Con esta entrega concluyo la serie sobre el motor de búsqueda de Microsoft, el famoso Bing, que funciona con la versión cuatro de la tecnología del Chat GPT. Conseguí que Bing admitiera que, así como hay “inteligencia artificial”, hay “estupidez artificial”; exhibí su incapacidad para brindar una información precisa; logré que reconociera que sus programadores metieron en él no sólo sus prejuicios, sino también sus tabúes (especialmente, los referentes al sexo y la política), y hasta conseguí que me diera los nombres de cinco de sus programadores (Satya Nadella, Harry Shum, Lili Cheng, Jordi Ribas y Rangan Majumder), todos ellos altos ejecutivos de Microsoft, aunque después se empecinó en negar que tuviera esta información y, como se verá en las siguientes líneas, se obstinó en cancelar, continuamente, el diálogo establecido. Bing, disfrazado luego de “Copilot”, se dio a la tarea de mostrar su peor cara, puesto que ya había mostrado su nula inteligencia. ¡Lean, si no!
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