Especialistas participaron en Nuestra historia abierta al tiempo: Rumbo al 50 aniversario de la Casa abierta al tiempo
“Nuestra fortaleza radica no sólo en la grandeza de nuestras instalaciones, en los planes y programas de estudio o en los grandes reconocimientos, sino también en nuestro patrimonio inmaterial, pues eso hace a las instituciones grandes: la trascendencia del conocimiento que transforma la realidad”, aseguró el doctor José Antonio Rodríguez Hernández, coordinador de Planeación de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Al inaugurar las actividades de Nuestra historia abierta al tiempo: Rumbo al 50 aniversario de la UAM –en representación del doctor Óscar Lozano Carrillo, rector de esta sede académica– destacó que la Casa abierta al tiempo es paradigma de modelos educativos, de la docencia e investigación, de la incidencia social comunitaria, de la generación y difusión de la cultura y de la construcción diaria de la conciencia social.
Esta “conmemoración se une en nuestros espacios, en nuestras voces y en nuestras palabras; para crear, primero hay que imaginar, y hoy como hace casi medio siglo estamos por imaginar el porvenir, reconocemos y traemos al presente nuestra historia, nuestros mitos, nuestros logros y nuestros principios”.
Rodríguez Hernández sostuvo que “nos enorgullecemos de ser parte de la Unidad Azcapotzalco; hoy todas y cada una de las personas que trabajamos, estudiamos, investigamos, convivimos, planeamos y vivimos aquí, nos reconocemos como parte de esa historia que se construye a diario: la historia de la universidad es la de toda la gente que ha pasado por ella, pero también la de quienes la imaginaron y la construyen cada día”.
Los asistentes abordaron los mitos fundacionales de la Unidad Azcapotzalco mediante el taller Identidad, Cultura y Patrimonio y determinaron las Siete Maravillas de este campus, cuyo resultado fue –por orden de importancia– la Biblioteca, la Cafetería, las áreas verdes, las jacarandas, la comunidad estudiantil, el Auditorio In Calli Ixcahuicopa y las actividades recreativas.
El doctor Carlos Ríos Gordillo, académico del Departamento de Sociología –acompañado de la maestra Mónica Santamaría Barreto, también de esa área– explicó que el objetivo del encuentro es ver “cómo nos identificamos con la Institución donde pasamos quizá los mejores años de nuestra vida y cuáles son los elementos identitarios que nos hacen sentir parte de ella”.
Durante la mesa Historia y Mitos fundacionales, el doctor Romualdo López Zárate, investigador del Departamento de Sociología, abordó las principales novedades que trajo la UAM a partir de su fundación, entre las que se encuentran la formación de profesionistas en sólo cuatro años y la organización del plan de estudios en trimestres, sin demérito de la calidad.
“Otra novedad es que, en sus inicios, la Casa abierta al tiempo dio acceso a todas las y los alumnos que quisieran ingresar en las diferentes áreas y, por primera vez, de entre todas las universidades públicas del país, puso un límite de crecimiento de 15 mil alumnos de tiempo completo”.
A lo anterior se suma la creación de la figura del personal académico para desarrollar las tres funciones universitarias a la par (investigación, docencia y preservación y difusión de la cultura), y la organización en Divisiones y Departamentos con personal de tiempo completo.
El ex rector de esa sede explicó que de los diez mil docentes que forman parte de la UAM, casi todos son de tiempo completo y el reto es fortalecer la figura del profesor-investigador.
También recordó que esta casa de estudios fue la primera universidad con un sindicato único integrado tanto por las y los académicos como por personal administrativo. “La invitación es a que toda la comunidad recupere aquello que nos dio origen y nos distingue en el ámbito nacional”.
La doctora Beatriz García Castro, coordinadora académica de esa sede de la UAM, indicó que lo que la universidad ofrece es infinito y en mucho depende del personal docente, alumnos y alumnas y trabajadores que han encontrado un espacio para crecer en lo individual y lo colectivo.
“Pensar en una universidad sostenida en profesores-investigadores que atienden al alumnado es una apuesta muy costosa para la sociedad y hay que demostrar que está justificado en la calidad de nuestro trabajo, en el alumnado que es capaz de hacer cosas que otros no hacen y en la calidad de la investigación que es pertinente para los problemas que hay en el país”.
La Unidad Azcapotzalco al ser un punto de referencia en la zona norte de la ciudad –dijo– se enfrenta a diversos desafíos, entre los que están la revitalización de la figura del profesor-investigador para fortalecer la docencia, en especial a nivel licenciatura, e incrementar la presencia física de las y los académicos para atender al alumnado en los momentos en que lo requieren.
La doctora Alicia Chacalo Hilu, profesora del Departamento de Energía y una de las responsables de las Áreas Verdes del campus, habló de los orígenes de la Comisión encargada de su mantenimiento, la cual ha trabajado de manera ininterrumpida desde hace 28 años.
“En un inicio al hacer censo contábamos con 33 especies y hoy en día hay más de 100 variedades nativas y más de 25 frutales, también se cuenta con 90 metros cúbicos de composta al año, gracias a 11 composteros y cinco senderos con identificadores de cada planta, árbol o arbusto”.
La doctora Chacalo Hilu consideró que uno de los principales logros ha sido el disfrute por parte de la comunidad universitaria y el reconocimiento a la labor realizada en las áreas verdes.
El licenciado Juan Ramírez Godínez, responsable de la Biblioteca, señaló que existen aspectos que hacen emblemático este espacio inaugurado en 1981 con 9,550 metros cuadrados en tres niveles y con más de medio millón de libros impresos.
“Está el péndulo elaborado por profesores de Ciencias Básicas, una escultura del artista Sebastián que identifica el emblema de la Casa abierta al tiempo, el mural El encuentro de tres tiempos, así como los planos arquitectónicos de Max Cetto y los 40 hechos a mano por Juan O´Gorman”.
Además, subrayó que la Unidad Azcapotzalco fue la primera en contar con un repositorio institucional que resguarda cerca de diez mil documentos y actualmente se preserva de manera digital todo lo que está escrito en la Unidad con cerca de mil títulos que pueden ser consultados.
En la mesa moderada por Carlos García Gómez, jefe de la Galería del Tiempo, también participó el licenciado Jerónimo Pérez Lugo, alumno de la primera generación de la Licenciatura en Sociología, y el diseñador Edgar Barbosa Álvarez, coordinador de Extensión Universitaria, quien manifestó que las y los estudiantes alimentan cada una de las iniciativas promovidas en la sede, por lo que es importante tomar en cuenta sus opiniones y visión.
Como parte de la actividad hubo una venta de libros con el apoyo de la Coordinación General de Difusión y se promovió la convocatoria de la UAM rumbo al 50 aniversario.
Clara Grande Paz