La gestión de Sara Ladrón de Guevara deja enseñanzas trascendentes, sobre todo en las innovaciones en materia de autonomía universitaria
El pasado lunes, Sara Ladrón de Guevara rindió su último informe de labores al frente de la Universidad Veracruzana. Culmina así una desafiante gestión de ocho años para la primera mujer que ocupó esa posición en siete décadas. El informe es la última presencia pública de la rectora, haciendo mutis de la escena universitaria, a punto de que la Junta de Gobierno abra el proceso de renovación en la casa de estudios. La gestión de Ladrón de Guevara deja un valioso legado que empezará a ser apreciado objetivamente a partir de agosto, cuando se publique el texto completo de dicho informe, una vez concluido el proceso de designación ya mencionado.
No obstante, desde ahora es distinguible lo que constituye lo más trascendente para la UV y la propia educación pública superior del país: las innovaciones en materia de gobernanza institucional, asunto que ha sido retomado en la recientemente promulgada (9 de abril) Ley General de Educación Superior. Explicamos todo esto:
La Forja de un Liderazgo. La UV obtuvo su autonomía en 1996. La primera Junta de Gobierno designó a Ladrón de Guevara en el cargo de secretaria académica, dentro de la gestión del dr. Víctor Arredondo. Profesora-investigadora en la UV desde ocho años atrás, la dra. asumió la responsabilidad de lo que fue en esa gestión rectoral su más sobresaliente programa: el diseño e implantación de un nuevo modelo educativo. La tarea se extendió durante casi ocho años.
Al cabo de ese tiempo, Ladrón de Guevara volvió a sus tareas académicas, realizando una copiosa y relevante obra en materia de arqueología y antropología que le valió, unos años después, ser nombrada directora del prestigiado Museo de Arqueología de Xalapa. En esa condición estaba cuando resuelve participar, en 2013, en la designación de la tercera rectoría de la autonomía. La Junta la nombra para el periodo 2013-2017. En esta última fecha ese organismo directivo le ratifica la confianza para un segundo periodo, el que culminará el último de agosto del presente.
Nadie es Profeta en su Tierra. A 20 años de obtenida la autonomía se le presenta la más dura prueba a la UV y a la gestión de la rectora. Ya estaban presentes los primeros indicios de lo que luego fue la mala fama del dr. Duarte: el gobierno del Estado no solo no aportaba los recursos económicos ya aprobados por el Congreso del Estado, retenía también el subsidio federal y, todavía más, no enteraba los impuestos federales originados en la UV que, vía Secretaría de Finanzas del estado, debían ser canalizados al SAT de la SHCP.
Ante eso, la rectora y su equipo adoptan decisiones que resultan memorables. La rectora consiguió que la SHCP y la SEP entregaran directamente el subsidio federal a la UV. Las peticiones al gobierno estatal, ante su deficiente respuesta, se convirtieron en exigencias y luego en reclamos públicos. Las manifestaciones de la comunidad universitaria en las diferentes regiones de la UV, en marzo de 2016, mostraron a los universitarios de la Veracruzana en pie de lucha, defendiendo la causa de la autonomía, aquella que les fue concedida 20 años atrás, pero que estaba siendo vulnerada en los hechos por el gobierno estatal.
Esta lucha y defensa enmarcaron una formidable propuesta. Rectoría y el Consejo Universitario formularon lo que, en otro momento se hubiese tratado de una reforma universitaria mayúscula, que se contendría en la propia Constitución Política de Veracruz, así como en la Ley Orgánica de la UV. Un resumen de ella sería el siguiente: a) el derecho de iniciativa a presentar leyes o reformas ante el Congreso estatal en aquellos aspectos vinculados con la propia normatividad institucional; b) la autonomía presupuestal: fijar un 4% del presupuesto estatal de egresos para asignarlo, progresivamente, a la UV.
Las dos medidas fueron ya retomadas en la LGES e inclusive perfeccionadas. Así, por lo que toca a lo presupuestal: c) los recursos federales deben entregarse directamente a las universidades; d) deberá establecerse un calendario que, rigurosamente, cumpla con los plazos y condiciones ahí establecidos; e) será materia de responsabilidad para los funcionarios que no respeten dicho calendario. Y algunos elementos más.
Conclusiones
- Medidas como las mencionadas estaban en la agenda de organizaciones estudiantiles de izquierda desde la primera mitad de los años sesenta, tal fue el caso de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED). Medio siglo después todo esto es una realidad jurídica en la UV. El actual gobierno de la entidad ha contribuido decisivamente a que esa realidad se haya materializado. Todo esto es una contribución notable de la UV a la modificación del subsistema público de educación superior de la República.
- Otras casas de estudio, ante la coyuntura actual de la LGES y el ejemplo de la UV, empiezan a plantear cambios que van en un sentido similar. Todo nació de la negativa de un gobernador a cumplir con lo que había jurado respetar; pero también, decisivamente, de la determinación de una dirigencia universitaria que resolvió que la autonomía universitaria debía defenderse, ejerciéndola, reclamándola, luchando por ella. Una de las pequeñas grandes cosas de lo que deja la rectora.