Después de casi cinco décadas de haber sido propuesto para intentar sincronizar dos escalas de tiempo mundial, periodo en el que se empleó 27 veces, la comunidad internacional ha decido que el tiempo del segundo intercalar ha concluido.
Como parte de un acuerdo en la Conferencia General de Pesas y Medidas, en la que hubo representación mexicana, se resolvió que a partir de 2027 los relojes atómicos, empleados para medir el Tiempo Universa Coordinado, UTC, dejarán de ajustar ese segundo y, en cambio, se incorporará una hora intercalar cada mil años, aproximadamente.
De esta manera, el Tiempo Universal Coordinado dejará de estar vinculado con la escala de tiempo astronómico llamada tiempo universal (UT1), el cual está basado en la rotación de la Tierra y que, en consecuencia, no es preciso ni uniforme por los mismos efectos del planeta, como los movimientos telúricos o ralentización de la rotación planetaria.
De acuerdo con Mauricio López Romero, investigador de Cinvestav Querétaro y miembro del Comité Consultivo de Tiempo y Frecuencia, parte del Comité Internacional de Pesas y Medidas, la resolución de suspender el uso del segundo intercalar llega a tiempo para evitar una catástrofe.
“Para efectos de nuestra vida cotidiana, como es el hecho de llegar al trabajo, levantarnos o comer, un segundo no hace la diferencia. Pero hay aplicaciones en diversos sectores donde un segundo es una inmensidad de tiempo, y un desajuste puede generar errores intolerables. Por ejemplo, en los sistemas de navegación satelital un error de un segundo significa equivocarse en la posición por hasta 300 mil kilómetros; es decir, una distancia similar a la que existe entre la Tierra y la Luna”, refirió López Romero.
De hecho, en la actualidad, además de los sistemas de navegación satelital, áreas como la distribución de energía eléctrica, sistemas bancarios e, incluso, tecnología militar, entre muchas otras, están supeditadas a la precisión del tiempo, por lo que el uso del segundo intercalar podría ocasionar eventos catastróficos de no estar perfectamente sincronizados en todos los sistemas.
De acuerdo con el investigador de Cinvestav Querétaro, el Tiempo Universal Coordinado se estableció a finales de la década de 1960 como una necesidad para el uso de dispositivos científico-tecnológicos, como sistemas de navegación, ya que estos no podían basarse en el tiempo astronómico debido a su imprecisión.
“La duración de los segundos en la escala astronómica UT1 está basado en la rotación de la Tierra, pero al no ser uniforme, los segundos de esta escala tampoco los son, por lo que a lo largo de un año ambas escalas, la UTC y la UT1, pueden acumular una diferencia entre ellas cercana a un segundo, de modo que era necesario hacer ajustes cada cierto tiempo en la escala UTC.
Esto se ha ido agravando al paso del tiempo, ya que cada vez necesitamos mayores niveles de sincronía para mantener nuestros sistemas tecnológicos. Por lo anterior, se tornó urgente tomar una decisión diplomática para que la sincronía del mundo dependa de una escala de tiempo UTC sin ajustes”, explicó López Romero.
La propuesta de insertar a la escala UTC una hora intercalar cada mil años, aproximadamente, brindará certeza tecnológica para infraestructura crítica durante los próximos siglos, ya que hasta ahora la implementación del segundo intercalar cada cierto tiempo (aproximadamente una vez por año) representaba un reto para los sistemas que empleaban esta escala, debido a que los softwares y servidores podrían presentar errores de sincronización, por lo que ahora pasarán cientos de años para realizar el ajuste que, en el acumulado, será de una hora.