Detrás de cámaras. Las protestas recientes en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), que derivaron en disturbios y daños al edificio de rectoría la semana pasada, son solo un pretexto para atizar un conflicto que se esconde detrás de un reclamo para reducir las cuotas. El grupo de inconformes, que se identificaron como alumnos de la institución, bajo el argumento de la gratuidad, tomaron las instalaciones, y han seguido demeritando los esfuerzos que ha realizado esta casa de estudios para allegarse recursos adicionales que han sido recortados desde el gobierno federal. El problema de todo este embrollo, es que las mismas corrientes y grupos políticos que bloquearon y obstaculizaron la llegada de Luis Alfonso Rivera Campos a la rectoría de la UACH.
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