El chile, de ingrediente clave en la comida mexicana a adyuvante terapéutico: investigadores del Cinvestav

Investigadores del Cinvestav analizan las propiedades de diversas variantes del cultivo para determinar los beneficios que brindan a la salud y su uso en la industria farmacéutica

Los capsaicinoides son útiles para usos terapéuticos.

El chile es un componente primordial de los moles, adobos y salsas que caracterizan la cocina mexicana, a los cuales aporta sabor, textura, color y, en muchos casos, el picor que los identifica. Una de las especies más conocidas, extendidas y cultivadas en todo el mundo, originaria de Mesoamérica y de las primeras domesticadas que se tiene registro en el territorio mexicano es la Capsicum annuum, conocido como pimiento morrón.

Debido a la importancia y relevancia de este cultivo, diversos grupos de investigación del Cinvestav analizan diversos tipos de chiles, desde características agronómicas y nutracéuticas, hasta el potencial medicinal que tienen algunos de los compuestos, en específico la capsaicina.

Un ejemplo de estos estudios es el trabajo realizado por Guadalupe Bravo, investigadora del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav Coapa, quien buscó una alternativa terapéutica natural para combatir las complicaciones relacionadas con la obesidad durante el hipoestrogenismo (menopausia).

La investigadora trabajó con capsaicina pura como fitofármaco que, combinada con un cambio en el estilo de vida, podría ayudar a las mujeres en esta etapa a combatir el padecimiento.

“El fitofármaco fue administrado (de manera tópica) en un modelo animal mediante una crema aplicada en el área abdominal para probar varias concentraciones, con el propósito de evaluar su efecto y tolerancia al escozor; después se hicieron diferentes comparaciones revisando cuánto alimento consumían, si había variaciones en peso corporal, en tolerancia a la glucosa y en presión arterial”, señaló Guadalupe Bravo.
Se observó que los modelos tratados con capsaicina, ejercicio y su combinación, presentaron un menor peso corporal, mejoraron su tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina.

Además, el compuesto aplicado en el área abdominal atraviesa la piel y llega al flujo sanguíneo para alcanzar varios órganos; al analizarlos, encontraron con una mejora importante en su morfología y función. Por ejemplo, en caso de hígado graso prácticamente se revirtió y el daño pancreático se redujo de manera significativa.

Los hallazgos obtenidos hacen suponer la probabilidad de que el tratamiento resulte útil para las mujeres con alto nivel de grasa e hipoestrogenismo al servir como una alternativa natural, segura y accesible.

Otro grupo encabezado por Octavio Paredes López, investigador del Cinvestav Irapuato, analiza las características agronómicas y biológicas del chile, con la intención de aportar datos para fomentar el uso de esta especie en diversos tratamientos contra algunos padecimientos.

En concreto, se estudian las propiedades de cinco de las especies más conocidas del género Capsicum (se tiene registro de alrededor de 25), que además presentan mejor conveniencia medicinal y nutricional. Se hace referencia a las propiedades del C. annuum (pimiento morrón), C. frutescens (tabasco), C. baccatum L (pimiento campanilla), C. pubescens (manzano) y C. chinense (habanero).

Se conoce que estas especies con alto valor contienen vitaminas, minerales, provitaminas, compuestos fenólicos (que recuperan radicales libres en el organismo), carotenoides (usados en la obtención de colorantes) y capsaicinoides (útiles para usos terapéuticos).

Entre los beneficios, además de los efectos antiobesidad que han reportado investigaciones, destacan los estudios en torno a la actividad antioxidante y protección cardiovascular de la capsaicina.
Recientemente, se han realizado estudios que proponen el uso de compuestos del chile como adyuvantes de terapias anticancerígenas (al tener propiedades que promueven la apoptosis en células dañadas), como tratamientos contra enfermedades renales, además de propiedades analgésicas y antivirales.

En México, existe una producción anual de 3.2 millones de toneladas de chiles, lo que significa que actualmente se satisface la totalidad de los requerimientos nacionales con producción interna; asimismo, las importaciones mundiales han aumentado 32.55 por ciento en la última década, lo que ha generado un incremento en las exportaciones mexicanas, principalmente con destino a Estados Unidos.

Es importante señalar que a pesar de que en los últimos años más grupos de investigación se han interesado en este cultivo, sobre todo en México, los estudios científicos requieren de investigaciones adicionales para su mejoramiento biotecnológico y, así, aprovechar al máximo los beneficios que ofrece un recurso de origen nacional.

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