En entrevista con Campus, la presidenta del Comie destaca la importancia de renovar las estrategias financieras y pedagógicas y de darle un lugar prioritario a la ciencia
La desigualdad educativa en México se encuentra anquilosada en las condiciones socioeconómicas que rodean a los centros educativos, lo cual se refleja y reproduce de manera automática en las escuelas.
Así lo plantea María Guadalupe Olivier Téllez, Presidenta del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (Comie).
En entrevista con Campus, la investigadora sostiene que entre los factores que inciden en esta disparidad, se encuentran también “la pobreza, la heterogeneidad en el acceso a bienes y servicios, y la desigualdad de los establecimientos educativos tanto en infraestructura”. Aunado a ello, comenta Olivier Téllez, quien es Secretaria Académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), la “precariedad del trabajo docente también es un factor”.
Fortalecer la formación
En ese sentido, explica la Presidenta del Comie, las instituciones de educación superior pueden contribuir para reducir esas disparidades, mediante la formación de profesionistas que tengan un alto compromiso social.
“Fomentando valores de honestidad y solidaridad, cuyos proyectos de vida laboral si bien respondan a una mejora personal de sus niveles de vida, éstos no estén en detrimento de las otras personas”, puntualiza.
Su ejercicio profesional, por tanto, destaca Olivier Téllez, quien fue coordinadora del Doctorado en Política de los Procesos Socioeducativos de la UPN, “deberá ser libre, pero también responsable y comprometido”.
Por ello, una de las alternativas que pueden incidir de manera gradual en la reducción de estas desigualdades, es establecer “estrategias financieras y pedagógicas renovadas”.
Plantea la investigadora que se deben intentar “igualar las condiciones del servicio en la educación pública de manera digna, con apoyos sustanciales a las familias más pobres”.
Y desde el punto de vista pedagógico, considera “es urgente un cambio en el modelo educativo que permita otras formas de generar aprendizajes y conocimiento”.
Incluso, propone Olivier Téllez, quien es Doctora en Pedagogía, con eje de formación en Sociología de la Educación por la UNAM, se debe “fomentar el sentido colaborativo y humano, rechazo a la no violencia y generar relaciones dentro de las aulas más democráticas y participativas”.
Palanca necesaria
De la mano de las instituciones de educación superior, la ciencia y el desarrollo científico deben hacer también su parte para impactar de lleno en la desigualdad que permea en el sistema educativo.
Para Olivier Téllez, quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), la ciencia puede ayudar en la solución
de estos problemas.
“Desde luego, hay muchos ejemplos de ello. No solo en términos de resoluciones a problemas concretos, como por ejemplo en el ámbito de la salud, del progreso del campo u otro tipo de incidencias graves en la sociedad, sino a la forma en la que se visualiza e interpreta en mundo.
“Amplía criterios, desestigmatiza, y coloca a las personas en formas más abiertas de racionalidad que les permiten resolver problemas cotidianos de maneras más eficientes”, comenta la especialista.
Por ello, argumenta la presidenta del Comie, “es fundamental la divulgación de la ciencia tanto en espacios escolares como fuera de ellos y que estén al alcance de toda la población”. Una tarea, advierte, que aún resulta insuficiente, salvo excepciones como el Museo de Ciencias y otros espacios relativos.
“En las escuelas es exiguo el fomento a la investigación y perspectiva científica de los procesos sociales e incluso de la
vida cotidiana.
“Es urgente la conformación de un pensamiento crítico y científico que haga que niños y jóvenes disfruten de la investigación y la ciencia, y no lo sientan como imposiciones o aspectos escolares aburridos”, enfatiza.
A final de cuentas, considera, la ciencia puede ser “muy divertida y por ende de interés general. Iniciando con el gusto en las generaciones jóvenes puede haber un despliegue de una visión más ilustrada en la sociedad en su conjunto”.
Esfuerzo fundamental
En suma, dice Olivier Téllez, quien ha
coordinado y participado en diversos programas educativos y cuerpos colegiados en la UPN, la educación superior “es parte de un engranaje en el cuál todo el sistema educativo está implicado.
“La educación superior es una de las escalas cuyo objetivo es la profesionalización que está vinculada al desarrollo y al aparato ocupacional, pero su buen funcionamiento, también depende de la consolidación de los niveles educativos previos”, añade.
Además, reitera, en esto incide en gran medida “toda aquella investigación que contribuya al mejoramiento de condiciones de vida, desarrollo económico, y con una perspectiva que permita abatir
las desigualdades”.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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