Con cuidado. Ahora que están de moda las ampliaciones de mandato y las prórrogas, conviene leer con cuidado lo que se comienza a cocinar en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), donde se aprobaron cambios a la ley orgánica de esa institución para extender la gestión del rector, directores y consejeros universitarios. Cierto que el actual encargado, Javier Saldaña Almazán, salió muy oportuno a aclarar que estas modificaciones entrarían en vigor una vez que concluya él su periodo en 2027. Pero como se ha visto en otros casos, la palabra empeñada no es garantía de que no vaya a ocurrir de otro modo. Por eso habrá que seguir de cerca lo que ocurra en aquellos rumbos. Porque la legislación universitaria, en los últimos tiempos, no ha sido garante de legalidad y se ha interpretado y ajustado a conveniencia de autoridades que se niegan a dejar sus puestos. Incluso por encima del descontento que han generado sus decisiones subjetivas y fuera de toda norma.
Uno más. Como era de esperarse, María Lilia Cedillo Ramírez fue electa como rectora para un segundo periodo al frente de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). En una jornada sin incidentes, y sin rivales de cuidado, Cedillo Ramírez contó con el aval de la mayor parte de la comunidad universitaria y estará a cargo de la institución para el periodo 2025-2029. El Consejo Universitario ratificó el resultado y con esto, la primera rectora en dirigir los destinos de la BUAP contará con una inmejorable oportunidad para dar continuidad a su plan de trabajo y obtener mejores resultados para esta casa de estudios. Desde ahora se agradece que Cedillo Ramírez haya caminado este primer periodo muy alejada del entorno político con el que se venía haciendo en otras gestiones y que complicaron, en ciertos momentos, la vida interna de la BUAP.
Intereses externos. Lo ocurrido hace unos días en la Universidad de Guadalajara (UdeG), donde presuntos estudiantes de esa casa de estudios estuvieron implicados en un enfrentamiento con personal de seguridad, no parece un acto inocente o fortuito. Cuando el incidente sirve como pretexto para hablar de paros estudiantiles y otras medidas para frenar las actividades de esta institución, la jiribilla con la que se planeó todo ya tuvo efecto. Las autoridades reaccionaron con toda legalidad y dejaron en claro que el grupo de encapuchados que intentó irrumpir en el edificio donde se encuentra la titular de Defensoría de Derechos Humanos, Érika Loyo, y al coordinador de Servicios Estudiantiles, Juan Carlos Guerrero, no son estudiantes. Incluso, a pesar de lo complicado que resulta dialogar con este tipo de grupos, la institución ratificó su apertura a escuchar todas las voces y demandas, aunque siempre en el marco de la legalidad. Ojalá y los grupos ajenos a la UdeG saquen las manos ya de este episodio y no lo conviertan en un pretexto para exigir cambios que en nada ayudan a una universidad que ha respaldado con trabajo y dedicación a toda su comunidad.
Reunión de peso. Hace unos días, se realizó el cuarto Encuentro Nacional de Rectoras, denominado “El futuro es femenina”, en las instalaciones de la Universidad de Guanajuato (UGto). Por ahí estuvieron, entre otras, Silvia Amaya Llano, rectora de la Universidad de Querétaro (UAQ), la rectora anfitriona del evento, Claudia Susana Gómez López, así como Gloria del Castillo Alemán, Directora General de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) México, y la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Viridiana Aydeé León Hernández. Además, se entregó un reconocimiento a la exrectora de la UAQ, Teresa García Gasca, por su trayectoria y sus aportaciones en el ámbito de la educación superior del país. Durante dos días, las asistentes hablaron del papel que han jugado en la gobernabilidad y la calidad académica de las instituciones de educación superior del país.
Impredecible. Si la lógica impera, el rectorado de Cristian Eder Carreño López en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), entra ya en su etapa final y tendría que dejar el cargo en abril de 2026. Tras una llegada muy accidentada al cargo, al final, parece que concluirá sin mayores conflictos. Aunque, como es sabido, el entorno de esta casa de estudios cambia considerablemente cuando inicia la etapa electoral y la sucesión. Se trata de poco más de medio año en los que Carreño López deberá finiquitar la mayor parte de los compromisos asumidos en su plan de trabajo, pero, al mismo tiempo, deberá garantizar un cambio de autoridad sin complicaciones. Porque un problema al final de su gestión podría dar al traste con lo que hasta el momento ha ganado, principalmente en estabilidad. Veremos cómo se mueven los grupos en la UABJO para concretar esta sucesión.

Carlos Reyes
- Carlos Reyes
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