En el marco del 104 aniversario de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), el académico universitario José Ramón Pérez Herrera, compartió una reflexión sobre el desarrollo histórico, la consolidación institucional y los desafíos que enfrenta la casa de estudios a más de un siglo de su fundación.
Al abordar la evolución de la Universidad, el también responsable del área de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Académica de Bachillerato con Interacción Comunitaria (UABIC), subrayó que hablar de 104 años implica reconocer un proceso histórico que no surgió de manera espontánea, y recordó que, aunque la UADY fue fundada formalmente en 1922, sus antecedentes se remontan al siglo XIX e incluso a la época colonial, cuando existió la Universidad de Mérida.
En el siglo XX, explicó, el contexto de transformación nacional derivado de la Revolución Mexicana generó condiciones propicias para la creación de una universidad moderna y progresista. En este proceso fue clave la figura de Felipe Carrillo Puerto, quien primero impulsó la propuesta como diputado en 1918 y posteriormente, ya como gobernador, concretó la fundación de la entonces Universidad Nacional del Sureste. Junto a él, destacó la labor del primer rector, el doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez, cuya visión científica y humanista marcó los primeros pasos de la institución.
El académico señaló que uno de los principales logros de la Universidad ha sido su capacidad de apertura y adaptación. Desde sus inicios, la institución estuvo integrada por mujeres y hombres dispuestos a escuchar propuestas y responder a los cambios sociales. Ejemplo de ello fue la incorporación de nuevas corrientes de pensamiento y disciplinas desde sus primeros años, así como la expansión progresiva de escuelas y facultades en respuesta a las necesidades de la sociedad yucateca.
De una estructura inicial que concentraba las primeras facultades en lo que hoy se conoce como Centro Cultural Universitario, la UADY evolucionó hacia un modelo descentralizado, con campus y sedes distribuidos en distintos puntos de la ciudad y el estado, ampliando su cobertura para atender la creciente demanda educativa.
Pérez Herrera enfatizó que el crecimiento institucional no puede entenderse sin su estrecha vinculación con la sociedad. “La Universidad ha sabido escuchar”, expresó, al explicar que la apertura de nuevos programas académicos ha respondido tanto a propuestas estudiantiles como a demandas de sectores productivos y sociales. Esta capacidad de diálogo y adaptación, afirmó, constituye uno de los mayores logros de la institución.
En la actualidad, indicó, la Universidad enfrenta retos complejos derivados de los avances tecnológicos, particularmente en materia de inteligencia artificial y transformación digital. No obstante, señaló que la respuesta no debe limitarse a la incorporación de nuevas herramientas o programas académicos, sino que debe preservar el enfoque humanista que históricamente ha caracterizado a la UADY.
Asimismo, subrayó la importancia de mantener y ampliar la presencia universitaria en sectores históricamente marginados. En ese sentido, mencionó la creación de la Unidad Académica de Bachillerato con Interacción Comunitaria (UABIC) en 2009 como un ejemplo de respuesta institucional a contextos donde la Universidad no tenía presencia previa. Este modelo, explicó, refleja el compromiso social de la institución y su filosofía humanista.
De cara al futuro, Pérez Herrera consideró que la Universidad debe continuar fortaleciendo su vínculo con la sociedad, mantener una perspectiva crítica y reflexiva, y sostener una raíz histórica sólida que oriente sus decisiones académicas y administrativas. Destacó también la relevancia de temas como la perspectiva de género, la atención a grupos históricamente excluidos y la promoción de la cultura maya, como ejes que deben permanecer en la agenda universitaria.
Finalmente, afirmó que el futuro de la UADY se construye diariamente con el trabajo colectivo de estudiantes, docentes, personal administrativo y manual, quienes contribuyen a consolidar una institución que, a 104 años de su fundación, mantiene vigente su compromiso con el desarrollo social, educativo y científico de Yucatán y de México.