La semana pasada falleció Olac Fuentes Molinar. Tenía 81 años, vivía en Xalapa y era de Chihuahua. Su vida pública transcurrió entre las aguas de la reflexión política y el análisis de la educación, entre la militancia de la izquierda y el impulso a reformas educativas. Fue estudiante y profesor universitario, funcionario público y promotor de debates y seminarios académicos y políticos, columnista de periódicos y revistas nacionales, observador cuidadoso de los actores, procesos y políticas de la educación superior y sus alrededores. Muchos de quienes lo conocimos apreciábamos en él no sólo su rigor y agudeza intelectual, sino también un formidable sentido del humor, una flor extraña en el medio intelectual mexicano.
Para tener acceso a este contenido, debes acceder con tu cuenta de membresía Suscripción mensual y Suscripción anual
Únete ahora
Únete ahora
¿Ya eres miembro? Accede aquí