Con motivo del Día Día Internacional de la Enfermería, la directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM destaca el trabajo de millones de profesionales que dedican su vida al cuidado de la salud de las personas
La importancia de la enfermería en la sociedad es fundamental para hacer frente a situaciones como la pandemia de covid-19. Ahí quedó demostrado que los enfermeros y enfermeras del país estuvieron a la vanguardia, y en la primera línea de batalla, para atender a millones de pacientes en todo el país.
Así lo sostiene Rosa Amarilis Zárate Grajales, directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista con Campus, la funcionaria, quien cuenta con estudios de doctorado en Administración Pública por el Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública, apunta que el cuidado a la salud de las personas, por parte de los profesionales de esta rama de estudio, no solo ante la emergencia sanitaria, “sino los 365 días del año y durante las 24 horas del día, es insustituible por su calidad, técnica, científica y humana”.
Por eso la importancia de la enfermería, “ya que cerca de 60 por ciento de los trabajadores de la salud son enfermeros y enfermeras, y nos encontramos en los diferentes sitios del sistema público tanto en los grandes hospitales e institutos de salud como en los centros comunitarios más alejados del país, en las zonas urbanas y rurales; atendiendo a niños y adultos, mujeres y jóvenes, adultos mayores sanos o enfermos; coordinamos las campañas de vacunación y la educación para la salud de la población”.
Esto sin duda, entraña una inversión de recursos más decidida, Situación que requiere una política clara de inversión en su formación, lo cual se puso de manifiesto durante la crisis sanitaria por la escasez crónica de estos profesionales”, argumenta.
Esencial y prioritario
Con motivo del Día Día Internacional de la Enfermería, y el Día Nacional de la Enfermería que se festeja en México desde 2021, por decreto presidencial, Zárate Grajales comenta que estas fechas son significativas porque se reconoce la labor de “millones de profesionales que dedican su vida al cuidado de la salud de las personas y que realizan una labor insustituible en el sistema de salud”.
Apunta que se celebra este día porque se trata del nacimiento de Florence Nightingale, iniciadora del movimiento de la enfermería moderna.
Este año, subraya, el Consejo Internacional de Enfermería conmemora con el Lema “Nuestras Enfermeras, Nuestro Futuro“, una campaña mundial “que define lo que queremos para la enfermería en el futuro con el fin de abordar los retos de salud global y mejorarla para todos con el fin de aprender las lecciones de la pandemia y traducirlas en acciones de futuro”.
Explica que “con informes, como Situación de la Enfermería en el Mundo, Las Orientaciones Estratégicas Mundiales de Enfermería y Partería, Apoyar y retener en 2022 y más allá, y muchas otras publicaciones importantes, el CIE y otras organizaciones han dado a conocer la evidencia a favor del cambio y han instado a la acción. Ahora es el momento de mirar al futuro y mostrar lo que estas inversiones significarán para la enfermería y la atención de salud en el mundo”.
En el caso de México, es una buena fecha para recordar que existen cerca de 350 mil enfermeras y enfermeros, “lo que da una proporción de 2.5 enfermeras/os por cada mil habitantes, cantidad muy inferior a la que existe en otros países de similar desarrollo, como Chile, Brasil y Colombia. Situación que requiere una política clara de inversión en su formación, lo cual se puso de manifiesto durante la crisis sanitaria por la escasez crónica de estos profesionales”, argumenta.
Por eso, apunta la directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, “énfasis particular de esta política debe ser el primer nivel de atención, es decir la atención comunitaria y en escenarios de población vulnerable, así como la atención Materno Neonatal que permita un parto respetado y disminuir la mortalidad materna”.
De ahí la importancia que tiene el que la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia se haya convertido en Facultad, lo que implica ahora varios retos fundamentales.
“La escuela desde sus inicios en el Hospital General de México, en 1907, y desde 1945 con la Ley Orgánica de la UNAM, ha sido el referente nacional y latinoamericano para la formación de enfermeras y enfermeros, técnicos, licenciados, especialistas, maestros y recientemente −con la aprobación por el Consejo Universitario en 2022− del Doctorado en Enfermería”, dice.
En todo este tiempo, recuerda Zárate Grajales, “ha dado muestras de su desarrollo a lo largo del tiempo de su madurez intelectual y de sus contribuciones a las ciencias de la salud y de la enfermería como disciplina y profesión.
“Por ello, su tránsito a Facultad aprobado por el consejo universitario en marzo del 2023, permitirá generar una estructura para la mejora de la calidad de la formación en el pregrado y posgrado, mayor inversión a la investigación y divulgación científica, mejores recursos para la docencia que incluya tecnologías de apoyo a la educación e, indudablemente, el incremento de la matrícula y de académicos de tiempo completo”, destaca.
La ciencia como palanca
Sobre la importancia que tiene la ciencia en el país, la directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, enfatiza que esta debe “ser el motor del desarrollo en cualquier país, pero particularmente en México. Y no me refiero sólo a crecimiento económico, de suyo fundamental, sino también al desarrollo cultural, regional, democrático. La ciencia en todos sus campos de conocimiento y especialidades tiene que contribuir de manera más consistente a la solución de los grandes problemas del país”.
