oportunidad, la maestra Cynthia Martínez Benavides, titular de este espacio académico, explicó que el proyecto surge del trabajo colaborativo entre mujeres artistas interesadas en utilizar el grabado para visibilizar demandas sociales y subrayó que el objetivo es “colocar a las mujeres en el centro de la producción simbólica y de las luchas que atraviesan la vida cotidiana, desde la experiencia histórica hasta la exigencia de justicia”.
Durante los talleres abiertos al público, las asistentes elaboraron pañuelos bordados y carteles impresos con stencil, con el fin de llevarlos a la marcha del 8M, en continuidad con la tradición gráfica feminista en las movilizaciones sociales.
Entre las integrantes de la colectiva, Ekanna Ruiz dio paso a la poeta Jes Boom, quien ofreció una lectura que marcó el ritmo del encuentro y abrió un momento de escucha compartida. Sus versos, enlazados con escenas de la vida urbana, deseos íntimos y afectos que resisten la dureza de la cotidianidad, acompañaron el tejido de imágenes y acciones colectivas de la jornada.
En el cruce entre arte y experiencia personal, se inscribió la intervención performática de la actriz, dramaturga y directora de teatro, Carla Fonseca, quien presentó un fragmento de su proyecto escénico Hijas del viento, inspirado en la desaparición de su padre en tiempos de la dictadura en Argentina.
En otra de las salas de Casa del Tiempo, un paracaídas, símbolo de las historias que quedan suspendidas cuando alguien desaparece, fue sostenido por las asistentes mientras la actriz y cantante Mariana Velasco interpretaba un canto cardenche de la región lagunera. El gesto reunió cuerpos y memorias en un mismo espacio y conectó las desapariciones del sur latinoamericano con la labor de localización encabezada por madres buscadoras en México.Las mujeres al centro: desde la gráfica y el artivismo, cerró con una reflexión en el marco del 8M: el arte tiene el poder para conmovernos, pero también para incomodarnos, cuestionarnos y conducirnos a la acción para lograr transformar la realidad dentro de nuestra sociedad.
Jorge Daniel Filorio Pedraza







