La proyección realizada por España nos ofrece una idea sobre nuestro futuro
El pasado día 3 de junio Adrián Acosta publicó en este mismo suplemento un artículo titulado “La invención del futuro” en el que daba cuenta del informe “España 2050. Fundamentos y Propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo”.
En este artículo abordo algunos de los temas de dicho informe, los referentes a sus capítulos 2 y 3: “Conquistar la vanguandia educativa” y “Mejorar la formación y la recualificación de nuestra población” respectivamente.
¿Es pertinente plantearse hoy estos temas con el horizonte del 2050? ¿Qué sabemos hoy de lo que sucederá en 2050?
Hablando de la educación y de la formación, un horizonte de 30 años no es para nada excesivo. Pensemos que las personas que hoy están en nuestro sistema escolar, son gran parte de la población entre 0 y 25 años, que en 2050 tendrán entre 30 y 55 años incorporando los defectos y las virtudes de la educación escolar que recibieron durante su infancia y juventud.
Este grupo de edad constituirá en torno a 2050 el nucleo duro de nuestra Población Económicamente Activa y serán los responsables del manteniniemto y los cuidados de niños, adolescentes y mayores.
Las capacidades adquiridas por las personas desde hoy serán determinantes para su futuro desempeño económico y social y para su capacidad para realizar los nuevos aprendizajes que la vida laboral y social les irá demandando.
¿Qué sabemos hoy que nos pueda orientar en su educación y formación para el futuro?
Sabemos algunas cosas y, sabemos que no sabemos otras muchas. Entre las que sabemos está que viviremos más, la esperanza de vida en España alcanza hoy los 83 años (en México supera los 75) y para la población en 2050 alcanzará los 90 (en México 80). Sabemos también que la población en su conjunto disminuirá y envejecerá.
Sabemos que durante las últimas décadas ha ido creciendo el nivel escolar de las generaciónes, inversamente a su edad, pero que este crecimiento resulta insuficiente para responder a las demanda de los cambios tecnológicos, económicos y sociales que habrá que abordar.
Sabemos que la velocidad de los cambios tecnológicos, económicos y sociales se acelera y, en consecuencia, aumenta la incertidumbre sobre las demandas futuras de educación y formación necesarios para asumirlos. Estamos condenados a la “miopía”, como más a largo plazo queremos ver, menos claro lo vemos. En consecuencia, debemos aprender a gestionar la incertidumbre.
Sabemos que existe una asincronía entre los cambios tecnológicos y sociales, cada vez más rapidos, y los cambios cada vez más lentos en nuestras poblaciones, cuya esperanza de vida aumenta. Una de las consecuéncias de esta asincronía es que los menos educados son los que tienen y tendrán mayor riesgo de perder sus empleos y de ser obsoletos socialmente. Al mismo tiempo presentan mayores dificultades para ser recualificados para los nuevos trabajos que aparecerán.
Sabemos que, en la etapa de educación inicial (infancia y juventud) no podrémos aprender todo lo que necesitaremos durante nuestra prolongada vida en un mundo cambiante.
Debido a lo anterior, deberemos concebir los procesos educativos como algo que desarrollamos a lo largo de toda la vida, “de la cuna a la tumba” como dicen los britanicos, mediante modalidades educativas diversas y, también estas, cambiantes.
Esta concepción de la educación que se extiende durante toda la vida implica cambios en la etapa inicial de la educación que se convierte en la base de la formación a lo largo de la vida y deberá poner el foco en desarrollar las capacidades para “aprender a aprender”, lo que implica el solido desarrollo de los lenguajes necesarios para realizar los aprendizajes futuros (lengua nativa y extranjeras, lenguaje matemático, lenguajes digitales, ….) y el desarrollo de competencias llamadas “blandas” (la comunicación, el trabajo en equipo,….).
Para pasar de las necesidades a las propuestas a largo plazo, el informe español propone los objetivos siguientes:
Para la educación escolar:
- Prolongar la presencia en la fase in icial de la escolarización: reduciendo los abandonos tempranos y las repeticiones.
- Aumentar la escolaridad después de su etapa obligatoria
- Mejorar la calidad de los aprendizajes en la escolaridad. Mejorar las puntuaciones obtenidas en las pruebas PISA
- Promover una construcción abierta del curriculum que se adapte a la diversidad de estudiantes y a su contexto.
- Aumentar la igualdad de oportunidades escolares.
- Mejorar la selección, la formación y la carrera de los docentes, tanto previa como permanente.
- Aumentar (porcentaje del PIB) el gasto público en educación escolar.
- Mejorar la gobernanza del sistema escolar
Para la formación y recualificación de la población adulta:
- Potenciar en individuos e instituciones la idea y las prácticas de “educación a lo largo de toda la vida”·.
- La condición previa es, sin duda, una prolongada escolaridad inicial de calidad. Los que mayor acceso y rendimiento tienen de las formaciones no escolarizadas durante la vida adulta son los que mayor escolaridad tuvieron durante su escolaridad inicial.
- Desarrolar los mecanismos que permitan minimizar en la población adulta las insuficiencias heredadas de las etapas educativas de infantil, primaria y secundaria.
- Consolidar la “formación profesional” (media tecnológica orientada al empleo) como una de las vías de formación y recualificación de la población.
- Potenciar la actualmente escasa contribución del sistema universitario a la formación y r ecualificación de la población trabajadora.
- En 2050 en los campus profesionales y universitarios habrá tantos alumnos por encima de 25 años como por debajo.
- Construir un sistema integrado de formación y recualificación para la población trabajadora en activo, en el que el conjunto de las instituciones de educación y formación den soporte a la “Educación a lo largo de la vida”. Logrando que, al menos, un 50 por ciento de la población adulta participe cada año en alguna actividad de educación o formación.
La reflexión y las propuestas presentadas se han realizado para dar respuesta a la realidad española, pero podrían usarse como punto de referencia para reflexionar y hacer propuestas para el caso mexicano.
