La Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI) y la UNESCO publicaron a fines del año pasado El Estado de la Ciencia. Principales indicadores de Ciencia y Tecnología 2025. Como se enuncia en la presentación de este texto de 139 páginas, su propósito es combinar información estadística sobre la Ciencia y la Tecnología en Iberoamérica con la “perspectiva de expertos” en sintonía con esa misma temática. La información y los análisis se centran en Iberoamérica, comprendiendo como tal al conjunto de países que integran la OEI, pero desagregando, en los cuadros y gráficas utilizados, la parte que corresponde específicamente a América Latina y el Caribe (ALyC). Se excluye, por tanto, en ese caso, a España y Portugal, cuyos avances en esas materias son superiores a ese segundo conjunto. En esta primera parte se describe, a manera de diagnóstico, algunos de los indicadores más relevantes contenidos en el documento. La próxima semana se hará un comentario en torno a todo esto.
Tres secciones principales se contienen en el texto: la “mirada anual al conjunto de indicadores”; la política de ciencia, tecnología e innovación de los países; así como una selección de la base de datos de la OEI, incluyendo aspectos de la educación superior en la región (esto último se consigna en el sitio web correspondiente). Además, integra un dossier (siete partes) en torno a la llamada computación cuántica, lo que en palabras de los editores constituye un nuevo paradigma “para el desarrollo científico y tecnológico global”.
En estas líneas me concentro sólo en algunos indicadores, aquellos que parecieron más relevantes dentro de los de ALyC, con su referencia específica a México, en tres áreas esenciales: recursos económicos, recursos humanos, productos.
Por lo que se refiere al primero, recursos económicos, los autores identifican en los últimos años un ciclo de auge y caída en la región. Entre 2005 y 2020 se dio una disminución en la inversión correspondiente, con una recuperación iniciada cinco años atrás. Así, en el transcurso de 10 años (2014-2023), ALyC tuvo un crecimiento que partió de los 63 mil millones de dólares (dólares a precios constantes, aplicando el instrumento de Paridad de Poder de Compra PPC, el cual permite comparar monedas y economías) hasta llegar en ese último año a 86 mil millones, para un incremento significativo de 33 por ciento. Brasil sobresale al haber pasado en ese mismo lapso de 40 a 53 mil millones. Mientras tanto, México decreció: de 9 mil 400 millones bajó a 8 mil 600, una baja de 9 por ciento.
En el indicador relativo al financiamiento respecto al PIB de cada país, ALyC pasó de 0.67 por ciento a 0.60. El fenómeno dominante en el decenio fue una baja. Algunos países continuaron en proporciones estables (Argentina, 0.60), y otros como el nuestro tuvieron un descenso, ya que se pasa del 0.42 del 2014 al 0.27 por ciento en 2023. Países que tuvieron incrementos relevantes fueron Uruguay (0.31 a 0.71), Paraguay (0.008 a 0.14)y Panamá (0.12 a 0.18).
El segundo grupo de indicadores, recursos humanos, puede observarse a través de dos rubros específicos. El primero se refiere a la cantidad de investigadores en la región y en el país respectivo. En el decenio, por lo que toca al conjunto, se pasó de 513 mil investigadores a 709 mil, un importante aumento: 38 por ciento. En México se partió de 45 mil en 2014 para llegar a 76 mil en 2023, un incremento relativo de 60 por ciento.
El segundo rubro, más revelador de un enfoque de equidad, es el correspondiente al “número de investigadores por cada mil habitantes integrados a la población económicamente activa”. En la región, el dato es que en ese decenio se pasó de 1.64 a 2.18 investigadores por cada mil habitantes. México partió de 0.86 investigadores en 2014 para llegar a 1.26, importante, pero superado por varios países de pequeño porte poblacional que llegan inclusive a duplicar o triplicar dicho indicador (Colombia, Panamá, Chile, Uruguay).
Por lo que corresponde al tercero de los indicadores, denominado producto, este se subdivide en dos. El primero se refiere a publicaciones científicas con base en Scopus (“Base internacional de datos y recursos fiable, independiente de las fuentes, seleccionado por expertos… líderes reconocidos en su campo”). El dato para ALyC no se proporciona, pero, en su lugar, se dan algunas apreciaciones como las siguientes: a) España encabeza ampliamente el listado con 124 mil publicaciones, seguida por Brasil, con 91 mil, Portugal (39 mil), México (33 mil). Luego vienen Chile, Colombia y Argentina con 20 mil, 18 mil y 17 mil, respectivamente; b) En casi todos los casos se registra un crecimiento significativo respecto a 2014, lo que, según los editores, evidencia una expansión sostenida de la producción científica en la región; c) en el caso de México, se partió de 23 mil publicaciones en 2014 para llegar a 33 mil, sólo superado por Brasil que casi triplica su producción (de 68 mil a 91 mil).
El segundo indicador de producto se refiere a patentes y se observan dos subdivisiones. Una es la correspondiente a patentes según país del solicitante. Este, en México, disminuyó en el período de 246 a 169 patentes. La otra es patentes otorgadas a residentes del país respectivo, en el cual México pasó de 305 a 575. En ambos casos, el peso de Brasil es dominante, ya que tuvo números de 554 y 2 mil 600, respectivamente. Como lo indica el texto de la OEI: en esta materia, los “datos reflejan una alta concentración de la capacidad de patentamiento en pocos países y un bajo desarrollo regional en materia de solicitudes…”.

Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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