Tras nueve meses al frente de la Dirección General de Educación Superior Universitaria e Intercultural (Dgesui), Carlos Iván Moreno Arellano enfrenta uno de los retos más ambiciosos para la educación superior mexicana en décadas: elevar la cobertura del 45 por ciento al 55 por ciento hacia 2030, crear más de un millón de nuevos espacios, reducir el abandono escolar del 30 por ciento y conducir una transformación estructural —financiera, curricular y tecnológica— en un sistema que hoy opera bajo modelos que ya no responden a la realidad de estudiantes que trabajan, cuidan o requieren trayectorias más flexibles.
En entrevista con Campus, Moreno Arellano habla con franqueza sobre los desafíos del sistema, el impacto disruptivo de la inteligencia artificial, la urgencia de flexibilizar los modelos educativos y la necesidad de dignificar saberes que hoy quedan invisibles en el esquema de “todo o nada”.
Del aula jalisciense al diseño de políticas nacionales
Sentado en su oficina de la SEP, el académico y ex directivo de la Universidad de Guadalajara reconoce que el ritmo de la función pública es muy distinto.
“Lo único que extraño es el tiempo para leer con calma y profundidad”, afirma. “Pero la capacidad de incidir en políticas nacionales para fortalecer la educación superior es profundamente reconfortante. Han sido nueve meses que se pasan rapidísimo, pero el balance es positivo”.
Desde su llegada, explica, la Dgesui ha buscado posicionar los grandes temas que afectan al sistema en un contexto internacional complejo, donde hay una policrisis de la educación superior: “Las universidades en Estados Unidos, por ejemplo, están enfrentando recortes y embates políticos sin precedentes; en Europa, instituciones en declive; en Japón, universidades cerrando por razones demográficas. La disrupción tecnológica y organizacional es global”. Por ello, insiste, México necesita preguntarse con honestidad qué tipo de sistema quiere construir.
El desafío del 55 por ciento de cobertura: más de un millón de nuevos espacios
La meta presidencial de alcanzar 55 por ciento de cobertura es clara, afirma. “Hoy estamos en 45 por ciento, muy por debajo incluso de países con similar o menor desarrollo económico. Es desafiante, pero indispensable.” El cálculo, explica, implica poco más de un millón de nuevos espacios.
“El crecimiento inercial del sexenio pasado fue de unos 750 mil. Con el proyecto de universidades Rosario Castellanos en todo el país, el esfuerzo extraordinario en el Tecnológico Nacional de México y el IPN —330 mil espacios más—, y con el compromiso e innovación de todas las universidades podremos lograr la meta.” Pero advierte un riesgo crítico: el abandono escolar.
“Uno de cada tres jóvenes abandona en el primer año. En 10 años, tres millones ingresaron y no concluyeron. Tres millones. Es una tragedia social y financiera. Si solo retuviéramos a esos jóvenes, sería mucho más sencillo avanzar en cobertura”
Microcredenciales: dignificar los saberes que hoy no cuentan
En ese contexto, las modificaciones al Marco Nacional de Cualificaciones son clave.“Hoy, un joven que estudió uno o dos años y no pudo continuar se va con las manos vacías. Queremos que salga con una microcredencial que certifique lo que sí aprendió. No es solo empleabilidad; es dignidad.”
El esquema permitirá que estudiantes obtengan reconocimientos por trayectos parciales —de corto o mediano plazo— con validez académica y laboral: “Si cursó un año de periodismo digital, o dos años de ingeniería, debe llevarse una certificación. Recuperar y dignificar todos esos saberes hoy invisibles.”
La pertinencia estancada: 10 carreras concentran casi la mitad de la matrícula
Moreno Arellano observa un fenómeno persistente: “Casi el 50 por ciento de la matrícula está en diez carreras tradicionales: derecho, administración, contaduría. Eso no se ha movido en 15 o 20 años.”
Mientras el mundo demanda perfiles en ciencia de datos, electromovilidad o inteligencia artificial, los jóvenes siguen eligiendo lo conocido.“No podemos imponer nada. Pero sí debemos orientar mejor, ampliar horizontes, mostrar otras posibilidades.”
Presupuesto, pensiones y decisiones incómodas
El director general no evade el tema financiero.“El presupuesto universitario cayó fuerte en 2016 y no se ha logrado recuperar. La matrícula ha crecido más que el presupuesto, reconoce. Pero debemos seguir trabajando y demostrando, con acciones cotidianas, el valor público y social de la universidad. Solo exigir más recursos ya no es suficiente, es una realidad global. Necesitamos vincular presupuesto a proyectos específicos y medibles.”