En este sentido, comenta, resulta “preocupante el escaso apoyo que se le brinda a la ciencia y la tecnología y la escasa participación de las Universidades en la generación de políticas de ciencia y tecnología que impulsen la investigación”.
Para Zárate Grajales, quien cuenta con una antigüedad académica de 28 años en la UNAM, la ciencia es un factor que puede resolver problemas como la desigualdad social y otros rezagos sociales, ya que “los países más avanzados del mundo, con menor desigualdad, mayor esperanza de vida y mejor calidad de vida, son aquellos que invierten en educación, salud y ciencia. Una inversión generosa del PIB a ciencia y tecnología se refleja en elevados niveles educativos.
“Esto se corrobora fácilmente revisando indicadores como el Índice de Desarrollo Humano y muchos otros que agencias nacionales e internacionales vienen aplicando desde hace años. Al respecto resulta preocupante la reducción de indicadores en México, tales como la esperanza de vida, los años de vida saludables −AVISA− y el Índice de desarrollo humano, entre otros, a los cuales la ciencia debe contribuir para su mejoría”, plantea.
En ese contexto, señala la funcionaria universitaria, la educación superior juega un papel central, por lo que debe destacarse la labor que ha realizado la UNAM a lo largo de muchos años.
“La UNAM, durante décadas, ha sido el principal instrumento de movilidad social en México. Ocupamos el primer lugar en el ranking a nivel nacional y un lugar privilegiado en el ámbito regional. Somos líderes en investigación científica y humanística, docencia, difusión de la cultura. El Centro Cultural Universitario, el Centro Cultural Tlatelolco, la Sinfónica de Minería, la OFUNAM, los museos y las instalaciones deportivas… nuestro Sistema de Universidad abierta y educación a distancia, el bachillerato universitario, las aulas, laboratorios, talleres, centros de investigación, institutos escuelas, facultades.
“Todo esto conforma la mayor infraestructura de generación y transmisión del conocimiento. Cada año nuestros egresados de licenciatura y posgrado se incorporan al mercado laboral, dentro y fuera del país, y realizan con éxito estudios de posgrado. En efecto, la educación superior es la palanca del desarrollo económico, pero también lo es para el desarrollo social y la calidad de vida de individuos, familias y regiones. Y como afirmé líneas arriba, las universidades propician no sólo un mayor desarrollo económico, sino que contribuyen a la formación de seres humanos íntegros, críticos, solidarios y respetuosos del Estado de Derecho”, señala.
Mayor inversión
Al hablar de los factores que más influyen en la desigualdad educativa, Zárate Grajales, quien obtuvo el premio a la mejor investigación en el Primer Congreso Latinoamericano de Enfermería hacia la Práctica Avanzada, puntualiza que esta es causa y efecto de otras desigualdades.
“La inversión educativa en México es insuficiente y está mal distribuida. Esto hace que los grupos sociales y las regiones con menor desarrollo sean, al mismo tiempo, los que menos acceso a la educación tienen, lo que a su vez provoca mayor atraso económico, menos oportunidades de desarrollo, mayores problemas de salud, violencia, inseguridad y democracia”.
Y es que, como lo plantea la directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, quien es integrante de la Comisión de Equidad de Género del Consejo Universitario, “no por ser un lugar común es menos cierta la afirmación de que los recursos destinados a la educación no deben considerarse un gasto sino una inversión, la cual debe ser sostenida a lo largo del tiempo a fin de generar su retorno. Allí es donde la educación superior, a través de las universidades y el sistema educativo en su conjunto, cobra sentido a fin de extender las funciones de docencia, investigación y extensión de la cultura”.
Por ello, las instituciones de educación superior deben ser pieza clave en este entramado, pero para ello, “debe haber una reorientación del presupuesto, a fin de dotar a las universidades, y en general a todo el sistema educativo nacional, de mayores recursos. La UNAM contribuye a mitigar esa inequidad de varias formas”, dice.
“En primer lugar”, añade, “tiene un carácter nacional; es decir, está en prácticamente todos los estados de la República, brinda educación gratuita, pero también mediante muchos otros mecanismos, como las becas y los sistemas de universidad abierta, los cuales nos permiten no sólo incrementar la matrícula sino llegar a personas y lugares remotos a través de plataformas en línea”.
Aunado a ello, “el acceso al acervo bibliográfico es gratuito, se ha invertido en tecnología y préstamos para estudiantes de computadoras y servicios de todo tipo destinados a reducir dichas desigualdades. Es indispensable, en México, continuar la generación de conocimiento que busque disminuir la brecha de desigualdad generando tecnología para la producción, la salud, la educación y el medio ambiente”, finaliza.
Nombre: Rosa Amarilis Zárate Grajales
Cargo: directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia
Experiencia: Responsable del Centro Colaborador de la OMS/OPS/ENEO para el Desarrollo de la Enfermería Profesional
Trayectoria:Cuenta con estudios de doctorado en Administración Pública por el Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública (IESAP-México).