Cuando los datos son vastos se convierten en un océano profundo y lleno de vida, pero si no sabemos cómo emplearlos naufragaremos con ellos pues son solo una maraña de números, tablas y gráficas. Los datos, debidamente organizados y procesados, transformados en información, permiten ver el mundo de otra manera. Arrojan luz sobre cómo se relacionan las personas, cómo interactúan los sistemas y cómo evolucionan las sociedades. Con base en los datos, la información y el conocimiento que con ellos es dable generar, se descubren nuevas formas de hacer las cosas y de pensar el mundo, evaluar riesgos, ponderar opciones, tomar decisiones fundamentadas.
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