Y toca un punto sensible: “Cinco universidades públicas estatales están en grave crisis por decisiones poco responsables en el manejo de fondos de pensiones y por adeudos históricos en seguridad social. Son problemas heredados, hay que decirlo, pero las rectoras y rectores actuales los estan abordando de frente. La autonomía implica responsabilidad financiera”
La Dgesui, con Anuies, acaba de actualizar los estudios actuariales de 35 universidades: “Es un esfuerzo inédito. Las pensiones ya representan 25 por ciento del presupuesto nacional, pero son las universidades las que han hecho más reformas: 70 en 25 años. No es suficiente. Debemos atender este tema de manera estructural. Son decisiones difíciles e impopulares, pero el mejor legado de un rector o rectora es dejar una universidad sana, estable y sostenible.”
Flexibilidad, modelos híbridos y SaberesMX: repensar la universidad
La flexibilidad es, insiste, una de las claves del futuro. “El estudiante ideal —el que no trabaja, el que está 40 horas a la semana en el campus— ya casi no existe. No podemos seguir pensando que todos deben estar 5 días en el campus, 6 u 8 horas.”
En ese cambio entra SaberesMX, la plataforma que la SEP impulsa como un bien público nacional. “La visión es que las universidades carguen cursos certificados de alta calidad para que los estudiantes puedan tomarlos gratis y revalidarlos. Hoy, si toman un curso de la UNAM en Coursera, casi ninguna universidad se los reconoce.” Esto, afirma, reducirá el abandono y acelerará trayectorias educativas.
La irrupción de la IA: el levantamiento de datos más grande del mundo
El fenómeno de la inteligencia artificial requiere decisiones urgentes y profundas, como lo ha señalado el secretario Mtro. Mario Delgado. Por ello, “lanzamos la encuesta nacional sobre usos de IA generativa, que es el levantamiento más grande del mundo: casi 1.5 millones de estudiantes y 150 mil docentes. Cierra el 15 de diciembre.”
No se trata solo de detectar plagio, advierte. “La IA generativa es la primera tecnología creada por el ser humano que a su vez crea. ChatGPT llegó a 100 millones de usuarios en dos meses. Esto cambia la naturaleza del conocimiento.”
Las preguntas que vienen son profundas: “¿Tiene sentido seguir evaluando con ensayos? ¿Qué debe cambiar en la formación de un médico, un abogado, un contador? La IA está transformando diagnósticos, análisis jurídicos y procesos industriales. Las reformas curriculares deben ser serias y rápidas.”
Autonomía universitaria: atributo democrático, no privilegio
Moreno Arellano cierra con una defensa clara de la autonomía: “La autonomía no es un privilegio institucional, es un atributo de las sociedades democráticas. Nuestro papel es orientar, incentivar y garantizar transparencia. Las universidades deben gobernarse a sí mismas con responsabilidad.”
Destaca un nuevo tono en la relación institucional: “Como universitarios, hablamos con franqueza, de lo que sí funciona y de lo que debe cambiarse. Es momento de que toda la capacidad de innovación y de pensamiento crítico que las universidades han brindado para guiar la transformación social, se vuelque ahora también para su transformación interna.”
Y recuerda un mensaje de la presidenta, Dra. Claudia Sheinbaum, a los rectores: “‘Defiendo la autonomía, pero queremos que nuestras universidades estén más cerca de sus estudiantes, incrementen matrícula y se sumen al Plan México. Y, como lo ha señalado el subsecretario Ricardo Villanueva, “ningún país se ha transformado sin sus universidades. Esa es la misión.”
Hoja de ruta
Carlos Iván Moreno Arellano es doctor en Políticas Públicas y especialista en educación superior, con una trayectoria enfocada en la investigación académica, la gestión universitaria y el diseño de políticas públicas. Ha ocupado cargos en la Universidad de Guadalajara y en instancias educativas a nivel federal, y actualmente se desempeña como director general de Educación Superior Universitaria e Intercultural de la Secretaría de Educación Pública. Su trabajo se ha centrado en la gobernanza universitaria, el financiamiento y la innovación educativa, con énfasis en el acceso equitativo, la transformación digital y el bienestar del estudiantado, desde una perspectiva de largo plazo para el fortalecimiento de la educación superior pública.
Vanessa Medina Armienta
Especialista en políticas públicas, con más de 26 años de experiencia en el sector público y en organismos internacionales. Su trayectoria abarca la regulación, la educación superior y el diseño de proyectos estratégicos, con trabajo en los sectores bancario y legislativo. Es fundadora de Campus Consulting, donde impulsa estrategias para la transformación de la educación superior y el uso responsable de la inteligencia artificial en universidades. Es Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNAM y cuenta con una Maestría por la Universidad de Nottingham, Reino Unido.
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Salvador Medina
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