La educación en México está cambiando, pero aún queda mucho queda por abordar
Hay que reconocer que el proyecto educativo que edificó Vasconcelos consolidó la unidad nacional como fruto maduro de la Revolución; las campañas alfabetizadoras unieron al país a través del idioma.
Para ello, imprimió los reconocidos «Clásicos verdes», joyas de la literatura universal, es decir, del pensamiento humano de todos los tiempos. Además, imprimió las «Lecturas clásicas para niños» y dotó a los estudiantes de libros y desayunos. Su secretario particular en esta gran misión fue el joven poeta Jaime Torres Bodet, quien en un principio se integró al equipo del oaxaqueño ocupando la titularidad de la Dirección de Bibliotecas, tal como la prensa de la época lo registró, con apenas 19 años.
Hacia 1959-1960, Torres Bodet ya era un experto en educación a nivel global. Había ocupado la titularidad de la Secretaría de Educación Pública (SEP), había sido director general de la UNESCO, tenía experiencia al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores y, para esas fechas, volvía a dirigir la SEP. Fue entonces cuando nacieron los Libros de Texto Gratuitos (LTG).
Al igual que con su mentor (José Vasconcelos) en los inicios de la década de 1920, parecía un pecado, una traición a la patria: regalar libros. Los LTG nacieron siendo detestados. El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha recordado el episodio que impactó en 1960 al Presidente Adolfo López Mateos, a través de las memorias del poeta, miembro del grupo conocido como «Los contemporáneos» y artífice suicida de los LTG, cuyos restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.
Todos los libros tienen errores
Aunque sean revisados por una multitud de ojos, el texto siempre se ve afectado y siempre encontraremos algún libro salpicado con alguna errata. De acuerdo con Marx Arriaga Navarro, Director General de Materiales Educativos, la Nueva Familia de Libros de Texto Gratuitos suma 20 mil 576 hojas; de ellas, según lo difundido por distintos sectores de la población en redes sociales, hay 20 erratas, lo que representaría un 0.09%.
En contraste, los LTG de la administración pasada suman 7,250 páginas, en las cuales se encontraron 117 erratas, lo que representaría un 1.67%. Independientemente de las administraciones -como ya lo ha hecho el Presidente- hay que reconocer que el trabajo de los LTG es un esfuerzo de nobleza nacional.
Ya sea que el país esté en un proceso de «desarrollo estabilizador» o atraviese una «crisis por devaluación», o esté evolucionando, cambiando balas por libros; la educación pública, tal como la tenemos en México, es la joya de la corona de la Administración Pública Federal.
Si hay más de 20 errores en las miles de páginas de la Nueva Familia de LTG, ¿de quién es la culpa? Marx Arriaga respondió en la primera conferencia vespertina para abordar esta polémica desde Palacio Nacional: la culpa es mía. Tiempo al tiempo.
Un nuevo modelo
Los nuevos LTG responden a un nuevo modelo de educación que se ha denominado Nueva Escuela Mexicana (NEM). En este modelo, los conocimientos no están fragmentados, como lo experimentamos cualquiera de nosotros, hijos de la escuela pública.
Ahora, los «conocimientos están integrados», y eso supone una Revolución en México. Cuando nosotros estudiamos la Educación Básica, recordemos, llevábamos un horario: los martes español, de tal a tal hora; los jueves, ciencias naturales. Cómo si la vida estuviese programada, pautada, a las cinco los besos, a las seis ella encima de mí… ¿qué es la vida, se preguntarán las niñas, los niños, los adolescentes (NNA)? Las siglas, los acrónimos -sus similitudes y diferencias- ¿para qué sirven esas formas de encapsular la vida? Aún no sabemos qué es, pero la contenemos, la encapsulamos en ese paréntesis, como diría el poeta uruguayo; como si la literatura estuviera separada de la astronomía o las ciencias fueran rivales de la filosofía, en fin.
Ahora, como principio anaxagórico, «todo está relacionado con todo». En la Educación Superior, especialmente en los posgrados, han comprendido esto, y a esta interrelación de conocimientos la llaman «educación de frontera». Escuché este concepto por primera vez de una científica apasionada por su tema. Ella participó en uno de los descubrimientos más fascinantes de nuestra historia reciente: el túnel bajo la pirámide de Quetzalcóatl en Teotihuacán. ¿Su nombre? Usted, querido lector, lo podrá encontrar; a eso se le puede llamar aprendizaje activo.
En la Educación Básica, se busca despertar la curiosidad de las NNA por conocer el mundo. Pero para conocerlo, se debe plantear un enfoque. Hasta ahora, ese enfoque consistía en matemáticas los lunes, biología los viernes; pero no solo eso. En el mundo de los adultos, y eso también debe ser reconocido, se forman científicos altamente especializados en protones (por mencionar algo), que son profundamente ignorantes en cualquier otro campo de la ciencia o de las humanidades. También debemos reconocer que el «Bárbaro especialista» existe, más o menos en los términos que planteó Gasset.
Ángel Díaz Barriga, investigador emérito de la UNAM, durante la primera conferencia en Palacio Nacional para abordar el tema de la Nueva Familia de LTG, subrayó que tanto el modelo educativo como los LTG responden a la «necesidad histórica de fortalecer la escuela pública, en un contexto donde habitualmente la escuela era aburrida; la escuela seguía siendo la misma de nuestros padres y abuelos».
La escuela reactiva
La escuela no construye la sociedad, es la sociedad la que construye la escuela. Santos Valdés, educador distinguido originario de Coahuila, se preocupó por la escuela y su contexto. En este sentido, nos dice: «Los periódicos, el cine, la radio, la televisión (ahora incluiríamos las redes sociales), el mal teatro, etc., son una lección diaria que impacta de manera natural y obligatoria en la conciencia de la nación, y los maestros de aula son parte de esa conciencia».
Para entenderlo mejor, siguiendo a Santos Valdés: «En alguna ocasión, con una emoción que me llevó a las lágrimas, un maestro me contó cómo para sus alumnos él parecía un tonto porque, sabiendo tanto, era pobre, mientras que un tal don X, que era ignorante, era el más rico del pueblo… Un maestro de aula desilusionado, escéptico, descreído, no se forma a sí mismo», nos dejó como legado el maestro de Coahuila.
Aunque no haya sido así, la educación debería evolucionar junto con los tiempos. La pandemia nos reveló cómo, al tener herramientas desaprovechadas, nuestros sistemas escolares -en el mundo- estaban estancados, desactualizados.
La educación en México está cambiando debido a un movimiento nacional en marcha, el cual, se reconoce a sí mismo como la 4ta Transformación. La escuela, el aula, son reactivas: reproducen las condiciones sociales y políticas.
Mucho queda por abordar. Aún debemos explorar la memoria político-social de México, esa narrativa que ahora se cuenta en la Nueva Familia de LTG, dedicada a los maestros y maestras. En general, en este debate, encontramos dos posturas: hacer remembranza o hacer añoranza. En ambas, es necesario pasar la página y avanzar.
Cambia la forma de contar la Historia
Adelantamos el inicio de una historia profunda. 1520-2020, quinientos años. ¿Cuándo pasamos de la «noche triste» a conmemorar la «gran victoria»? En 2020. En redes sociales, los periodistas se hacían esta pregunta. En 2020 es la respuesta. La Historia es…

Héctor Martínez Rojas
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