El compositor austríaco, considerado uno de los compositores más importantes del siglo xx y clásico de la Segunda Escuela de Viena logró combinar los lenguajes del Romanticismo y el Expresionismo
El más talentoso e inspirado de los discípulos de Arnold Schönberg, y quien al menos en el terreno lírico-musical superó claramente a su maestro, en Alban Berg (1885-1935) se vieron potenciadas algunas de las cualidades del padre del dodecafonismo, entre otras, su disciplina mental y su fuerza expresiva. El expresionista más dotado de la llamada Escuela Vienesa, se erigió como el romántico de la técnica dodecafónica, en cierto modo continuador de una robusta herencia que se había consolidado con la impronta innegable de compositores anteriores de la talla de Wagner y Mahler, y que harían profunda mella en el primer Schönberg donde brilla una partitura colosal como su imponente Gurrelieder.
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Mario Saavedra
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