Consolidan Comité de Ética en Investigación para analizar el impacto de esta tecnología en diversas disciplinas
La ciencia del cerebro avanza con vacíos éticos y legales que permiten la manipulación y las intromisiones no consentidas en nuestros pensamientos cuya contención analiza la neuroética, una rama de la bioética que difunde la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) frente al progreso de la neurotecnología y el desarrollo de la inteligencia artificial, la ingeniería genética y técnicas cada vez más sofisticadas de manipulación.
En el entendido de que la ciencia tiene implicaciones sociales que deben analizarse para evitar que la aplicación del conocimiento profundice problemáticas como la desigualdad, la injusticia, la violación de derechos humanos o impidan el ejercicio de las libertades, el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Medicina de la UAEMéx fortalece el sentido de responsabilidad científica.
Con registro reconocido por la Comisión Nacional de Bioética, este comité confirma que los proyectos académicos que se llevan a cabo en este espacio académico se realizan bajo principios éticos de protección a los derechos y dignidad humana.
En el caso de la neurociencia, dedicada a conocer el cerebro y su funcionamiento, su estudio tiene un impacto positivo en la atención de patologías neuropsiquiátricas, pero también supone un desafío por la porosidad de su regulación en la manipulación de la conciencia, emociones, pensamientos, conductas, moralidad, empatía, toma de decisiones, libre albedrío e identidad.
Avances y obstáculos
A partir de la réplica de los procesos cerebrales hay retos adicionales para la Inteligencia Artificial, otro de los recursos tecnológicos disruptivos cuyo «lado oscuro» requiere un marco de referencia ético, de acuerdo al profesor e investigador de la UAEMéx, David Valle Cruz.
“La neuroética empieza con cuestiones bioéticas: la ética de la investigación, justicia, protección de datos y consentimiento informado pero, conforme tenemos más capacidad de entender y manipular el cerebro y el sistema nervioso, hay cuestiones más específicas como la psicocirugía, el mejoramiento cerebral y cuestiones de responsabilidad porque el cerebro se asocia con varias de esas capacidades”, explicó Laura Cabrera, catedrática del Departamento de Ciencias de la Ingeniería y Mecánica en el Centro de Ingeniería Neural de la Facultad de Ingeniería de Penn State durante la conferencia “Neuroética, perspectivas y expectativas”.
En conclusión, la neuroética fomenta la investigación y el diálogo sobre el uso responsable de los avances de la ciencia y tecnología del cerebro en un contexto en el que una libertad irrestricta de sus aplicaciones puede alterar avances sociales y democráticos.
Universidad Autónoma del Estado de México
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- Redacción Campus