Todavía hace unas semanas nadie parecía tener presente ni se hablaba de un orden de prelación para recibir el incentivo del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Después de casi cuatro décadas de un sedimentado proceso de evaluación del programa, lo rutinario para los aspirantes era ceñirse a cumplir con los requisitos para ser aceptado. Nada más.
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